Bodegas Valdecuevas, vino hecho en el Triángulo de Oro de Rueda

Bodegas Valdecuevas, vino hecho en el Triángulo de Oro de Rueda

Desde un paraje sin igual, en plena D.O. Rueda, el Grupo Valdecuevas saca lo mejor de la verdejo para llegar hasta los amantes del buen vino.

Con Mucha Gula13/05/2023

En tierras bañadas por el río Duero, dónde el vino es cultura y es tradición, se enraízan las vides de Bodegas Valdecuevas. Se trata de una empresa familiar con orígenes viticultores, cuya gran andadura comenzó en 2012, cuando se comprometieron a crear vinos de calidad y construir un proyecto del que sentirse orgullosos. En la actualidad, la Familia Martin ha conseguido colocar su bodega entre las de mayor prestigio en el Triángulo de Oro de la Denominación de Origen Rueda.

Las tierras del Triángulo de Oro

Esta tierra se lo debe todo, o casi todo, a la confluencia de tres ríos: Trabancos, Zapardiel y Adaja. Todos ellos afluentes del majestuoso Duero. En el triángulo que conforman estas corrientes de agua se han ubicado tradicionalmente las bodegas más prestigiosas. Tal es el caso de Valdecuevas, que posee seis pagos distintos, con viñas de más e 15 años, plantadas a unos 770 metros sobre el nivel del mar en estos codiciados terrenos. Es decir, hablar de Valdecuevas es hablar del corazón de la Denominación de Origen Rueda. Hablar de Valdecuevas te desplaza directamente hasta los términos municipales de Rueda y la Seca.

El viñedo de Valdecuevas se ubica e el conocido como Triángulo de Oro de la Denominación de Origen Rueda.

Antonio Nieto, el enólogo de la bodega, asegura que la importancia se la lleva el agua, pero que el terreno hace únicos los cultivos de la zona de Rueda. El suelo está formado por cascajos, de cantos rodados y arena consecuencia de la sedimentación fluvial, lo que permite que respirar a la uva. Son suelos poco profundos con un sustrato de arcilla que acumula y conserva humedad. Por otro lado, el PH del terreno es básico. Todo esto, sumado con el clima continental de inviernos muy fríos y veranos calurosos, construye las condiciones apropiadas para que la uva Verdejo muestre su mayor esplendor.

Por otro lado, en Valdecuevas han escogido con un clon (parte aérea, Verdejo con diferencias genéticas) y patrón (variedad enterrada, vid resistente a la filoxera) inusual para sus viñedos. Esto les permite obtener racimos de tamaño pequeño, compactos y de alta calidad enológica. La calidad se sitúa por encima de la cantidad en esta bodega, ya que seleccionar este tipo de vid también limita su producción a unos excelentes 7.500 kilos por hectárea. De este modo, la maduración de la uva está muy controlada, se obtiene un fruto con mucha acidez, una uva muy aromática y de mucha calidad.

El clon y el patrón de Verdejo que utilizan en Valdecuevas les permite obtener racimos de tamaño pequeño, compactos y de alta calidad enológica.

Vinos formales o desenfadados, pero con carácter Valdecuevas

Gracias a esta exuberante materia prima, en Valdecuevas se pueden permitir jugar con las mezclas y obtener resultados muy diversos. Tanto es así que su oferta de vinos se divide entre los vinos formales y los informales. Los primeros, orientados a un momento más gastronómico. Se trata de vinos que hay que tomar sentados a una mesa en compañía de una buena comida. Son más robustos, consistentes y largos. En cambio, los irreverentes están pensados para un momento distendido, como puede ser un aperitivo. Las cualidades de estos segundos son más ligeras y refrescantes.

Lo que sí tienen en común todos ellos es que el recuerdo de la uva Verdejo se siente sea cual sea el vino que escojamos. Antonio Nieto asegura que «no queremos artificios ni disimular nuestra uva«. De hecho, en la bodega hacen todo lo contrario. La tecnología y la maquinaria se pone al servicio de la variedad Verdejo para que esta se pueda expresar en todo su potencial.

Vino Valdecuevas

De hecho, toda la gama de vinos que ofrece la bodega es un festín a través de la uva más famosa de la D.O. Rueda. En ella, muestran todas las interpretaciones que se pueden hacer de una misma variedad. Por ejemplo, el Valdecuevas Cuvée, el Valdecuevas Fermentado en Barrica y el Valdecuevas Verdejo están hechos con uva Verdejo de la finca La Pardina y, sin embargo, son vinos muy diferentes entre sí. La fermentación, el peso de las lías y el tiempo en barrica se van modificando para jugar con la estructura, sabor y aromas de cada botella. Sorprendiendo al consumidor que espera solo un vino blanco fácil de beber.

El contacto entre Valdecuevas y el consumidor final

Para el enólogo Antonio Nieto, el enoturismo es una parte fundamental de la bodega, ya que «es una oportunidad de estar en contacto con el consumidor final, que no haya intermediarios y poder conocer de primera mano su opinión«. Toda la propuesta que Valdecuevas hace para visitar la bodega está orientada a conocer a los bebedores de buen vino, preguntarles y conocer qué les gusta, qué sienten con cada vino que se les muestra. La primera parte de la visita consiste en presentar el viñedo, saber de dónde viene la uva y a partir de ahí convertir al visitante en partícipe. Incluso el consumidor podrá crear su propio coupage y ser el creador de un nuevo vino.

Visitar bodegas Valdecuevas es la mejor forma de conocer la cultura vitivinícola de la región de Rueda.

Por eso, el momento más interesante y recomendable para visitar este paraíso enmarcado en la D.O Rueda es el tiempo de la vendimia. Sobre octubre. Porque además, en la localidad de Rueda se celebra la Fiesta de la Vendimia con eventos y actividades para conocer el mundo del vino al completo. En definitiva, toda la cultura que rodea a la producción y a los pueblos viticultores.

Al finalizar el paseo por Valdecuevas, uno se va a casa habiendo conocido una empresa familiar que se preocupa por el vino. Una bodega que busca convertirse en artesanos de la uva a través del trabajo y la insistencia. Valdecuevas se guía por el afán de rodearse de la mejor materia prima, de mejores instalaciones para poner en valor la uva Verdejo en un proceso del bajo impacto.