Todas claves para organizar mejor nuestras compras

Compra y conservación de alimentos: trucos y consejos

Tan importante como comprar buenos productos a precios adecuados es la planificación de la compra, la ordenación de los productos en un espacio y su conservación. En este artículo damos respuesta a las preguntas más frecuentes sobre estos temas.

Redacción

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Actualizado
31/08/2016



En estos días los supermercados se emplean a fondo con ofertas casi “milagrosas” para que hagamos esa gran compra tras las vacaciones de forma menos gravosa. Sin embargo, en lo que respecta a la despensa, tan importante como comprar buenos productos a precios adecuados es la planificación de la compra, la ordenación de los productos en un espacio, para no tener diez latas de pimientos morrones y ninguna de atún, por poner un ejemplo y, por supuesto, la conservación de los productos.

Por ello, a continuación incluímos un pequeño decálogo de todo lo que hay que tener en cuenta para llenar la despensa:

¿Cuál es la compra básica que debemos realizar si queremos llenar la despensa?

Según la Fundación Española del Corazón, la compra base saludable está compuesta por aceite de oliva virgen (si es extra mejor), vinagre, arroz, harina, leche, azúcar, sal, pastas variadas, legumbres: lentejas, garbanzos, alubias; hierbas aromáticas, cereales, frutos secos, café, miel, conservas: atún, sardinas, espárragos, pimientos morrones, maíz, salsa de tomate triturado y frito, guisantes, alcachofas, judías verdes; patatas, cebollas, ajos, limones y pan, y después por supuesto: carne, pescados, huevos, así como fruta y verduras según temporada.

Según las ciudades, los barrios e incluso los diferentes supermercados el precio es distinto. ¿Cómo elegir dónde comprar?

Lo más adecuado es comprar por relación calidad-precio, los supermercados ofrecen ofertas “gancho” que suelen ser interesantes: comprar ofertas sería la primera medida. Los supermercados medios y locales suelen tener mejores precios que los globales, exceptuando Mercadona y, en algunos casos, Alcampo. Los supermercados grandes en su versión “city” tienen los precios algo más elevados que los mismos grandes. En cualquier caso, muchas veces la compra sale más barata si compramos en un sitio donde nos aconsejan, orientan, etc… Los mercados tradicionales son muy buena opción para los productos perecederos, las grandes superficies manejan bien los precios de productos de limpieza y envasados, ya que carnes y pescados con frecuencia no se pueden comprar como uno quiere, sino en bandejas, con pesos cerrados, etc… En cuanto a las marcas blancas, según los estudios, las de los supermercados de El Corte Inglés, incluida Aliada o Hacendado de Mercadona son las que mejor padadas salen. Un día sin prisa puede resultar interesante darse una vuelta por varios supermercados con una libreta y valorar las diferencias de precio en productos iguales; puede ser una buena manera de saber a quién comprar mejor el resto de la temporada.

¿Qué ventajas e inconvenientes tienen las marcas blancas?

Hay que comprar marca blanca con criterio y cuidado. A favor: el ahorro, que puede llegar hasta un 37% en la compra: eso es importante, pero no se puede comprar solo por precio, porque el ahorro en algunos casos es mínimo. En 250 gramos de café, una marca que nos guste y de toda la vida puede tener una diferencia de precio con otra de marca blanca de 50 céntimos, lo mismo sucede con la leche… y prácticamente no merece la pena si nuestra marca de siempre nos gusta. En contra: la falta de elección sobre lo qué compras, sobre su procedencia, costes, calidad… Algunos aceites de oliva se elaboran fuera de España (Croacia, Marruecos…), aunque nosotros somos el principal productor del mundo, nuestros propios productores estan al borde de la quiebra porque los vende por debajo de sus costes y si no lo hacen se quedan con el aceite, ya que los supermercados acaparan más del 50% del consumo de todo el país. Hace unos meses tuve la oportunidad de visitar una cooperativa de Cerezas del Valle del Jerte y las peores, las más pequeñas, iban a Marca Blanca: más pequeñas, tienen menos carne… quizá al final salen más caras.

