Boticaria García

Boticaria García: «La genética puede afectar entre un 40 y un 70% la predisposición para ganar peso»

Nos sentamos con Boticaria García para hablar de nutrición, mitos alimentarios, internet y redes sociales... y muchos más temas interesantes.

15 de febrero de 2024

En el panorama de la divulgación científica y la salud, Marián García, farmacéutica de formación, se ha convertido en una voz clara y directa en la comunicación de temas de salud y farmacia. Su seudónimo, Boticaria García, se ha vuelto sinónimo de información accesible y comprensible en un mundo a menudo saturado de tecnicismos.

A través de diferentes plataformas mediáticas, Marián ha desafiado la complejidad inherente de la ciencia, proporcionando a la audiencia una perspectiva franca y realista. Ahora, con motivo de la publicación de su nuevo libro, nos sentamos con ella para hablar de su trayectoria y como no… ¡de salud y nutrición!

Eres doctora en Farmacia y graduada en Nutrición humana y dietética… ¿Cómo diste el salto a las redes sociales?

Trabajaba en una farmacia de guardia de 500 habitantes y en el año 2012-2013 me di cuenta de que la gente venía a la farmacia ya con el diagnóstico hecho del doctor Google y que cuando salían de la farmacia también consultaban en su móvil lo que yo les había dicho para ver si el doctor Google coincidía o no. Ahí me di cuenta de que los sanitarios teníamos que estar en Internet y en las redes sociales.

¿Cuáles crees que son los beneficios y las desventajas de internet y las redes sociales en lo referente a nutrición?

Las ventajas es que muchísimos profesionales, que de otra manera no tendrían más manera de comunicarse con sus pacientes en la consulta (porque solo pueden recibir a 20 pacientes o 30 al día, como como muchísimo), de pronto pueden llegar a 30.000 o 300.000. Y las desventajas son justo las mismas: las personas que cuentan cosas en redes y que no están basadas en la evidencia científica. El alcance de sus bulos o de sus malas artes, sus conflictos éticos, llegarían solo en el 1.0 y con las redes sociales se pueden amplificar hasta casi el infinito.

¿Quiénes son los grupos de población más vulnerables en el ámbito digital?

En realidad, todos somos víctimas porque las técnicas de marketing son muy seductoras y todos somos capaces, con una estrategia bien hecha y convincente, de caer. Pero, sin duda, los más vulnerables son las personas mayores, las personas que tienen menos formación, y también los niños, los menores de edad. Yo pienso en mis hijos, por ejemplo, que tienen 12 y 13 años y me preguntan sobre cosas que ven porque saben que me dedico a esto y yo les he sembrado un poco el gusanillo de que duden de todo por sistema. Realmente creo que, evidentemente, tanto los niños como las personas mayores son las personas más vulnerables.

Las redes sociales se han convertido en un modelo para miles de personas, pero la realidad es que cualquiera puede decir cualquier cosa sin ningún tipo de filtro ni control…

Debería haber algún tipo de control, pero en mi opinión es una utopía porque en internet y en las redes sociales, tal y como están estructuradas ahora mismo, no se puede poner puertas al campo. El contenido se genera de manera masiva y a cada minuto, hay miles y miles de tweets, de stories…. ¿Quién revisa todo eso? Sería imposible de gestionar desde un punto de vista de práctico.

No sé si existen algunas agencias que puedan ser verificadoras, pero es complicado porque realmente los recursos que habría que invertir… Ni siquiera es posible que la policía llegue a todo, de hecho, la Operación Pangea cada año se incauta de muchísimos productos y complementos alimenticios, pero no son capaces de controlarlo porque cierran una web y se vuelve a abrir otra. Así que imagínate respecto al contenido que se vierte.

Sin duda creo que sí ayudaría que hubiera sanciones ejemplarizantes y que a las personas que atentan contra la salud pública se les pudiera multar de una manera más incisiva para que sirviese como ejemplo para que otras personas se disuadieran de hacerlo.

Cambiando de tema… Teniendo en cuenta nuestra pasado reciente (COVID-19) y la escalada en casos de gripe y gripe A, ¿Cuál es la mejor manera de reforzar nuestro sistema inmunitario?

Los pilares son la alimentación, el descanso y el ejercicio físico y, por otra parte, evitar todo lo que es dañino. Si hablamos de alimentación se trata de aumentar los nutrientes, las vitaminas y los minerales (vitamina D, A, E… el zinc, que es uno de los de los nutrientes olvidados), una alimentación que sea también rica en fibra para cuidar la microbiota y que aumente y refuerce nuestro sistema inmunitario.

Por otro lado, el ejercicio, que es fundamental porque muchos de los compuestos defensivos que se generan fluyen mejor por la sangre cuando se hace ejercicio, por decirlo de manera sencilla. Y también el sueño, porque muchos de los compuestos también necesitan muchos de nuestros soldados defensivos que se forman durante la noche y que si les privamos del sueño pues estamos privando que existan. Y, por último, por supuesto, evitar todo lo que es dañino, a veces no solo la buena alimentación o el ejercicio compensas lo malo.

No podemos pensar que porque tengamos buenos hábitos va a compensar que el hecho de que alguien fume o que beba mucho alcohol.

Has publicado tu último libro, ¿nos explicas de que trata?

