Bodegas Azpilicueta, vinos para aprender y disfrutar en Rioja

Bodegas Azpilicueta transmite el saber ancestral de Rioja gracias a un minucioso cuidado y pasión por la viticultura.

Con Mucha Gula07/05/2023

La Historia de esta bodega se inicia en el riojano pueblo de Fuenmayor. En 1881, Félix Azpilicueta Martínez fundó una pionera bodega en un pequeño viñedo de este municipio. Desde sus orígenes, el tiempo ha marcado el devenir de Bodegas Azpilicueta. Tiempo de acumulación de saberes, tiempo invertido en conocer el comportamiento de sus viñas y tiempo para poder disfrutar de todos los vinos de Azpilicueta. Desde los años 90, Bodegas AGE se propuso recuperar el estilo ancestral de los vinos de Rioja de la forma más novedosa posible. Por ello, Azpilicueta se convirtió en uno de sus pilares y Elena Adell en su enóloga jefa.

Elena afirma con emoción que ella «nació en Azpilicueta«. Es ingeniera agrónoma en origen, pero la curiosidad después de tener los racimos en las manos la llevó a convertirse en enóloga, profesión a la que lleva dedicándose 37 años. Hablar con Elena Adell es adentrarse de lleno en el mundo de la uva, en las posibilidades de la enología y en la pasión por el vino disfrutón de Azpilicueta. Vinos que, según ella, son como son por tres razones principales: la variedad de uva y el lugar en el que se cultiva; cómo se elaboran; y cómo se crían.

Silueta de Félix Azpilicueta, fundador en 1881 de Bodegas Azpilicueta.

Las variedades y los terruños de Azpilicueta

Conocer el territorio y cómo se comportan las diferentes variedades de uva en cada uno de ellos es crucial en Azpilicueta. Uno de sus principales objetivos es perseguir la diversidad que el territorio es capaz de dar. Y lo consiguen gracias al conocimiento acumulado durante cientos de años. Que los agricultores de la zona llamen a un término La Plana y a otro Los Llanos es importante, dado que indica que son terrenos con características diferentes, en los que el cultivo se va a comportar diferente y los resultados van a ser diferentes. De forma actualizada, en Azpilicueta se trabaja igual en todas sus hectáreas, que se dividen en parcelas de unas 7 u 8 ha con comportamientos semejantes con el fin de obtener diferentes expresiones de una misma tipología de uva.

Estos años de investigaciones les han servido para comprobar que los suelos aluviales favorecen la maduración de la uva Graciano y la Mazuelo; mientras que los arcillo-calcáreos permiten reflejar a la Tempranillo todo su potencial aromático; potencial en elq ue destaca la mora si la vid se planta en suelos de tipo arcillo-ferrosos. Gracias a una topografía irregular, a diversas altitudes, en una gran mezcla de suelos y diferentes orientaciones con unas pocas variedades de uva pueden desarrollar gran creatividad. En consecuencia, Azpilicueta desarrolla vinos muy variados, que gustan al consumidor final, pero no pierden la esencia de la Denominación de Origen Rioja.

Elena Adell es la enóloga jefa de Bodegas Azpilicueta.

Al igual que los primeros crianzas de Rioja, se sigue haciendo el vino con uva Tempranillo, Graciano y Mazuelo; pero, además, la Maturana tinta. Esta última variedad tiene fascinada a la enóloga, desde que en 2007 el consejo regulador les permitió recuperarla dentro de la Denominación de Origen Rioja. «Manejando el conocimiento de todos los grupos de parcelas y el comportamiento de cada tipo de uva, podemos tener muchas mimbres con las que tejer los cestos que forman Azpilicueta» resume Elena de manera simbólica y emotiva.

Cómo se elaboran los vinos

La segunda de las patas que le otorgan a los vinos de Azpilicueta es cómo se elaboran. Es decir, cómo se recoge la uva, cómo se trabaja con los agricultores, cómo se trata la fruta en bodega, etc.. En todo este proceso, Elena Adell lo tiene claro: «Hay que ser congruentes«. Sobre todo, en referencia a la sostenibilidad y al cuidado de la tierra en la que crece la vid. La filosofía de trabajo de Azpilicueta no se guía exclusivamente por una línea de acción, sino que trata de quedarse con lo mejor de cada técnica para consumir lo menos posible, tratar la planta lo menos posible y perturbar el entorno lo menos posible. Todo ello, les ha granjeado logros como que el residuo fitosanitario de las uvas que salen de sus fincas sea cero.

