Apadrina un Olivo, cultivar historia, tradición y solidaridad 

Apadrina un olivo, recuperar olivos y el medio rural

El futuro del coqueto pueblo de Oliete dio un giro radical cuando Apadrina un Olivo decidió dar una segunda vida a su tierra, tristemente olvidada durante años

1 de mayo de 2024

Cansados estamos de oír hablar de la España vaciada. Quejas de las clases políticas de los medios rurales que quedan en nada. Más de la mitad del territorio español, está en riesgo de desaparecer. Sí, repito, más de la mitad del territorio español está en riesgo de desaparecer. La desaparición de los pueblos es la desaparición de la tradición, de las raíces, de la cultura y de los ecosistemas. Oliete, en la comarca Andorra-Sierra de Arcos, en Teruel era uno de esos pueblos amenazados por el odioso vaciado y la temible desaparición. Pero en mayo de 2014, su vida dio un giro. Apadrina un Olivo obró el milagro, Oliete comenzó ‘El Renacer’. 

Alberto Alfonso, de Oliete, era un apasionado de la vida de pueblo, de la vida de su pueblo. Pero era consciente de que el futuro que le esperaba era la despoblación y la desaparición. Además, muy arraigado a su tierra, sabía que años atrás Oliete tenía un potencial importante de producción de olivares, que fueron abandonados en los años 60 y 70. Fue entonces cuando se le ocurrió apadrinar olivos, una idea con futuro, pero necesitaba alguien que lo sustentase. Hoy, José Alfredo Martín, cofundador de este proyecto, me ha abierto las puertas de Apadrina un Olivo y venimos a contaros cómo la agricultura y la gastronomía pueden ser el futuro de nuestros pueblos. 

El nacimiento de Apadrina un Olivo, el renacimiento de Oliete

Se unió a los hermanos Martín y sacaron adelante el proyecto Apadrina un Olivo, un proyecto que salvaría el futuro de Oliete. Los más de 100.000 olivos del territorio que habían sido abandonados, no producían aceituna, como es obvio. A través del apadrinamiento de estos olivos, que eran de lo más fructíferos en el pasado, consiguieron recuperarlos. Los padrinos y madrinas fueron, y siguen siendo, quienes lo hicieron posible. A través de la página web, podían apadrinar su olivo, hacer un seguimiento del mismo durante el año y recibir 2 litros de aceite al año. 

Apadrina un Olivo cuenta con más de 20.000 olivos recuperados desde que empezó hace 10 años

Nació entonces Apadrina un Olivo y los olivares y Oliete renacieron. Pero se enfrentaban a otro problema, “la almazara más cercana estaba lejos, era de mala calidad y la producción no cumplía los estándares de calidad deseados”, me confiesa José Alfredo. Y, la solución fue fácil, “construímos nuestra propia almazara, donde la calidad del aceite aumentó significativamente”, comenta, mientras se le dibuja una ligera sonrisa de satisfacción en el rostro. “Los olivares comenzaron a generar empleos, la gente llegaba al pueblo, muchos se mantenían en él por las posibilidades de futuro y así, se aseguraba el relevo generacional”. 

El colegio de Oliete estaba a punto de cerrar, como muchos otros en España… Pero Apadrina un Olivo obró otro renacimiento. De 4 niños, se pasó a 26, el colegio prosperó. Y este fue el inicio que hizo que un pueblo pasase de estar al riesgo de desaparecer, a prosperar y ser un centro de atención. ¡Oliete, ronda ahora  los 360 habitantes!

Apadrina un Olivo, un proyecto social en el que todo son ventajas

Pero el proyecto de Apadrina un Olivo quería diferenciar su aceite, su almazara y sus olivos por algo más. Sus olivos ya se diferenciaban, unos de los pocos que surgen de la recuperación de cepas abandonadas. Y con el aceite y la almazara también lo consiguieron. 

