El aceite de oliva es un alimento rico, nutritivo y muy beneficioso para la salud.
Baena, entre los olivos y el río Guadajoz
Joaquín del Palacio

Joaquín del Palacio

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Publicado el
25/07/2012



La sonrisa del León de BaenaLa sonrisa del León de Baena

El León de Baena es el símbolo de la ciudad, y una reproducción recibe al viajero en una rotonda a la entrada con una sonrisa enigmática. Podría haber sido también el olivo su símbolo, pero es otro milenario, el rey felino, quien guarda la plaza. Al igual que su sonrisa, este lugar es un enigma, porque quien no conoce Baena no se puede imaginar todo lo que tiene.

Aquí están el Museo del Olivar y el Aceite, el monumento a los Olivareros, el cerro de Torreparedones, la almazara de Nuñez de Prado y tantos otros encantos y olivos en sus alrededores que son innumerables.

Pero lo más alucinante y sutil de Baena es que al abrir la ventana por la mañana te viene un suave aroma de aceite, un ambientador natural que acompaña a la inspiración. ¡Qué bien huele Baena!

Cuando visitamos lugares nos quedamos con sus fotos, con el gusto de su buena comida y con las vivencias que hemos experimentado, pero aquí además su olor característico impregna la pituitaria y se nos queda grabado. Nada trae más recuerdos a la mente que los aromas y éste de almazara nos trae recuerdos del pasado lejano cuando en estas tierras aún no habían llegado los romanos, pero ya molían las aceitunas. Mientras otros pueblos se quitaban el hambre a tortas hace casi tres milenios, los baenenses de aquel tiempo producían y tomaban uno de los líquidos más apreciados.

Reproducción de un molino de aceite romanoReproducción de un molino de aceite romano

Hace varios milenios que el hombre empezó a cultivar el acebuche, el olivo silvestre. Este árbol ha ido evolucionando, ayudado e injertado por el hombre, hasta llegar a ser el olivo actual y tener más de 260 variedades. Procede del Próximo Oriente y fue extendido por el Mediterráneo por fenicios y griegos; después ha sido aprovechado por todos los pueblos que han poblado las cercanías del Mare Nostrum. En los alrededores de Baena, en el yacimiento turdetano (tribu íbera) de Torreparedones se han hallado pepitas de olivo del siglo VII a.C y también molinos de aceituna de entonces. Así que nuestros antepasados íberos ya hacían zumo de este bendito fruto. La exprimían sacando en su jugo los nutrientes que aportan al olivo: la tierra, el agua, el aire y el sol. Entonces percibían mejor que ahora las virtudes que la naturaleza les ponía al alcance y, por supuesto, conocían el poder nutritivo del olivo, el rey Midas de los árboles que convierte todo eso que le alimenta en oro líquido, tanto para la gastronomía como para la salud.

Foro romano. Cerro de TorreparedonesForo romano. Cerro de Torreparedones

Aquellos turdetanos ya habían descubierto las bondades de uno de los mejores productos y uno de los fundamentos de la cocina mediterránea. Desde lo alto de aquel poblado íbero y posteriormente romano divisaban unos terrenos que no estaban tan cubiertos de olivares, ni se veían más de 20 municipios como ocurre hoy, pero allí nos dejaron los suficientes vestigios para saber que aquella civilización, tatarabuela de la actual, molía olivas y luego ingerían su aceite. Algunas de estas maravillas se pueden disfrutar en el Museo Histórico y Arqueológico Municipal, situado en la Casa de la Tercia construida en 1792, en el centro histórico de Baena. Entre sus principales piezas destacan los leones íberos, los exvotos de Torreparedones, las esculturas romanas, la colección numismática íbera y romana, formada por más de 2.000 monedas, y la sala de autores y artistas locales.

