Áster representa la segunda parada en el plan de expansión emprendido por el emblemático grupo riojano La Rioja Alta hacia otros territorios vinícolas. Con el aval de una trayectoria empresarial muy asentada y exitosa -recordemos que la casa madre nacía en 1890-, en el año 1988 dejan de elaborar blancos en Rioja porque adquieren la firma gallega Lagar de Fornelos en Rías Baixas. Es después, justo en 1990, que llega este proyecto en Ribera del Duero, Bodegas y Viñedos Áster.
Entonces una denominación emergente al tiempo que una privilegiada zona vinícola donde comienzan estudiando sus suelos y seleccionando el mejor lugar para elaborar grandes vinos. Es así como a partir de 1993 adquieren viñedos viejos como El Otero al tiempo que comienzan a realizar nuevas plantaciones pues el objetivo era servirse únicamente de viñedos propios para la elaboración de los vinos. Fruto de esta filosofía es que tienen que esperar hasta el año 2000 para que Áster, su primer vino etiquetado, vea la luz pues fue en ese momento que consideraron que las cepas ya les ofrecían la calidad suficiente para elaborarlo.
Dos años después llegaría la construcción de la bodega (que se inaugurada en 2002) en el municipio burgalés de Anguix, donde cuentan con unas instalaciones equipadas con la más moderna tecnología. A partir de aquí, en una búsqueda constante de la excelencia y fruto del conocimiento acumulado sobre el territorio y sus muchas posibilidades, fueron llegando el resto de tintos que a día de hoy elaboran en Anguix, dos vinos de finca que representan un reseñable salto cualitativo, Finca El Otero y Áster El Espino, con un perfil más moderno.

Importante trabajo de campo
Antes de llegar hasta ahí, las 96 hectáreas que en este momento tienen en propiedad se fueron delimitando en diferentes fincas. Concretamente fue a partir de 2006 cuando comienzan a trabajar en la parcelación, en la diferenciación de suelos, momento en el que surge El Otero, cuyo nombre responde a la finca de la que procede, la más antigua de la bodega, localizada en ladera sobre un suelo poco fértil, a más de 800 metros de altitud y favorecida por un clima más seco y un suelo de reducida retención de agua y baja producción, de lo que resultan vinos más frutales. Hay que recordar además que es un vino que sólo elaboran en las añadas que consideran excepcionales.
En cuanto a El Espino, es la más reciente creación de la casa que nacía con la cosecha 2019 y en este momento es la 2021 la que está en el mercado. Con un estilo más delicado, fluido, un vino de menor concentración debe su nombre también a la parcela en la que nace. Porque esta es la filosofía de la bodega, hacer vinos de parcela.
Amanecer entre viñedos
Luego, una vez bien afianzado todo lo que conlleva el trabajo en el viñedo y la elaboración, en Áster vienen desarrollando hace años un atractivo proyecto enoturístico que acaba de ser renovado. Se trata de la nueva Casa Áster, con una oferta completamente renovada.
Después de más de ocho meses Áster acaba de presentar los sorprendentes espacios que conforman esta ‘Casa Áster’ y que han sido obra del estudio madrileño Villalón Studio. Nuevos salones y sala de catas y reuniones, un nuevo comedor privado, además del winebar y tienda, con grandes ventanales y vistas directas a la nave de barricas. Porque hablamos de un proyecto dentro de la bodega y rodeado de viñedos con la pretensión de dar al visitante una oferta integral. En palabras de sus autores, “un diseño que se ha inspirado en el carácter único y sobrio del territorio: relieves suaves, un clima exigente que perfecciona la maduración de la uva, y suelos arcillosos que aportan fuerza y carácter. Cada detalle arquitectónico dialoga con la tierra que lo acoge, traduciendo esa conexión en un interiorismo de gran sutileza”.

Sobre el territorio, en la nueva oferta enoturística de Áster destaca la visita guiada por la bodega y viñedos a la que incorporan la opción premium, que consiste en la posibilidad de disfrutar de un picnic entre cepas o de una comida maridaje elaborada por el propio equipo de cocina de la casa y servida en el nuevo comedor con capacidad para 16 personas. Junto a esto, en las opciones de la bodega está el poder celebrar reuniones de trabajo en el marco de las nuevas instalaciones, organizar una cata o de planificar una degustación de vinos por copas y algunas tapas. La guinda que puede hacer la visita inolvidable es terminar la jornada durmiendo en una de las cinco habitaciones disponibles con vistas a los viñedos de la bodega. Un plan ideal para hacer en familia o con amigos. Cualquiera de ellos, eso sí, previa reserva.
Si te interesa este tema, no dejes de leer algunos de nuestros cientos de artículos sobre el mundo del vino.




