Que la gilda está de moda es algo que no pilla a nadie por sorpresa. Que de las modas se exprime hasta la última gota, tampoco. Este sábado se ha celebrado la primera edición de un festival dedicado única y exclusivamente a la gilda, una oda a este pintxo con más de 50 variedades. Te contamos cómo ha sido el Gilda Fest by Rita’s en Madrid.
El autocine de Madrid ha sido el escenario este sábado del mayor festival de gildas de España. Cientos de miles de personas pasaron por las decenas de puestos instalados para la ocasión para conocer de primera mano, las diferentes variedades del icónico pintxo. Más de 50 tipos de gildas diferentes procedentes de todo el país, llenaron un aperitivo de 12 horas con música en directo con DJ set, bingo musical y una zona de mercado gastronómico con productos artesanos y de pequeñas empresas.
Gilda Fest, un festival por la fiebre por la gilda
Siendo un festival dedicado a la gilda, cualquier innovación era bienvenida, aunque también se buscaban las de siempre. Entre toda la variedad de este pintxo que se encontraban, había muchas originales que, aunque atrevidas, fueron un verdadero éxito. Gildas como la de clásica, con su anchoa; la rey, una igilda doble con anchoa y boquerón; o la de aranque marinado con la habitual piparra y, en su caso, una aceituna negra. Otra de las que más nos llamó la atención fue la gilda de sardina ahumada con aceituna gordal aliñada con miel, paprika y cítrícos y con queso idiazábal. Aunque, si una gustó y mucho, tanto que a las dos horas de abrir tuvieron que cerrar el puesto para preparar más porque habían vendido las 4.000 que traían fue la gilda ibérica. La elabora la Taberna Acuerdo y es una gilda de cecina y queso manchego semicurado con piparra y aceituna.

Un festival no está completo sin un concurso o sin un reto para tratar de superar un registro. En este caso, fue el de la gilda más larga del mundo. Una gilda de 6,40 metros elaborada a base de aceitunas, pepinillos, piparras, anchoas y mucha, pero que mucha paciencia.
El aperitivo se completaba con infinidad de pintxos más como el planchadito de cochinillo asado a baja temperatura, ostras o paella y diferentes vermuts o cócteles. Del Market Gastronómico, destacaban cadenas de sobre conocidas como Telepizza y Hype, aunque si nos tenemos que queda con un producto, fue sin duda con los vermut, de los que había casi tantos como gildas.
Una festival para pasar todo el día
Desde las 12 de la mañana hasta las 00 se podía estar en el espacio dentro del Autocine de Madrid habilitado para el festival. Aunque, podríamos decir que solo los valientes se atrevieron a aguantar tantas horas al sol. ¿Y cómo aguantar tantas horas? Se hacía fácil. En un rincón, la comida. En otro rincón, podías hacerte ondas en el pelo. Antes de arreglarte el peinado, mejor subirse al toro mecánico para echarse unas risas. Si te apetecía un peluche nuevo, solo tenías que intentar conseguirlo en los dardos y para otro premio, podías participar en el bingo.

Era una espacio perfecto para disfrutar en familia. No solo las atracciones, muchos pequeños disfrutaron en un día caluroso en la zona de descanso con colchonetas pensadas para sentarse y con los flamencos, dos duchas gigantes en las que los niños se las ingeniaron para tener su propio rincón para jugar.
En cuanto al precio, más allá del de las entradas, unos 10 euros, había que sumar el coste de cada gilda, que no bajaban de los 3,5€ o de cualquier consumición que se hiciese en la barra de bebidas o en los puestos.