¿Cómo organizar los alimentos en el hogar?

En un armario lejos de puntos de calor (incluso de las paredes del frigorífico o fregaplatos), si es posible donde los alimentos puedan estar oscuros, frescos y ventilados.

¿Cómo se colocan los productos?

Primero, que resulten cómodos, los más accesibles, los de mayor uso. Si tienen fecha de caducidad, los que antes caduquen deben colocarse los primeros, cuando hagamos compra poner los productos al final, situando los de mayor peso abajo: latas de aceite, packs de refrescos de gran tamaño, etc. Las latas pequeñas de atún, sardinillas, berberechos, etc, mejor en pequeñas cajas de plástico, los tuper viejitos son muy útiles para ello. Cebollas, patatas y ajos se pueden poner también en ese armario en una cesta: nunca en plástico y lo más aireados posibles, se puede colocar en el armario también una repisa para poner las botellas de vino, y así tendremos una pequeña bodega. En las partes menos accesibles, poner los productos que se usan más de vez en cuando: cus-cus, mostazas, legumbres que tomamos menos, etc.

¿Cómo ir reponiendo?

Es buena idea tener una lista de lo que se denomina “compra habitual”, distinguiendo entre productos perecederos: carnes, pescados, verduras y frutas, y los no perecederos: leche (si no se compra fresca), legumbres, aceite, vinagre, azúcar, pastas, bebidas, que se pueden comprar en mayor cantidad. Y cuando vayamos a comprar debemos hacer un repaso de la despensa, también cuando nos quede el último paquete anotarlo en una pizarra o un postit sobre el frigorífico para no olvidarlo, pero si cada producto tiene su hueco, notaremos enseguida ese vacío.

¿Qué es lo que nunca debemos hacer en una despensa?

Mezclar los productos de droguería con los productos de comer, es mejor colocarlos en otro sitio completamente diferente, y a ser posible lejos del alcance de los niños. Tampoco se deben volver a colocar en la despensa los productos ya abiertos: es mejor que harina, pan rallado, arroz, legumbres, pastas, etc. cuando los abrimos los coloquemos en un recipiente o tarro hermético, así no se humedecen, ni cogen olores, ni se ponen rancios, y si es posible cerca del lugar donde cocinemos, es mucho más práctico.

¿Y en el caso del aceite?

Bidones y latas grandes en la despensa, una vez abierto el aceite de oliva debe estar siempre tapado porque si no se oxida y pierde aromas. Yo aconsejo colocar el aceite cerca de la cocina en un armario, con una base de papel secante porque al final siempre pringa. En la despensa o en el armario, junto a la cocina, es importante que no le de la luz del sol. Hay gente que tiene la vinajera de mesa expuesta al sol y es un error.

¿Y los alimentos frescos?

Siempre en el frigorífico, que debe estar a una temperatura de entre 2 y 4 grados. Si funciona correctamente, en todo el interior habrá la misma temperatura, y deberemos dejar espacio entre los productos para que circule el aire frío. La carne y el pescado se debe poner en recipiente hermético sobre rejilla, para que no toque el jugo que desprende. El pescado no debe estar más de un día y la carne no más de cuatro en la nevera (en el caso de la carne picada dos), si no sabemos cuándo vamos a usarlos, es mejor meterlos en el congelador y sacarlo la noche de antes de su utilización. No es buena idea congelarlos cuando nos parece que ya estan poniéndose malos.

¿Y los embutidos?

En el estante central del frigorífico, envueltos en papel de aluminio o transparente, exceptuando los embutidos curados, que deben guardarse en lugar fresco y seco. Si no tenemos un lugar adecuado, ponerlos tapados en papel de cocina para que respiren en el compartimiento de la fruta.

¿Cómo conservar los huevos y la leche?