Para implantar una viticultura regenerativa o conseguir no tratar la polilla con químicos la relaciones con los agricultores son cruciales. Desde Azpilicueta trabajan con contratos que les permiten inspeccionar el viñedo, decidir de manera consensuada con los agricultores la fecha de vendimia e intervenir en caso de que se realicen labores con las que no estén de acuerdo. Elena reconoce que el primer año que un agricultor trabaja con ellos, estas condiciones sorprenden; sin embargo, al tercer año la simbiosis es completa. El agricultor siente como suyos los vinos que salen de Azpilicueta y la bodega cuida como propias cada parcela de la que recoge frutos.

Cada botella de vino Azpilicueta nace del conocimiento minucioso de cada una de sus parcelas y uvas.

Puede que sea un cliché, pero la enóloga habla de sus tierras como si fuesen sus propios hijos. En todos los sentidos. El viñedo para ella es un ser vivo sobre el que hay que mantener una tutela permanente y un control exhaustivo. Cada parcela se cuida en todos sus aspectos: la poda, la evolución de su ciclo vegetativo o el avance de la madurez. Después, se catan las uvas y se determina el momento preciso de la vendimia. Momento en el que se hace la selección y clasificación para pasar a la bodega.

Como se crían los vinos de Azpilicueta

Con este último factor, Elena se refiere sobre todo a la barrica. Y, por supuesto, la selección entre roble francés o americano, de qué tonelería e incluso de qué bosque importa. Sin embargo, ella como ideóloga llena de pasión por el vino tiene mucha culpa de como crece cada uno de los proyectos de Azpilicueta. De hecho, reconoce que su afición por la viticultura nace porque «siempre me ha gustado ver crecer las cosas«. Y ahora disfruta jugando con las posibilidades que la uva y el terruño le ofrecen, ensamblando variedades, aprendiendo y haciendo vinos que despierten la curiosidad del consumidor.

Azpilicueta Origen, por ejemplo, nace porque el equipo de enología observó que en tres términos de Fuenmayor que la Tempranillo vendimiada era muy singular. Este año, con el conocimiento acumulado tras más de 30 años recorriendo San Asensio, Lapuebla, Huércanos, Uruñuela y otras zonas, encontraron que en estas parcelas de aquí y de allá la Tempranillo ofrecía cualidades diferentes a cualquier otra lugar, las seleccionaron y han lanzado un vino muy especial y diferente: Azpilicueta Instinto.

Azpilicueta Instinto es la última obra de arte de las bodegas.

Desconectar y aprender visitando Azpilicueta

Bodegas Azpilicueta cuenta con una amplia variedad en oferta enoturística. Desde el grupo de Bodegas AGE están en constante efervescencia, ya que son conscientes de que el vino es un producto del que cuanto más conoces más disfrutas. Uno de sus proyectos más galardonados es el Color Lab, una visita inmersiva en la que el visitante reconoce cómo la percepción del vino va variando dependiendo de la música, la luz y el ambiente en general. En adición, hay talleres de cata, de aromas o de copas.

Ahora bien, todos los recorridos y tipos de visitas están hechos para compartir el factor común que une a todos los vinos de Azpilicueta: el disfrute. El rasgo común de todos los vinos de Azpilicueta es que son vinos para divertir, para dar placer en definitiva. Elena los describe como vinos muy aromáticos, con mucha fruta; en boca son deliciosos, suaves, perfumados, de trago largo. De esos vinos a los que les das un buen sorbo y te quedas con ganas de dar el siguiente. «De lo único que tienes que tener cuidado es de no pasarte» alerta la enóloga.

Después de visitar Azpilicueta te llevas a casa dos cosas cruciales. La primera es que todo el mundo disfruta, todo el que decide ir desconecta de las preocupaciones mundanas gracias al entorno y al buen vino. Y, además, las personas que pasan por la bodega regresan habiendo aprendido algo nuevo, sintiendo más curiosidad y un poquito más embriagados del inagotable mundo de los vinos Denominación de Origen de Rioja.