Barlia Rosé

Barlia Rosé, el gran vino de Santiago del Teide

Barlia Wines es un proyecto municipal que nace para rescatar viñedos a 1.000 metros de altura en el terreno volcánico del Chinyero, en Tenerife.

Alicia Hernández08/02/2023

Santiago del Teide es un pequeño paraíso ubicado al noroeste de la isla de Tenerife, un lugar donde encontrar paisajes de todo tipo: playas, los acantilados de Los Gigantes, restos volcánicos y montaña. Un santuario para avistar cetáceos, la cuna de los almendros en flor, y con el paisaje volcánico de la Reserva Natural Especial del Chinyero, el último volcán que entró en erupción en la isla, durante diez días, en 1909.

El proyecto vinícola de Santiago del Teide

El Ayuntamiento de Santiago del Teide ha puesto en marcha un proyecto vitivinícola para recuperar los viñedos antiguos e involucrar a los viticultores de la región para que no vendan fuera la uva, creando una marca propia, Barlia Wines, para elaborar vinos 100% autóctonos, con la uva Listán Negro.

Krysten Martín Hernández, concejal de Desarrollo Económico, Comercio, Empleo, Sector Primario, Formación, Consumo y Comunicación de Santiago del Teide, explica cómo nació este proyecto para potenciar la viticultura y en el que quieren embotellar el entorno, “nuestro acantilado, los Gigantes, nuestra zona de medianías, la retama, los almendros en flor, la miel, los viñedos, el higo… todo Santiago del Teide dentro de una botella”.  

Emilio J. Navarro, alcalde de Santiago del Teide, junto a la concejal Krysten Martín Hernández, viticultores y enólogos de Barlia Wines.

El primer vino del proyecto Barlia Wines es Barlia Rosé, un rosado muy elegante (sus creadores afirman que se han inspirado en los rosados de Côtes De Provence) que cuenta con una edición limitada de 4.500 botellas (de una única parcela) y ya se incluye en la D.O.P. Islas Canarias. El nombre elegido, Barlia, es el de una variedad de orquídea de Santiago del Teide, cuyos pétalos se reflejan en la etiqueta.

Cata de Barlia Rosé

Barlia Rosé no es un rosado al uso, ni en color, rosa franco, limpio y brillante; ni en el aroma, de fresa, grosella; ni en la estructura, que recuerda más a un tinto, a los claretes tradicionales de Santiago del Teide.

En boca muestra una acidez marcada, es muy tánico y fresco. Destaca la mineralidad de los vinos volcánicos de las islas y la salinidad. Y a pesar de ser un vino joven, se presenta como un vino muy gastronómico.

Después de este primer vino, se seguirá trabajando en otras parcelas para sacar las ediciones de blanco y tinto.