La leche, una vez abierta, debe guardarse en el frigorífico bien tapada, ya que absorve bastante los olores; por su parte, los huevos siempre en el frigorífico una vez comprados: recuerdo que los huevos que estén rotos hay que tirarlos.

¿Dónde colocar el queso?

Si esta empezado, se puede colocar sobre la superficie de corte papel transparente para que no se seque y guardarlo en los cajones de fruta y verdura, o en recipientes para quesos que a veces tiene el frigorífico, pero que en mi opinión son demasiado pequeños para colocar cuñas. Si el queso no esta empezado, dependerá de si queremos que se haga más añejo o no. En cuanto a los quesos frescos tipo Burgos, se deberán guardar en un recipiente y se consumirá en 24h.

¿Debemos dejar el pan dentro o fuera del frigorífico?

Envejece mejor en el frigorífico, se apelmaza un poco pero se mantiene tierno más tiempo, incluso el pan de molde.

¿Hay que guardar todas las verduras y frutas en el frigorífico?

Si hace calor en el exterior siempre deben guardarse en el frigorífico, o si tenemos una terraza fresquita donde no de el sol, repollos coliflores, manzanas… se pueden colocar allí debidamente protegidas. El frío del frigórifico interrumpe la maduración, por lo que en el caso de frutas que esten algo verdes deberemos dejarlas unos días fuera hasta que maduren.

¿Dónde debemos colocar los alimentos dentro del frigorífico cuando los hemos cocinado?

Muchos restaurantes tienen un enfriador rápido para que no proliferen las bacterias en los guisos que, una vez cocinados, están a la espera de que se enfríen para mantenerlos en el frigorífico. Lo ideal es meterlos lo antes posible, pero siempre esperando a que se enfríen. Hay que colocarlos en recipientes herméticos (una vez fríos) en la zona central; si se tiene duda de cuándo se van a tomar, es mejor colocarlos en el congelador y sacarlos el día de antes incluso el mismo día, poniéndolo bien en el frigorífico o bien descongelándolos en el microondas.

Y cuando abrimos una lata y no la utilizamos completamente, ¿qué hacemos con el resto de su contenido?

Incluso los briks tanto de tomate como de nata, y similares, que no tengan cierre hermético, deberán colocarse en un tarro de cristal con tapa, si sobran aceitunas, espárragos, guisantes nunca dejarlos en la lata. Si están en tarros de cristal, se deben lavar una vez abiertos, y dejarlos en su propio tarro. También hay que tener en cuenta que en la puerta del frigorífico no se deben colocar productos perecederos, lo ideal son refrescos, salsas, mermeladas, los huevos, etc. Cuanto más se abre la puerta del frigorífico peor se mantiene su temperatura constante.

Y las especias, ¿dónde debemos conservarlas y cuáles debemos tener en casa?

El uso de las especias es muy personal, lo ideal es tener varias a mano e irlas poniendo según nos vaya pareciendo y así ir probando. Os daré una lista básica: Laurel: pescados; curry: platos más sofisticados; orégano: ensaladas y pasta; canela: platos dulces, algunas bebidas, platos árabes; pimienta: carnes, arroces, pasta: según guste; pimentón: guisos, legumbres, salsas…; nuez moscada: indicada en los platos con quesos y natas, pastas como carbonaras; vainilla: dulces, bebidas… ;tomillo y romero: asados de carne, ensaladas, platos de caza; comino: gazpacho, algunos platos de corte árabe como la sopa de lentejas y azafrán o colorante, indicado para los arroces, guisos marineros, etc.

¿Cuáles son los errores más frecuentes cuando almacenamos y conservamos los productos?

Acumular tomate frito porque hay una oferta, comprar con hambre y adquirir más caprichos que alimentos básicos que después no nos van a servir para organizar comidas, confundir las conservas con semiconservas y guardarlas en el armario y no en el frigorífico. Aprovecho para decir qué conservas son realmente semiconservas: el surimi -las barritas de pescado-, las gulas, el paté, las anchoas…

Fotografías de: astro1991, Arkangel y Manuel Cernuda
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