En la bulliciosa y ajetreada calle Juan Bravo
Carbón Negro, brasa y leña en el barrio de Salamanca
Un espectacular espacio y cocina al carbón son las señas de identidad de este restaurante, que promete dar mucho que hablar.

Jesús Sánchez Celada

Fotografías:

Traducción:

Actualizado
09/08/2019



Alcachofas con salsa RomescoAlcachofas con salsa Romesco

En plena calle Juan Bravo, situado en el esquinazo que antiguamente albergaba la mítica cafetería La Flecha, se encuentra este restaurante que no dejará indiferente a nadie. Guste o no la gastronomía que sirven dentro y de la cuál ahora hablaremos, el local en sí impresiona: un gigantesco espacio diáfano de más de 1000 metros, con cierto aire industrial, cuidado hasta el último detalle, pensado para que dentro de ese enorme se respire cierta calidez que, en muchas ocasiones, este tipo de locales da por perdida y en medio de todo esto, una barra gigantesca en forma de rectángulo que sirve de base angular del local. La cosa empieza bien.,

Su carta es correcta, no demasiado extensa y con precios ajustados al local, la zona y el producto, que es el protagonista de sus platos, no muy elaborados pero con la materia prima como punto fuerte de la propuesta gastronómica.

Empezamos con dos Ostras Gillardeu nº2 (5.50€ por unidad) que cumplen su función, buena temperatura y buena calidad. A continuación nos sirven su Ensaladilla rusa Carbón Negro (15€, 8€/media ración), elaborada de la forma clásica, pero añadiendo gambón. Como pro de este plato diremos que, a diferencia del 90% de los restaurantes, la ensaladilla está a una temperatura decente y no congelada, cosa que es una buena señal, a su vez, es suave y delicada. Como contra le falta «punch», se queda algo insípida. Las Croquetas de jamón y txangurro (12.50€, 7€/media ración) tienen buena costra, pero les falta algo de textura y cremosidad en su interior. Mejor las de jamón que las de txangurro. Seguimos con unas Alcachofas fritas con salsa Romesco (16€), con buena textura, excelente producto y buena elaboración de la salsa, y un Aguacate a la brasa relleno de bonito acevichado (17€), sin más, un plato prescindible que no aporta demasiado al menú.

 Rape de tripa negra a la brasa Rape de tripa negra a la brasa

Pese a la tentación de una carne a la brasa, nos decantamos por dos pescados, a la brasa también, que en muchas ocasiones ponen más a prueba la calidad del restaurante que un Entrecot o una chuleta de vaca madurada. Así pues, nos sirven un Lenguado a la brasa (29.50€) y un Rape de tripa negra a la brasa (29€). Ambos platos excelentes, con un producto inmejorable (nos comenta el camarero que los pescados provienen de Coruñesas), una cocción perfecta y en su punto.

De postre, y seguidos por el vox populi, pedimos su famosa Tarta de queso (7.50€). Su fama está bien merecida: un postre exquisito, cremoso, con mucho sabor, elegante y ligero. Sin lugar a dudas, una de las joyas de la carta.

En definitiva, Carbón negro es un restaurante cuyo nombre nos adelanta lo que nos encontraremos dentro: recetas quizá no demasiado elaboradas y con un punto de refinamento medio, pero como contraprestación de esto, un gran producto, buena elección y cuidado de la materia prima y buenos platos, sobre todo cuando el carbón forma parte de sus elaboraciones. Un establecimiento recomendable.

Carbón Negro
Calle de Juan Bravo 37, 28006 Madrid
Teléfono: 91.088.58.60



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