Almazara. Museo Municipal del Olivar y el aceite. BaenaAlmazara. Museo Municipal del Olivar y el aceite. Baena

El oleoturismo es otra forma diferente de disfrutar del paisaje y sus olivares, de las tradiciones en torno al olivo y, sobre todo, de su gastronomía porque el líquido dorado complementa los platos y lubrica nuestro aparato digestivo. El Museo del Olivar y el Aceite de Baena, antigua almazara, es el sitio indicado para recibir toda la información y conocer el proceso del aceite y todo lo referente a él, como los envases, las almazaras, la Historia, la importancia del esparto en el prensado y primer filtrado, etc. Baena tiene Denominación de Origen propia para su aceite, garantizando así la calidad de un producto que se controla desde el árbol hasta su distribución, conservando sus aromas, su sabor y su poder nutritivo. El aceite de oliva es, desde 2011, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El restaurante Casa del Monte en pleno centro junto al ayuntamiento (se puede ir en coche porque regalan 3 horas de aparcamiento), es el mejor sitio para comer pescados, carnes, sobre todo, la carrillada guisada, y también el salmorejo, las croquetas o los embutidos. La relación calidad-precio es muy buena y la situación es ideal para dar una vuelta por el centro y visitar todos los encantos turísticos de Baena.

Aceite de Oliva de D.O. BaenaAceite de Oliva de D.O. Baena

El aceite es un producto riquísimo para el paladar y para la salud, aportando al cuerpo vitaminas, antioxidantes, y otros elementos saludables. Tanto es así que recientemente se ha descubierto que uno de sus antioxidantes es muy efectivo en la lucha contra el virus VIH, demostrando su poder curativo. Es un lujo vivir en un lugar donde abunda esta joya líquida y que se pueda obtener a buen precio. Pero es muy importante conocer la composición, el origen, el proceso al que ha sido somentido y si es virgen o lampante, ya que éste se usaba en el pasado para encender lámparas, de ahí su nombre. No todo el aceite de oliva es de buena calidad y es preciso conocerlo. Al comprarlo hay que mirar su etiqueta para saber exactamente lo que se va a tomar. Algunos como el orujo tienen un exhaustivo proceso de extracción que le infiere algunos elementos menos salubres.

Embalse de VadomojónEmbalse de Vadomojón

El embalse de Vadomojón es un oasis entre los olivos de la campiña cordobesa, sus aguas serán algún día líquido áureo porque esas aguas mediante el riego alimentan sus raíces. Es un espectáculo ver entre tanta loma de olivar los barcos surcando las aguas color azul turquesa. Aquí el viento tórrido del verano andaluz, al contacto con el agua, se refresca y te refresca. El embalse esta rodeado por esas líneas blancas del suelo y verdosas de los olivos: los propios colores de la bandera andaluza decoran los campos.

Estos olivares recientemente han sido galardonados en el Concurso Internacional de Aceite de Oliva que se ha celebrado en Jerusalén por Extra Virgen Terraolivo 2012 del Cortijo de Suerte Alta. Su coupage (mezcla de aceites) natural 100% ecológico se alzó con el Gran Prestige Gold en una cita a la que se presentaron más de 400 muestras de todo el mundo y fue elegido por expertos de más de diez nacionalidades.

Productos de la huerta del río GuadajozProductos de la huerta del río Guadajoz

El río Guadajoz que serpentea y forma el embalse también drena las tierras baenenses pasando por Albendín, pedanía de Baena, y aporta su carácter a la huerta que riega. El contenido salino de sus aguas da a las hortalizas y verduras un sabor especial: son muy sabrosas y aromáticas. Ésto, añadido a la temprana cosecha debido al microclima del lugar caracteriza estos productos que, combinados al gusto con el aceite de oliva local, se convierten en verdaderos manjares. La compañía perfecta de estas verduras es el vino en rama, quese envasa directamente sin filtrarlo, y por eso tiene una cierta turbidez, debido a las particulas del velo de flor que no han sido retiradas, resultando así más suave al paladar. Este vino merece ser buscado y tomado porque es único. La ensalada aceitada y el vino en rama son un verdadero placer que nos evoca tiempos pretéritos porque al ingerirlos nos vienen varios aromas: el verde y veraniego de las hortalizas, el intenso aroma oleaginoso y el afrutado y oloroso vino. Tomados en una fresca sombra junto al Guadajoz escuchando sus aguas saltando en las norias y sintiendo su frescor suponen un recuerdo imborrable….

¡Qué pena da irse de Baena! La cara del León ya no aparenta una sonrisa enigmática, sino que su cara parece de llanto por la marcha. La mochila al partir debería ir más ligera, pero no es el caso, pues el óleo, las hortalizas y el vino en rama se tienen que venir, ya tienen su trocito de paladar ganado. Pero esto no se acaba porque la Ruta del Aceite no ha hecho más que comenzar…

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