Probando Olivastro en Bodega Carres junto a José Luis Torres Carpio

Bobal, el tesoro de Utiel-Requena

hector.parra29/08/2011

A continuación, y tras la visita guiada al museo acompañados por Esperanza Alonso, su directora, llegó el momento más deseado del día: una cata, cara a cara, con algunos  de los productores de Utiel-Requena, en una de las salas de la sede del Consejo Regulador . Allí pudimos probar numerosos vinos y escuchar lo que cada uno de sus creadores nos contaba sobre ellos. Una forma tan original como efectiva de dar a conocer más a fondo el trabajo que realizan.

Parreño, Duque de Arcas, Arte Mayor, Casa Don Ángel, Olivastro, Enterizo… Una buena colección de la zona que nos ayudaron, a entender a través del lenguaje del propio vino, que Utiel-Requena tiene aún un camino por recorrer pero que, igualmente, tiene tanto la posibilidad como la voluntad de alcanzar una posición de referencia con sus caldos, que ofrecen una diferenciación que muchos clientes sabrán apreciar porque aportan «aire fresco» en lo que a sabores y aromas se refiere, ofreciéndose a un precio muy asequible con una mezcla de calidad y variedad que, en los tiempos que corren, no es una combinación nada frecuente.

De esta cata me quedaría, especialmente porque fué una experiencia muy gratificante en su conjunto, con tres detalles clave:

Cata de vinos de Utiel-Requena en la sede del Consejo ReguladorEn primer lugar probar el rosado Alvent de Bodegas Coviñas y que sea el que más me haya gustado, y que sea precisamente una de las bodegas más grandes de la DO quien lo haga, lo cuál reabre mi debate interior sobre si las bodegas pequeñas, que miman más sus vinos, tienen o no más posibilidades que las grandes, que disponen de margen para hacer «experimentos» con partes pequeñas de su producción, algunos de los cuáles, como es el caso, exceden las expectativas y dan lugar a vinos sorprendentes.

En segundo lugar probar un vino tan interesante como Olivastro, de Bodegas Carres, y comprobar que Requena también dispone de gente joven, como es el caso de José Luis Torres Carpio, que basándose en la agricultura biodinámica, permite sentir la uva Bobal con toda su expresividad: frutos rojos, ahumados, torrefactos, todo ello en una mezcla con la justa intensidad para resultar muy agradable al paladar. Sin duda una grata sorpresa que se confirmaría al día siguiente, como luego os contaré, al tener la suerte de poder visitar la bodega y conocer su pequeño-gran proyecto a fondo.

Finalmente, pero no por ello menos importante, probar una delicia como Miquelius, de Bodegas Dagón, un vino elaborado con Bobal con mucho mimo y elaborado siguiendo criterios biodinámicos y astrológicos que, junto con más de un año de roble francés que le da una discreta cantidad de azúcar residual que hace que al beberlo se descubra, tras los cuidados de Miguel Jesús Márquez en su finca de los Pedriches, otra forma de sacarle todo el jugo a la uva estrella de la zona, con un vino que no deja indiferente.