Una leyenda urbana que conviene aclarar

¿Ayuda realmente una copita de licor a hacer la digestión?

Los licores que se conocen popularmente como "digestivos", y que muchas personas toman tras las comidas copiosas hacen precisamente la función contraria, e incluso pueden contribuir a cortar la digestión y a provocar un importante malestar en el organismo.

Redacción

Fotografías:

Actualizado
20/09/2016



Licores popularmente llamados "digestivos"

Licores popularmente llamados "digestivos"

El consumo de alcoholes fuertes, precisamente los que se conocen como “digestivos” por la creencia popular, provoca justamente lo contrario de una buena digestión e incluso puede contribuir a cortarla y a provocar un importante malestar en el organismo.

El doctor Ken Krul asegura que el alcohol, tras las comidas, inhibe la ruptura de los ingredientes y hace decrecer la secreción de las enzimas digestivas del páncreas, deteriora la absorción de nutrientes, daña las células que recubren el estómago y los intestinos e inhabilita el transporte de nutrientes a la sangre. Esto desencadena problemas de absorción de agua, glucosa y sodio, y causa deficiencias en las células del intestino delgado.

Sin embargo, -en opinión de quién escribe estas líneas- si muchas personas afirman sentirse mejor cuando toman un licor, mal denominado digestivo, tras la comida, la razón puede ser sencillamente cultural. También en la sobremesa se produce un momento de relajación, conversación… y el cerebro relaciona ese momento de placer con el licor, casi como si fuera un efecto placebo.

Razones científicas

Cuando el alcohol es consumido, pasa del aparato digestivo a la sangre en un proceso de absorción. En el hígado, una enzima denominada ADH convierte el alcohol en acetaldehído. Esta sustancia es convertida a su vez en acetato por otras enzimas y, eventuralmente, metabolizada en dióxido de carbono y agua. El alcohol es también metabolizado en el hígado por la enzima citocroma P450II1.

Un bebedor normal tarda en metabolizar una copa entre 30 y 45 minutos, ya que este proceso es mucho más lento que la absorción. Como quiera que el organismo realiza un gran esfuerzo durante el proceso de digestión, cargarlo aún más con la metabolización de un alcohol de alta graduación vuelve la digestión más torpe y pesada, según algunos estudios la digestión se llegaría a ralentizar hasta tres veces más cuando se toma alcohol, y todavía más si quien lo toma es mujer, porque lo metaboliza peor. Igualmente, en el caso de que se tomen cierto tipo de medicamentos que afectan al hígado, este podría verse sobrecargado por el consumo conjunto de alcohol.

Fuente: ¿Verdad mentira? La respuesta a los mitos más frecuentes de la Alimentación (Everest), de Ismael Díaz Yubero y José Luis Murcia.

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