Dicen que lo sueños hay que perseguirlos y que nunca hay que desistir en el camino, aunque encuentres dificultades. Julio Longueira y Daniel Vieiro decidieron seguir la senda de los sueños en el complejo mundo del emprendimiento y no pararon hasta conseguir lo que buscaban: una ginebra que fuese Galicia, que transportase a su tierra desde el embotellado y en cada sorbo. Así nació Ártabro Gin, una ginebra que busca abrirse paso como una bebida premium con identidad local y sin artificios.
Longueira, que dice odiar la ginebra, recuerda el difícil proceso que pasaron ambos fundadores de Ártabro Gin hasta conseguir el producto final que consideraban perfecto. “Todo comenzó en 2013 cuando conseguimos una ginebra fosforita”, cuenta. Justo antes de que saliese a la venta, ya en 2014, el Gobierno de España declaró uno de los químicos que utilizaban, justo el que aportaba esa exclusividad, como cancerígeno. “Yo me rendí”, confiesa. Doce años después, con la ilusión de nuevo intacta y con las ideas claras de crear un producto premium, llegó Ártabro Gin. “Supimos que era perfecta cuando, yo que odio la ginebra, fui capaz de beberla”, prosigue Longueira.
Una ginebra que sabe a Galicia y a su costa
Gallegos de nacimiento, los dos fundadores de Ártabro Gin tenían claro que la ginebra que creasen debía proponer un anclaje distinto: la costa gallega. Esta bebida busca algo más que posicionarse como un destilado elegante. “Queríamos crear un producto con raíz, no algo para vender al mejor postor”, resume Longueira. Un producto que quieren que se sirva con un protocolo real: colocar y no tirar el hielo, frotar la corteza de la fruta por el borde de la copa antes de servir para que genere el contraste aromático y añadir una uva negra de origen gallego dentro del combinado.

El enfoque local va más allá de únicamente el líquido. La botella, con un etiqueta que incluye la Torre de Hércules difuminada y un contorno que reproduce la costa gallega, busca el reflejo de la identidad gallega de la ginebra y su vinculación territorial. El tapón se fabrica con u alto contenido de corcho y apenas silicona, con la intención de reducir el uso de plásticos y mantener la coherencia con el entorno.
Ártabro Gin, una ginebra suave, para todos
Ártabro Gin ha irrumpido en el mercado como una ginebra seca y suave, diseñada para seguir la tendencia actual de bebidas alcohólicas y más amables y para gustar incluso a quienes no suelen beber este tipo de destilado. Antes de conseguir el producto que consideraban “perfecto”, han celebrado más de 60 catas, en las que sumilleres y cocteleros gallegos han defendido el producto con buena nota.
La elaboración se realiza en un alambique de doble cuerpo con columna de rectificación, uno de los pocos de su tipo en Europa, ubicado en la localidad de Vedra (A Coruña). Todos los ingredientes de esta ginebra son de proximidad, de Galicia, a excepción del enebro que se importa. “Los cítricos gallegos tienen una acidez muy particular. Cuando pelas un limón de Galicia, todo el espacio se llena de aroma”, explica el cofundador.

Ártabro Gin se nutre de Galicia y de su mar, por eso busca proteger y cuidar su entorno. La marca ha anunciado de que parte de los beneficios que se recauden irán destinos a apoyar a niños que quieran practicar algún deporte pero no puedan por su situación económica, y otra parte irá destinada a campañas de recogida de residuos de las costas y limpieza de las playas gallegas. Se trata de iniciativas aún en fase de desarrollo, pero que pretenden implantan para organizar campañas verdes diferentes, en los que los voluntarios reciban cierta compensación por cuidar el entorno. “No queremos que recojan plásticos y se vayan a casa con una manzana. Queremos que se celebre, que haya música, que se cree comunidad”, defiende Longueira.
El objetivo de Ártabro Gin es consolidarse en los mercados de España y Portugal, en los que ha irrumpido con fuerza, y dar el salto al otro lado del charco. Estados Unidos, Colombia y México figuran en la hoja de ruta. Hasta entonces, su reto es otro: “Demostrar que una ginebra premium puede salir de Galicia sin renunciar ni al origen ni a una elaboración sin prisa”.





