Uno de los alimentos más completos que existen, a debate

La leche: ¿buena o mala para nuestra salud?

La nutrición también se rige por las modas. De pronto el pan engorda muchísimo y hay que dejarlo de tomar, o el azúcar es nefasto para nuestra salud y una cucharadita de azúcar para endulzar el café hay que sustituirla por sacarina. Ahora le ha tocado el turno a la leche: ¿debemos o no tomarla? La doctora Luzón nos lo aclara.

Ana Luzón

Ana Luzón

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Actualizado
26/08/2016



En los últimos años se habla mucho sobre la leche y la posibilidad de que no sea beneficiosa para la salud, e incluso, a partir de la madurez, perjudicial. La doctora Ana Luzón nos aclara alguna de las dudas más frecuentes sobre este alimento durante siglos imprescindible.

¿Qué tipo de alimento es la leche?

Es un alimento de origen animal que contiene agua, proteínas de alta calidad, azúcares, minerales y vitaminas.

¿Cuál es la razón para que algunas personas sean intolerantes a la leche?

La intolerancia a la leche se puede deber a una intolerancia a la lactosa, azúcar que necesita un enzima llamado lactasa para poder degradarse. Cuando existe un déficit de esta enzima, la lactosa sin degradar ocasiona molestias en el intestino. Esto se soluciona tomando lactosa en pequeñas cantidades a lo largo del día, en lugar de una cantidad importante de una vez. El yogur tiene la lactosa parcialmente fermentada, por lo que en casos de intolerancia a la lactosa es una alternativa a la leche. Otra posibilidad es que se tenga una alergia a la caseína, una proteína de la leche. Habitualmente esto ocurre en la primera infancia y después desaparece la alergia.

¿Es la leche perjudicial para las personas a partir de su madurez?

Esta es una cuestión que, actualmente, genera opiniones encontradas. Los alimentos lácteos proporcionan unos nutrientes que, aunque existen en otros alimentos, garantizan un aporte diario suficiente y que, cuando no se consumen, no siempre está asegurado este aporte. En el caso del calcio, está comprobado que las personas que no toman leche ni sus derivados, tienen una ingesta insuficiente. Si toman suplementos de calcio, es muy fácil que tomen más de lo necesario, al no tener en cuenta la ingesta que realizan con los otros alimentos, aumentando el riesgo de cálculos renales, por ejemplo. Mi opinión, mientras no se demuestre lo contrario, es que la leche y sus derivados deben formar parte de la dieta habitual.

En el mercado hay leche desnatada, semidesnatada, entera, enriquecidas… ¿Cuál es la leche más adecuada para tomar cada día?

En la infancia se debe tomar leche entera, porque las vitaminas contenidas en la nata: A, E y D son muy necesarias para asegurar el aporte suficiente en los niños. Los adultos, dependiendo de su actividad, complexión y tipo de grasas que tomen, pueden tomar leche semidesnatada o leche entera. Es decir, si toman una cantidad suficiente de grasas insaturadas para que haya un equilibrio respecto de las saturadas contenidas en la leche, carnes rojas, etc., y son personas con un peso adecuado, no hay ningún inconveniente para que tomen leche entera. En el caso de que estas premisas no se cumplan, es mejor tomar leche semidesnatada, que aún contiene parte de las vitaminas citadas antes, pero con un contenido menor en colesterol y menor aporte calórico.

¿Puede la leche de almendras o soja sustituir la leche de vaca?

En caso de que se quiera sustituir, es más completa la de almendras, pero siempre teniendo claro que no va a aportar todos los nutrientes ni en la misma cantidad que la leche de vaca.

¿Cuánta leche podemos o debemos tomar cada día?

Como promedio, unos tres vasos diarios o su equivalente en derivados. Las mujeres gestantes o en periodo de lactancia, necesitan más (unos cuatro o cinco vasos o su equivalente en queso o yogur). Las mujeres después de la menopausia necesitan un mínimo de cuatro vasos diarios o equivalente.

¿La leche cocinada tiene las mismas propiedades que la leche sin cocinar?

La mayoría de los nutrientes de la leche se conservan con el calor. Las vitaminas del grupo B sí se afectan con la temperatura. Por supuesto, también dependerá del tiempo de cocinado y la temperatura que se alcance.

Ana Luzón es Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Medicina Estética y Nutrición, Máster en Gestión de la Prevención en la Empresa, Técnico Superior de Prevención, Especialista en Higiene Industrial. Vicepresidente de la SEGN (Sociedad Española de Gastronomía y Nutrición), Directora de la Clínica Nutrición y Estética. Especializada desde el año 92 en tratamientos dietético/gastronómicos. Además es Directora del Área Médico/Técnica del I Congreso de Gastronomía y Nutrición. Miembro de la SETIO (Sociedad Española para el Tratamiento Integral de la Obesidad). Miembro de la SEDCA (Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación). Autora del libro “La Dieta Gourmet”, Ed. La Oficina-Sindicato del Gusto.
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