Es un libro donde se ofrecen estrategias para perder grasa, que es algo que mucha gente necesita porque la obesidad se ha triplicado en los últimos 50 años. Pero no se trata solo de perder grasa, sino de ganar salud. Es un libro para todos los públicos, tanto para el que está preocupado porque tiene un exceso de grasa y porque ve que realmente hay una disfunción en su cuerpo, como para el que está sano, pero quiere saber cómo alimentarse mejor y cuáles son las mejores estrategias de ejercicio físico, especialmente de ejercicio de fuerza que es el gran olvidado, para para mejorar nuestra salud.

Entonces, ¿cuál es la forma más efectiva de perder peso sin perder salud?

Realmente el objetivo no es perder peso, sino perder grasa y, para ello, la clave siempre es la restricción calórica. La mayor evidencia sobre la estrategia más efectiva para perder grasa es la restricción calórica, pero no se trata solo de comer menos (esto sería muy reduccionista), sino de mejorar la calidad de los alimentos ingeridos y el movimiento. El movimiento es importantísimo para favorecer la formación de músculo y lo que necesitamos es menos grasa y más músculo.

Para tener más músculo y esto lo vamos a conseguir mediante los ejercicios de fuerza y en el libro explicó cómo hacerlo en 10-15 minutos al día con unos ejercicios muy sencillos que hemos llamado Tris Tras. Ejercicios que se hacen en un tris para el tren inferior y superior, y que puedes hacer en casa con tu propio cuerpo sin necesidad de salir a la calle. Para ganar ese músculo que nos va a permitir tener más energía y generar unos compuestos a los que he llamado cariñosamente superkinas, que son capaces de equilibrarnos y de disminuir la inflamación.

Es decir, no es solo cuánto comemos sino lo que comemos y no es solo el ejercicio que hacemos sino qué tipo de ejercicios hacemos.

En tu libro, lanzas una cuestión: la influencia de nuestros genes en nuestra constitución física. ¿Nos puedes hablar sobre ello?

La genética puede afectar entre un 40 y un 70% la predisposición que tenemos para ganar peso. Realmente, como suele decirse, los genes cargan la pistola, pero los hábitos disparan el gatillo, que esté escrito en nuestros genes no significa que vaya a cumplirse sí o sí. La buena noticia es que cada vez hay más estudios sobre epigenética, es decir cómo influye el entorno, la alimentación, nuestros hábitos, el ejercicio… Es el famoso código postal en el que vivimos y que condiciona también el aire que respiramos en nuestros genes.

Tener en cuenta esto y, además, próximamente habrá muchos más muchos tests genéticos y nutrigenéticos al alcance de todos, puede ser una grandísima estrategia para encaminarnos a la nutrición personalizada.

¿Cuál es la mayor barbaridad en lo referente a dietas que te has encontrado?

Todas las dietas que son muy restrictivas realmente son efectivas, pero solo un ratito. Estas dietas gozan de popularidad porque en pocos días puedes de alguna manera deshincharte, perder muchos líquidos y tener esa falsa sensación de que estás perdiendo grasa, sin embargo, lo que está ocurriendo en tu cuerpo es que éste se pone en guardia porque al no suministrarle suficiente energía suficiente, suficientes calorías, tu cuerpo decide ahorrar y, además de perder grasa, lamentablemente también se pierde músculo.

Hay estudios donde se ha visto que en 18 kilos de pérdida 7kg pueden llegar a ser músculo, y ahí es donde aparece el problema porque esto nos lleva al efecto rebote. Cuando la persona deja esa dieta tan restrictiva, que no es sostenible en el tiempo, vuelve a comer normal y, además, habrá perdido esos kilos de músculo que le servían para mantener el equilibrio y para quemar más energía en reposo.

¿Nos puedes hablar de alguno de los mitos alimentarios que consideras erróneos y de los que hablas en tu libro?

Uno de los mitos más populares actualmente es el de tomar un chupito de vinagre antes de las comidas para bajar la curva de glucosa. Todos los mitos tienen una patita de verdad, y es que es verdad que tomándose chupito de vinagre inhibimos la enzima, es decir, las tijeras que corta las cadenas largas de hidratos de carbono y así los azúcares se absorben más despacito.

La realidad es que, para una persona sana, esta curva un poquito más baja que pueda producirse no es significativa ni le va a aportar beneficios adicionales a la salud, no hay evidencia de esto. Ni tampoco para las personas que tengan diabetes, porque en este caso lo que tienen que hacer es controlar su alimentación y tener su tratamiento bien establecido, no distraerse con trucos de la abuela. Además, este chupito de vinagre antes de las comidas no afecta para nada al azúcar simple, solo a los azúcares compuestos, por tanto, el problema, que son esos picos que se generan muchas veces cuando tomamos dulces, el chupito no haría nada y lo que estaríamos sería utilizando otras estrategias en vez de enfocarnos en lo importante, que es comer fibra si queremos controlar la glucosa, o hacer ejercicio físico.

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Jesús Sánchez Celada

Jesús Sánchez Celada es Periodista gastronómico y director de la revista Con Mucha Gula. Su contribución al periodismo gastronómico va más allá de Con Mucha Gula, consolidándose como figura multifacética en el panorama... Ver más sobre el autor