El poder de los suelos pizarrosos
Axarquía Malagueña
Una comarca unida históricamente a la uva moscatel y que en la última década ha renacido de sus propias cenizas, aquellas que la dejaron en el olvido tras la filoxera.

Juanjo Sánchez Vidal

Fotografías:

Traducción:

Actualizado
11/02/2020



El nombre de Málaga ha estado ligado históricamente, desde tiempos remotos, a la elaboración de vinos. Durante muchos años esta parte de Andalucía fue una de las más importantes regiones vitivinícolas del mundo, llegando a aportar grandes cantidades de dinero a la economía local, que veía como de su importante puerto marítimo, ubicado en la capital, salían barcos con destino a las capitales más importantes de medio mundo.

La Axarquía, formada por 31 municipios, es una extensión de terreno en la cual podemos ver una gran diversidadLa Axarquía, formada por 31 municipios, es una extensión de terreno en la cual podemos ver una gran diversidad

La uva moscatel era la gran joya de la corona durante muchos años en la provincia malagueña, no solo por sus apreciados vinos, también por uno de sus mayores tesoros, la pasa. La pérdida del mercado americano y la filoxera hundieron a Málaga en la ruina durante varias décadas donde se perdieron millones de hectáreas de viñedos que nunca se recuperaron. Pero como todo en la vida, tiene una segunda oportunidad, Málaga no podía ser menos y en la última década ha conseguido retomar su buen nombre hacía un futuro muy prometedor. En la parte más oriental, al este de la capital de la Costa del Sol, se encuentra una comarca ligada desde tiempos fenicios al cultivo de uva moscatel. La Axarquía, formada por 31 municipios, es una extensión de terreno en la cual podemos ver una gran diversidad, desde playas hasta montañas de más de 2.000 m de altura, cultivos tropicales, olivos y por supuesto vides.

En la actualidad toda la producción de uva de esta zona, ha cambiado muy poco a como se vendimiaba y elaboraba hace siglosEn la actualidad toda la producción de uva de esta zona, ha cambiado muy poco a como se vendimiaba y elaboraba hace siglos

Si nos adentramos unos kilómetros y dejamos atrás la costa, nos encontraremos con parcelas de viñedo en las lomas con grandes desniveles que atesoran la comarca, es una de sus señas de identidad, unida a sus suelos de pizarra en descomposición, lo que le da un carácter único. La Uva moscatel de la Axarquia es especial por sus suelos y por su variedad, la Moscatel de Alejandría que se ha adaptado durante siglos a estos terrenos y no ha querido marcharse nunca, pese a las dificultades. En la actualidad toda la producción de uva de esta zona, ha cambiado muy poco a como se vendimiaba y elaboraba hace siglos y todos aquellas técnicas se siguen manteniendo, al igual que su vendimia manual y utilización de animales para su transporte.

Otro de los grandes tesoros de esta zona son los paseros, pequeñas construcciones realizadas en la tierra que sirven para “pasificar” o “asolear” la uva, o lo que es lo mismo deshidratar o evaporar en mayor o menor medida el agua de la propia uva para dejar una mayor concentración de azucares naturales a la misma.

Parcelas de viñedo en las lomas con grandes desniveles es una de sus señas de identidadParcelas de viñedo en las lomas con grandes desniveles es una de sus señas de identidad

Pero no solo de vinos dulces vive la Axarquia, ya hace varios años desde que llego a esta zona Telmo Rodríguez y que elaboró el primer vino moscatel seco. A partir de ahí se abrió un nuevo horizonte y gran parte de las bodegas ya hacen el suyo propio. El atractivo ha ido creciendo y no solo los elaboradores locales siguen mejorando sus técnicas y sus vinos, Bodegas Dimobe en Moclinejo, UCOPAXA en Vélez-Málaga, Bodegas Almijara en Competa, Bodegas Jorge Ordoñez en Almáchar, Victoria Ordoñez, también se han incorporado diferentes personas que han visto en la Axarquía una zona con grandes posibilidades, como el propio Telmo Rodríguez, o el matrimonio holandés compuesto por Clara y André, que han conseguido posicionar sus vinos Ariyanas en los mejores restaurantes estrella Michelín del mundo, desde sus bodegas Bentomiz en la localidad de Sayalonga o Lauren Rosillo, prestigioso enólogo que asesora a diferentes bodegas a nivel nacional, y que ha recuperado en la bodega de su propiedad en Sedella, una uva tinta autóctona en la zona como es la Romé.

Los suelos pizarrosos y la mineralidad de sus vinos hacen de esta comarca una de las más especiales para la elaboración de vinos con una identidad propia y que no deben faltar en cualquier restaurante o vinoteca que quiera tener vinos con alma.



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