Los padrinos y madrinas eligen y bautizan su olivo y pueden hacer un seguimiento además de ciertas visitas

“En la almazara, los empleados han recibido formación de profesionales para que el resultado sea excelente”, me cuenta José Alfredo. “Con nosotros solo trabajan personas bajo sueldos y condiciones dignas y se respetan todos sus derechos, no podíamos no completar de esta forma nuestro proyecto social”. 

Y los aceites han cumplido las expectativas, más bien diría que las han superado. El Aceite de Oliva Virgen Extra de Apadrina un Olivo, ha recibido 3 veces el premio al mejor Aceite de Oliva del Bajo Aragón. Otro de los puntos positivos de este aceite es que “al haber estado los olivos abandonados durante más de 30 años, nos aseguramos de que están libres de químicos”. Y como buen aceite, tenía que llegar en una botella especial. Cada año, un artista de Formica se encarga de hacer un diseño especial para las botellas, que posteriormente recibirán los padrinos y madrinas. 

Y de la prosperidad de Oliete, llegó la envidia (aunque sana)

En Oliete la gente se quería quedar. En Oliete había empleo. En definitiva, en Oliete pasaban cosas. Y al pueblo vecino, Alacón, llegó la envidia (aunque sana). “El alcalde nos contactó para ver cómo podíamos recuperar también su pueblo”. Y era fácil. En una conservera restaurada, a estrenar, y abandonada Apadrina un Olivo vio el futuro de la ONG y el futuro de Alacón.

Con las conservas de verduras, consiguieron recuperar los huertos abandonados de Alacón

Las instalaciones estaban y la mano de obra también. En Alacón, una familia se dedicaba a una pequeña conservera de productos a la brasa. “Ellos tenían el arte y nosotros teníamos los productos”, me cuenta José Alfredo. “Teníamos la madera de los olivos para las brasas y el Aceite de Oliva para las conservas”. Y de esta fusión surgió la nueva conservera en la que 9 mujeres tienen un trabajo fijo y digno y de la que salen deliciosos botes de alcachofas, puerros, escalivada… Y patés, para evitar el desperdicio. Además, el cultivo de estas verduras ha ayudado a recuperar antiguas huertas también abandonadas. “Con la venta de estas conservas financiamos el proyecto”. Mi Olivo es la marca de conservas artesanales de Apadrina un Olivo. Mi Olivo es el renacimiento de Alacón y el renacimiento de los sabores de nuestros pueblos. 

¿Qué ventajas tiene apadrinar un olivo?

Los padrinos y madrinas aportan una cuota de 60 euros anuales de los que, al tratarse de una aportación a una ONG, pueden desgravarse el 80%. Así, por tan solo 12 euros, reciben dos litros de aceite al año, hacen un seguimiento de su olivo, ayudan a recuperar la economía y el futuro de un pueblo que se daba por perdido y pueden disfrutar de visitas oleoturísticas. Una vez al año, quienes han apadrinado un olivo, que ya son más de 8.000 personas, pueden vivir una experiencia oleoturística en Oliete completa. Visitan su naturaleza, disfrutan de la naturaleza y del rico patrimonio de Oliete, reciben una masterclass de aceite de los expertos de la almazara y asistencia  a la cata guiada, en la que aprenden a degustar, distinguir y apreciar los matices de los aceites. 

Conocer Apadrina un Olivo ha sido conocer ‘el renacer‘. En nueve años, han recuperado más de 20.000 olivos, han recuperado la vida en Oliete y en Alacón, han recuperado los sabores de nuestros pueblos, de nuestros abuelos, y han recuperado la esperanza. La esperanza de todos esos rincones de la España vaciada con un potencial abrumador que están olvidados. A través de la agricultura y la gastronomía el renacer es posible. Esta ONG es un ejemplo de que la solidaridad, el amor por el pueblo, por la tierra y por los olvidados son capaces de cambiar el destino del medio rural. Se necesitan más organizaciones como apadrina un Olivo. 

Isabel Deleuze

Isabel Deleuze, periodista bilingüe por la Universidad Carlos III de Madrid, está especializada en periodismo gastronómico, con artículos de nutrición, restaurantes y recetas de cocina como algunos de sus puntos más... Ver más sobre el autor