En el Año Jubilar Teresiano
Alba de Tormes, tras la huella de Santa Teresa: Arte, cultura y gastronomía
Hay lugares muy interesantes que están muy cerca, como es el caso de este bello pueblo salmantino que alberga tesoros como el Castillo de los Duques de Alba, el Museo Carmelitano Carmus o el restaurante hotel Finca Fadrique.

Redacción

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Actualizado
21/06/2018



Alba de TormesAlba de Tormes

Desde el restaurante y hotel Don Fadrique se puede ver, como si fuera una postal, el bello pueblo de Alba de Tormes, con el fondo de las montañas de Gredos enmarcándolo y  la ribera del río Tormes y su bello puente en la parte baja. Sobresale la torre del castillo de los Duques de Alba y, subiendo hacia la plaza mayor la plaza de Santa Teresa, en la que se encuentran la Basílica de Santa Teresa de Jesús, el Convento de las Madres Carmelitas, con su iglesia y Sepulcro de la Santa y el Museo Carmelitano Carmus, además de una pequeña tienda.

Teresa de Jesús en Alba

Iglesia de Alba de TormesIglesia de Alba de Tormes

Quizá la sorpresa más sobresaliente de Alba es el encuentro con Santa Teresa y la Casa de Alba. La Santa conocía este pueblo salmantino porque en él vivían sus hermanas y fue en él donde entablo una notable amistad con María Enriquez, esposa del tercer duque de Alba Fernando Alvarez de Toledo, conocido con el nombre del Gran Duque. Y fue precisamente por su amistad con María Enriquez por lo que la la Santa murió en Alba, ya que acudió a su llamamiento porque iba a dar a luz, y días después de llegar a la villa se encontró enferma y falleció el 4 de octubre de 1582.

El Año Jubilar Teresiano se celebra cada vez que la Fiesta de Santa Teresa, el 15 de octubre, coincida con un domingo, como sucedió en 2017, y se amplia hasta el siguiente 15 de octubre. Para obtener Indulgencia Plenaria, los peregrinos tendrán que visitar la Capilla del nacimiento en la iglesia de “La Santa” en Ávila e ir al Sepulcro de la Santa en Alba de Tormes, orar ante la imágen de santa Teresa, rezando el padre nuestro, el Credo, la invocación a la Virgen María y una oración a santa Teresa de Jesús.

Convento, iglesia y Museo Carmelitano en la plaza de Santa Teresa

Vasijas del Museo CarmelitanoVasijas del Museo Carmelitano

En el Museo de la Santa destacan multitud de obras, como la virgen de Belen o el relicario de San fidel y Cristo de A. Algardí, así como diferentes niños Jesús o lienzos del Camarín bajo del siglo XVIII, como los de San Juanito con el Cordero o la Virgen de las Angustias. De la devocional catequesis teresiana forman parte los lienzos al óleo, atribuidos a pintores del último tercio del XVII que trabajaban por Valladolid y Salamanca, como Diego Diez Ferreras, Lorenzo Aguilar o Simón Petti. Diferentes elementos litúrgicos, algunos de gran interés, completan la exposición, que comienza con un audiovisual. La sala de trabajo conventual ofrece una curiosa colección de llaves, tijeras, maquinas de hilar y hacer alpargatas y hasta un horno.

Sepulcro de la Santa (foto Óscar García)Sepulcro de la Santa (foto Óscar García)

El sepulcro de Santa Teresa se encuentra en el centro de la iglesia y de esta capilla camarín, y está entre dos rejas: una de plata, labrada hacia la iglesia y otra hacia el camarín de hierro, adornada con corazones y dardos dorados. Rejas y tapas de mármol y bronce que dan al conjunto carácter de sacra caja fuerte del más preciado tesoro de la comunidad. Su cuerpo, tras tener varias ubicaciones en la antigua capilla mayor, pasó con su urna de piedra alabastrina en 1677 al transparente del centro del nuevo retablo de la nueva capilla mayor. El sepulcro está custodiado por diez llaves.

Dentro del convento, probablemente en la primitiva Sala Capitular del mismo y junto a la celda en la que murió la santa, se abrió en 2002-2003 la sala de Santa Teresa, a la que se accede desde el templo que está dedicado a venerar las reliquias de la santa y mostrar parte de los recuerdos teresianos de la comunidad. La visita tanto a la iglesia, como al convento y el moderno museo son, además de interesantes, muy entretenidas. En la plaza está también el monasterio de San Juan de la Cruz y subiendo desde el Museo se llega a la plaza Mayor, una bella plaza porticada con varias terrazas donde se puede tomar algo..

