A las puertas del verano, son muchas las personas que quieren lucir un cuerpo perfecto y estar en plena forma para los planes al aire libre, en la playa y la piscina.
Cuidarse a través de la alimentación y del ejercicio es uno de los propósitos que más se repiten cada año, aunque muchas veces se busca la inmediatez.
Sin embargo, cuando hablamos de salud, el deseo de rapidez en los resultados puede llevar a peligros (dietas imposibles, rutinas de ejercicio titánicas para las que el cuerpo no está preparado…).
En este artículo, con la ayuda del dietista-nutricionista deportivo Luis Frechoso, vamos a desmentir algunos de los numerosos mitos y creencias existentes en torno a la relación entre alimentación y ejercicio. ¿Son ciertos algunos de ellos? ¿Por qué deberíamos desterrarlos?

6 mitos a desterrar sobre alimentación y deporte
Frechoso, miembro del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y presidente del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas del Principado de Asturias (CODINUPA), nos explica algunos de los principales mensajes erróneos que nos llegan bombardeados a través de redes sociales, medios de comunicación e incluso falsos “expertos” y que pueden llegar a suponer un peligro para nuestra salud:
1- Entrenar en ayunas es bueno para perder grasa
“Entrenar en ayunas puede ser una elección para algunas personas y deportistas, pero es un error pensar que por ello vamos a perder más grasa. La mejor estrategia para perder grasa es tener un déficit calórico progresivo y distribuido a lo largo del día, pero hay que evitar suprimir comidas enteras”.
2- Para ganar músculo hay que comer mucha proteína
No existe evidencia científica que asocie un consumo abundante de proteína (mayor a tres gramos por kilo de peso total) con una mayor ganancia de masa muscular. La forma más eficaz de ganar masa muscular es combinar un buen entrenamiento planificado, principalmente de fuerza, con un plan dietético adecuado, que incluya un aumento en el aporte de energía y nutrientes, entre ellos las proteínas.
3- No es bueno cenar carbohidratos ni grasas tras el entrenamiento
La alimentación es especialmente interesante después de un entrenamiento, durante el llamado periodo de recuperación. Dentro de una planificación nutricional deportiva general, los carbohidratos son el nutriente principal junto con verduras, hortalizas y fruta, aunque esto siempre dependerá del tipo de objetivo que tengamos planteado.
4- Hacer deporte me permite comer lo que yo quiero
Más que un mito, aquí hablamos de un planteamiento erróneo, con la creencia de que que necesitamos un medio para justificar un fin, en este caso hacer ejercicio para no tener cargo de conciencia a la hora de comer. La práctica de ejercicio físico debe tener como objetivo ganar salud y bienestar físico y mental. En este sentido, los alimentos que comamos deben ser aquellos que nos apetezcan, siempre siendo consecuentes con nuestro estado general de salud.
5- Las bebidas para deportistas son mejores que el agua
El agua siempre es el mejor elemento de hidratación, sin ningún ápice de duda. En algunas ocasiones, puede ser interesante incorporar bebidas con azúcares y electrolitos durante nuestra práctica deportiva para mantener el nivel del entrenamiento o de la competición, siempre dependiendo de las condiciones externas, ambientales, tipo de deporte, duración e intensidad del mismo.
6- Los suplementos deportivos son necesarios para complementar mi alimentación y mejorar mi rendimiento
Este último mito es totalmente falso. Los tres pilares para obtener mejores resultados en cuanto a la práctica de deporte son el entrenamiento constante y planificado, una alimentación adecuada y un buen descanso.

¿Cómo debe ser la alimentación en un deportista?
Lo primero y más importante es señalar que la planificación dietética de cualquier persona en general, y de los deportistas en particular, dependerá de las características del individuo, el tipo de deporte a practicar, la temporada, etc. Un dietista-nutricionista deportivo especializado será el más indicado para establecer las estrategias oportunas según los objetivos, exigencia y naturaleza de las competiciones y la disciplina deportiva.
De forma general, una ingesta antes y después del entrenamiento debe centrarse en poder realizar y mantener sin complicaciones el ritmo de la actividad que se vaya a realizar, dentro del nivel que el deportista ha venido haciendo. Son importantes los tiempos de ingesta, así como la constancia en los mismos.
Además del timing, las comidas han de ser adaptadas a los gustos del individuo, eso sí, teniendo en cuenta que contengan los grupos de nutrientes que interesan: deberán tener un mayor protagonismo los hidratos de carbono (para la obtención de energía y la recuperación), las proteínas (para la síntesis y reparación), y en menor proporción introduciremos las grasas (intentando que la presencia predominante sea de ácidos grasos saludables).
Paciencia, constancia y conceptos claros son las tres herramientas para cuidar nuestro cuerpo a través de la alimentación y el ejercicio durante todo el año.





