10 consejos para ser el camarero perfecto

10 consejos para ser el camarero perfecto

Amabilidad, eficacia, rapidez, control de la carta... ¿Cómo es el perfil del camarero perfecto? En la plataforma online de asesoramiento Bartalent Lab encontrarás consejos para mejorar tus habilidades.

Alicia Hernández07/08/2023

Para conseguir que la clientela disfrute, se sienta como en casa y vuelva a nuestro restaurante o bar, tener un buen servicio, camareros que realicen su trabajo con profesionalidad y buena actitud, es vital. De igual manera, aunque el negocio ofrezca una gastronomía de primera, el local sea una maravilla y se encuentre en una ubicación perfecta, si el servicio falla… el cliente no volverá. ¿Quieres convertirte en el camarero perfecto? Aquí tienes nuestros consejos.

Cuestión de aptitud… y actitud

La calidad profesional y humana del personal de sala es la clave del éxito de nuestro restaurante. De hecho, según un estudio Oracle mejorando tan solo un 5% la satisfacción del cliente puede aumentar la venta entre un 35% y 85%. La amabilidad es una de las cualidades más valoradas en el servicio de hostelería. Pero hay más. Disponer de una plantilla de camareros formados y atentos, implicados con el negocio y con una clara vocación de servicio es el objetivo final de cualquier proceso de selección en hostelería.  

La amabilidad es una de las cualidades más valoradas

Paco Patón, Primer Camarero (así se presenta) en su restaurante, La Fonda de la Confianza, es uno de los jefes de sala más valorados (y premiados) de España, lleva toda un vida dedicada a la hostelería y es un profesional que defiende el oficio de camarero como pocos y resume muy bien sus valores: “Lo primero que va a ver un cliente es una sonrisa. Nuestro mayor valor es la empatía con el cliente, nuestras ganas de querer servir, de atender. Ser feliz, empatizar con el cliente, observar y ser el hilo conductor de todo lo que ocurre. Así dignificaremos la profesión”, así resume Patón la filosofía de vida del camarero.

Ichel Romero lleva siete años trabajando en Taberna y Media (desde que abrió), y reúne también todas esas aptitudes y actitudes que debe demostrar cada día un buen camarero. La sonrisa siempre dibujada en su rostro, el trato cercano pero respetuoso, la amabilidad, la fluidez en el servicio… Para Ichel, «el recibimiento es clave, cuando el cliente entra por la puerta tenemos que poner a funcionar todos los sentidos, demostrar calidez y cercanía; en segundo lugar, las recomendaciones de la carta, ayudar a elegir tanto los platos como las cantidades, que sea lo justo, y atender a necesidades como alergias o dietas especiales. Luego estarían los tiempos de servicio, que nunca se alarguen, es cuestión de organización y trabajo en equipo: conocer al dedillo toda la oferta de cocina y bodega hace que el trabajo fluya y se consiga de manera sencilla hacer feliz al cliente, que es nuestro principal cometido».

Ichel es camarero de Taberna y Media, en el barrio de Retiro de Madrid.

Y nos ofrece un consejo más: «comprobar la cuenta tres veces antes de llevarla a la mesa, es muy traumático que te llamen la atención por un despiste, por apuntar una bebida de más o de menos», concluye Ichel.

Los 10 consejos de Coca-Cola para ser el camarero perfecto

Estos son sólo un par de ejemplos del perfil de camarero con el que todo negocio quiere contar y al que todo profesional debe aspirar. En Bartalent Lab, la plataforma online de Coca-Cola destinada a la hostelería, han recopilado algunos consejos para mejorar las habilidades de los camareros, actualizar sus conocimientos y las claves a tener en cuenta en la búsqueda de personal de sala.

1. Amabilidad

Una de las máximas para ser un buen camarero es atender con una sonrisa. Entablar una relación distendida y agradable con el cliente desde que llegan al local debe convertirse en nuestro objetivo. En el momento de la selección hay que pensar que es más sencillo enseñar a una persona con cualidad de ser amable y predispuesto, que transformar a una persona muy formada y experta, pero seria y sin carisma.