El Castillo de los Alba

 

La Torre del Homenaje del Castillo de los Duques de Alba es visitable y cuenta con una Sala Museo con objetos encontrados en las excavaciones arqueológicas, como un medallón de mármol de Carrara y un pero de hierro del siglo XVI. Tambien ofrece una sala de frescos, donde se realizaban obras de teatro, frescos del italiano Cristóbal Passini entre 1567 y 1571, y en la bóveda se encuentra el escudo de los Alvarez de Toledo, además de una sala de exposiciones en la entrada y, a través de una escalera, se accede al mirador, desde el que se pueden ver las ruinas del castillo y la rivera del río tormes. La Torre fue el inicio del castillo del siglo XV, de don Gutierre Álvarez de Toledo, primer Señor de Alba, a quien Juan II de Castilla dona la Villa de Alba en el año 1429. El Gran Duque transforma el castillo en un palacio renacentista que, durante la guerra de la Independencia, fue tomado por las Tropas de Napoleon. Está declarado Bien de interés Cultural.

Don Fadrique: un remanso de paz y buenos alimentos

Restaurante Don FadriqueRestaurante Don Fadrique

Hay varios restaurantes y alojamientos en Alba, pero quizá el más relevante es el mencionado al principio Don Fadrique, restaurante regido por la familia Sánchez Monje. Los hermanos Nicolás y Manuel sienten pasión por la gastronomía, lo que se percibe en mil detalles, comenzando por la bodega, sus menús gastronómicos: el Instinto tiene de 8 a 14 pases, con platos tan deliciosos como el espárrago blanco, los guisantes lágrimas con jamón de pobre (velo de panceta); la borraja y cardillo con almejas, el rape rebozado con trompetilla negra o el cordero en papillote de barro…

Los helados se hacen en el restaurante, el de pilla es excelente, el de nata posiblemente uno de los mejores que he probado nunca. Precisamente la leche con la que los hacen es fresca: ellos mismos la cuecen y hacen la nata con ella, que ofrecen con azúcar a sus clientes en tosta. El Menú Cerdo Ibérico, de 8 a 10 pases, tiene un precio que no supera los 64 euros y el Salvar de la Memoria (45 euros) está muy bien elaborado, con unas bien cocinadas alubias con chorizo, un bacalao perfecto y un lomo de orza excelente.

Cordero lechal cocinado en barro de Don FadriqueCordero lechal cocinado en barro de Don Fadrique

Se puede comer a la carta, y el Steak tartar con patatas fritas (22 euros) o el Entrecot de morucha con pimientos al carbón (22 euros) nos confirman que las carnes con las que trabajan son de primera calidad. La casquería tampoco es menos: la oreja glaseada de ibérico con huevo (18 euros) es un guiso con el que no puedes parar de comer pan. La familia ha creado una empresa de embutidos: Cerdos y Rosas (Pinks and Roses) y tienen un jamón al corte siempre en la sala, que corta Nicolás.

El restaurante se complementa con el hotel, que cuenta 17 habitaciones en el primer piso, bien decoradas y algo rústicas, pero acogedoras (la familia tiene un proyecto de reforma de las mismas, incluyendo un necesario ascensor). El desayuno es excelente: huevos de corral, bollería casera, churros recién hechos, zumos naturales de naranja, también sanguina y cuanto se nos pueda ocurrir. Una maravilla…

Familia Sanchez Monje restaurante Don FadriqueFamilia Sanchez Monje restaurante Don Fadrique

En definitiva, Don Fabrique es el resultado de la pasión de una familia sencilla (en origen los hermanos tenían un bar en Alba de Tormes) por la gastronomía, y la humildad y el trabajo por hacerlo cada día mejor son sus lemas. El interés de Nicolás por la excelencia es admirable, y su esfuerzo por intentar conseguirla, en un entorno rural, es casi heróico.

Quien visite el establecimiento, por ejemplo un fin de semana, se sentirá como en casa: ése es el trato familiar que se percibe. Disfrutará de una calma y tranquilidad maravillosas, con su terraza al aire libre y sus noches de silencio y cielos infinitos. En lo gastronómico, podrá disfrutar de algunos de los mejores platos de cocina castellana, hechos con toques de creatividad y productos de calidad. Después de comer, cenar, desayunar y volver a comer durante día y medio, la comida me sentó bien, ni un ápice de indigestión, sólo disfrutar. ¿Se puede pedir más?

Don Fadrique
Ctra de Salamanca – Alba Km 17
37800 – Alba de Tormes
Teléfono 923 37 00 76

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