En el corazón de los Ancares

El Bierzo: una ruta imprescindible, al igual que sus excelentes cecinas

De naturaleza esencial y orígenes ancestrales, el Bierzo ofrece al viajero un magnífico paisaje y una maravillosa gastronomía, basada en algunos de sus productos, como las cecinas.

Redacción

Fotografías:

Actualizado
09/02/2016



Castillo de Ponferrada

Castillo de Ponferrada

El centro del Bierzo se encuentra entre Ponferrada y los Ancares, y abarca un paraje repleto de magia donde compiten paisajes naturales de gran belleza y alimentos extraordinarios, como sus cecinas.

Ponferrada es la capital de la comarca, famosa por sus vinos, cecinas, el botillo y el pimiento asado. Un destino excelente para una ruta que parte del oeste de la provincia de León, lindando con Asturias y Galicia. El castillo de los Templarios se alza dominante sobre el casco histórico de Ponferrada, cuyos orígenes se sitúan sobre una antigua ciudadela romana. No fue hasta la Edad Media, con motivo del Camino de Santiago, cuando surge el burgo Pons Ferrata en torno al castillo . En el siglo XII, la fortaleza cayó en manos de los caballeros de la Orden del Temple, que la ampliaron y mejoraron, convirtiéndola en un símbolo de defensa de los peregrinos que utilizaban esta via para ir a Compostela.

Médulas Nevadas

Médulas Nevadas

A los pies del Castillo se extiende el casco antiguo de Ponferrada, al que se accede a través de la calle del Reloj, donde se encuentra la torre del siglo XVI. En esta calle está el Museo del Bierzo, donde antaño estuviera la antigua cárcel. De visita obligada el Ayuntamiento, con sus casas porticadas, y la plaza de la Encina, donde está la basílica renacentista construida en honor de la patrona del Bierzo: la Virgen de la Encina.

A poco más de treinta kilómetros se encuentra la localidad de Febero, que constituye una de las puertas hacia los Ancares. Pura naturaleza, con montañas y sus bosques de castaños, pinos y encinas. Los orígenes mineros de este pueblo se ven reflejados en sus casas, con tejados oscuros y la estatua El Minero y el pozo Julia.

Botillo tradicional de León

Botillo tradicional de León

Desde Febero se puede recorrer el valle de Fornela, situado dentro de la Reserva Nacional de los Ancares leoneses, declarada reserva de la biosfera por la Unesco. El río Cúa que lo recorre, alberga en sus aguas cristalinas uno de los pocos hábitats de la trucha arco iris. En el valle también hay fauna autóctona, como urugallos, águilas culebreras, corzos y hasta osos pardos con diferentes rutas de senderismo.

En el Chano, uno de los siete pueblos del valle, se puede ver un auténtico castro prerromano en el que habitaron los primeros astures en los últimos años del siglo I a.C.

Los Ancares también tienen un rico folclore. A mediados de agosto se celebra la romería al santuario de la Virgen de Trascastro, patrona del Valle de Fornela.

La gastronomía de la zona es uno de sus grandes reclamos turísticos, donde reinan el botillo, la cecina, los pimientos y el cocido montañés. Famosas son las Jornadas Gastronómicas del Bierzo, donde los restaurantes elaboran sus mejores platos con los productos locales.

La Cecina de León: una joya gastronómica por descubrir

La cecina es reina indiscutible del tapeo leonés

La cecina es reina indiscutible del tapeo leonés

Se tiene las primeras referencias escritas de la cecina en el Tratado Agrícola de Columela en el siglo IV a.C. que describia el proceso de salazón y posterior secado de distintos tipos de carne. Ya en la Edad Media fue considerada un manjar por nobles y reyes, además de ser muy útil como alimento para colonizadores y conquistadores en sus largas travesías. Tradicionalmente, su obtención ha estado también vinculada a los pastores, que seleccionaban las mejores piezas de carne y las salaban. Existen varios tipos: de cerdo, de caballo y hasta de burro, pero la de mayor prestigio es la que está amparada bajo la Indicación Geográfica Protegida Cecina de León, cuyo requisito es es proceder de razas vacunas autóctonas de Castilla y León y extraerse del despiece de los cuartos traseros: tapa, contra y cadera de animales con un mínimo de cinco años de edad y un peso mínimo en vivo de 400 kilos.

Aunque existen en el mundo otros productos salados similares, como la bresaola italiana o la pastirma turca, la cecina de León puede considerarse un producto único gracias a su clima seco y frío, que favorece el proceso de curación.

Rulo de cecina de León relleno de hígado de pato y puré de membrillo

Rulo de cecina de León relleno de hígado de pato y puré de membrillo

Su proceso de curación es sencillo: se añade a la carne seleccionada sal común para favorecer la deshidratación de las piezas y su perfecta conservación. Las piezas se apilan y recubren de sal marina durante un periodo entre tres y ocho días. Después se lavan, se eliminan todos los residuos salados y se procede al asentamiento durante 30 a 45 días. A continuación se ahúman durante 15 días, empleando leña de roble o encina. Por último, la fase de secado o curación: las piezas cuelgan en secaderos naturales o bodegas, se clasifican por peso y se las deja madurar. Este periodo puede ir de de los siete meses a los 12 meses, según sea la tradicional o la reserva.

Lo más indicado es tomarla cortada en finas lonchas para apreciar su textura: suave, tierna y jugosa, pero de sabor intenso e intensidad de matices y aromas ahumados. Está indicada para aperitivos, acompañando a ensaladas, con picos camperos y un chorrito de aceite, aunque también se pueden preparar diferentes platos con ella como acompañamiento en verduras y pastas. Tiene prácticamente la misma aplicación gastronómica que el jamón, aunque con menor grasas y un gran aporte de vitaminas del grupo B, además de magnesio, fósforo, potasio y selenio.

Fuente: Rutas por los mejores alimentos y bebidas de España. Guía Repsol 2016

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