28 de octubre, Día Nacional de la República Checa, encuentro en la Embajada | Viajar
 
28 de octubre, Día Nacional de la República Checa, encuentro en la Embajada
Eva Celada

Eva Celada

Fotografías:

Traducción:

Publicado el
31/10/2009



Fue en 1918 cuando en la plaza de Venceslao, en Praga, se proclamó la Independencia Oficial de Checoslovaquia, una efemérides que se celebra cada año en todas las embajadas de la República Checa en el mundo. El pasado 28 de Octubre, conmuchagula.com tuvo el placer de asistir a la recepción oficial que los Embajadores checos ofrecieron en Madrid en su residencia.

Quien no haya asistido nunca a un evento de similares características, quizá se pregunte qué sucede en este tipo de encuentros diplomáticos: ¿todo el mundo es muy fino?; ¿el protocolo es tan rígido que si no lo conoces no puedes moverte por alli?; ¿cómo es la residencia de un embajador? o ¿qué te dan de comer?

Protocolo: ante la mesa todos somos igualesProtocolo: ante la mesa todos somos iguales

Pues bien, en una recepción de estas características la gente suele ir muy elegante. No hace falta decir que hay gente de todas las razas, colores y nacionalidades. Los embajadores, en este caso acompañados por su hija, reciben en el hall de entrada a los invitados, que en fila en la puerta esperan su turno para saludarles. Una vez dentro, en este caso en el jardín, hay que esperar a los discursos oficiales: el propio embajador ofrece el suyo, que suele ser un agradecimiento a los presentes y algunas palabras de exaltación del país propio, la República Checa, y del país Anfitrión: España. En este caso también se dieron premios con motivo del Dia Nacional a algunos cónsules: el sonido y la visibilidad no eran muy buenas y prácticamente ninguno de los presentes se enteraba.

Uno de los cocineros cortaba jamón dulce, recién cocido y horneado, acompañado por tres salsasUno de los cocineros cortaba jamón dulce, recién cocido y horneado, acompañado por tres salsas

Tras la intervención del embajador, se inicia un coctel-cena en el mismo jardín de la residencia, amenizado por un grupo de jazz, y empiezan a salir los cocineros checos, que han venido expresamente del país, y distribuyen por diferentes zonas la comida. En un mostrador están los platos calientes: ternera en salsa de verduras; Dumplings, especie de albóndigas hechas con pan que acompañan el típico Gulash: delicioso; verduras: brocoli y coliflor, así como pargo en salsa de mantequilla. En otro mostrador un cocinero parte jamón dulce, recien cocido y horneado, que se presenta con tres salsas: una contiene jengibre y es blanca se llama “Ictca”, otra tiene mostaza y es más trabada su nombre checo: “Kremzská Hóréve” y, finalmente, otra de mostaza dulce: “Plnotuíná Horélve” (perdónenme si no escribo correctamente los nombres, algunos acentos se resisten), plato acompañado con pan negro. Estaba todo delicioso, algo sorprendente cuando se da de comer a tanta gente a la vez. Vinos, cavas y cerveza  Pilsen acompañaban las viandas, y también se han ofrecido aperitivos de pescado, tartares…  todo ello en cuchara. En otras zonas se han puesto diferentes muestras de queso checo, no muy bien cortado (los tacos eran demasiado gruesos para un queso graso), pero sí bastante bueno, acompañados de orejones, dátiles, uvas y nueces.

Uno de los chefs venidos de Chequia posa junto a algunos ricos postres tradicionalesUno de los chefs venidos de Chequia posa junto a algunos ricos postres tradicionales

Finalmente llegan los dulces: el delirio. Hay que ver qué dulces se hacen en centro-europa: son una maravilla. Nos llega un bollo tipo suizo grande con una especie de mermelada, una combinación increíble, después otro hecho con masa tipo murphing con mermelada de arándanos y salsa de requesón. Su nombre checo: “Movarusteg Holae”, delicioso. Luego, una especie de Strudel checo que se acompaña con salsa de caramelo. Los postres se han situado en una de las salas de la residencia del embajador y resultan un espectáculo. El personal encargado de la comida es muy amable.

En cuanto al “protocolo”, ante la mesa todos somos iguales, es lo más democrático que existe: filas de gente muy engalanada impaciente ante el gulash, algunos se cuelan disimuladamente haciéndose los encontradizos con alguien más adelantado, se come donde se puede porque no hay mesas, y se dejan igualmente los platos en cualquier parte. Todo el mundo lo pasa bien, a pesar de que este tipo de eventos suelen ser frecuentes en la capital para los diplomáticos. El horario se cumple a rajatabla  de 19,30h a 21,30h y la comida, que era nuestra mayor curiosidad, espectacular. Felicidades por el Día Nacional, felicidades por su gastronomía y, sobre todo, por sus dulces.

NOTICIAS RELACIONADAS


DÉJANOS TU COMENTARIO
 
 
Marca la casilla bajo estas líneas antes de enviar tu comentario.
Utilizamos este sistema para evitar comentarios automáticos de publicidad.