2. Control de la carta

Conocer bien nuestra carta, la composición y proceso de creación de todos los platos que ofrecemos para poder contestar al momento cualquier duda del comensal. Es conveniente que el camarero tenga relación directa con la cocina y pruebe los platos para poder hacer sugerencias a los clientes. De igual forma, debe dominar la carta de bebidas, estar al tanto de las novedades, tanto de sabores como de presentaciones, y controlar el stock.

La rapidez es importante para un camarero: reducir tiempos de espera en los clientes aumenta su satisfacción.

3. Rapidez y tiempos de espera

Uno de los aspectos que más valoran los clientes es el tiempo que tardamos en tomarles nota, servirles y cobrarles. Es fundamental tratar de reducir estos tiempos de respuesta al mínimo. Siempre pueden surgir incidencias que nos hagan retrasarnos pero tener una actitud pro-activa y enérgica, dará una mejor imagen. 

4. Compromiso con el negocio

El camarero ha de ser consciente de que las ventas en el bar o restaurante están directamente relacionadas con su actitud ante el cliente, es decir que su trabajo no sólo consiste en servir mesas sino que es una parte fundamental del negocio. Han de tener muy claro que ellos son los vendedores del restaurante. Para ello fórmalos en técnicas de upsellings, crosselling, etc. que sean capaces de recomendar las consumiciones y que recuerden las preferencias de los clientes habituales, sus intolerancias o alergias alimentarias.

5. Manejar bien el estrés

El estrés que se vive en la cocina o en la sala en momentos concretos o puntas de trabajo, jamás deben ser percibidos por los comensales. El camarero ha de saber en todo momento actuar de la manera más correcta a pesar de las prisas y el bullicio, siempre manteniendo una actitud positiva. Aunque el servicio esté siendo duro, nunca hay que “perder los papeles”, hay que mantener la calma y seguir atendiendo a todas las mesas en un ambiente sosegado para los clientes.

6. Soluciones rápidas

Los buenos camareros son aquellos que a nivel personal son ágiles, proactivos y resolutivos. Profesionales que solventen cualquier inconveniente de forma rápida y eficaz, que si el cliente pide algo que la cocina no tiene, sean capaces de recomendar alguna alternativa que sea, incluso, mejor para que el cliente salga satisfecho siempre.

10 consejos para ser el camarero perfecto

7. Transparencia

En el día a día de cualquier bar o restaurante es normal que surjan situaciones y problemas inesperados. Por ello, es importante que sepamos tratar los problemas de manera transparente con nuestros clientes. De esta manera, su confianza en nosotros crecerá. Todos cometemos errores, lo importante es reconocerlos y siempre hallar una solución. 

8. Protocolo y el arte de servir la mesa

La profesionalidad de tu restaurante se refleja en la actitud y comportamiento a la hora de servir los platos. Hay un protocolo básico: la comida debe servirse por la izquierda del comensal y se retira por la derecha. Se sirve antes a las damas que a los caballeros. En el caso de que sea necesario pasar las bandejas y las fuentes por la mesa se debe hacer de izquierda a derecha en sentido contrario a las agujas del reloj. Además, antes de servir el postre, todos los platos, cubiertos, saleros, etc, tienen que ser retirados de la mesa colocando en su lugar la cubertería apropiada para el postre.

9. Saber idiomas

Además del castellano, un buen camarero es aquel que sabe atender a los clientes en su idioma. Si trabaja en comunidades autónomas donde se habla un segundo idioma además del castellano, debería tener un conocimiento perfecto de la lengua y/o si el restaurante está ubicado en una gran ciudad o en una zona frecuente de paso de turistas, disponer de mínimo un nivel de inglés medio. El día menos pensado puede llegar un cliente extranjero y todo el buen hacer y servicio del local se pierde por no haber sabido entenderse con el cliente…

10. Cuestión de detalles

Tener detalles con nuestros comensales marcará la diferencia en la mejor atención al cliente. Este punto abarca un gran abanico de posibilidades desde hacer un cumplido sincero hasta invitar a una ronda de chupitos o a un café, todo irá en función de la relación que hayamos entablado con el cliente y del momento.