La OCU detecta sulfitos, exceso de grasa, carnes de otras especies y baja calidad e higiene
Carne picada de vacuno a examen: muchos aditivos y baja calidad
La OCU ha estudiado 22 marcas de carne picada de vacuno y ha detectado un alto nivel de aditivos, carnes de otras especies, carnes de baja calidad y un nivel de higiene deficiente.

Redacción

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Publicado el
11/03/2015


La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha vuelto a poner en tela de juicio el contenido real de la carne picada de vacuno. La OCU ha llevado a cabo un estudio en los envases de 22 marcas de este alimento y de preparados hechos con él, y se ha detectado en su contenido un alto nivel de aditivos, carnes de otras especies, carnes de baja calidad y un nivel de higiene deficiente.

Los resultados de este análisis comparativo se publican en el número 401 de la revista OCU-Compra Maestra, correspondiente al mes de Marzo.

Las muestras fueron adquiridas en varios establecimientos, supermercados e hipermercados, y en el estudio llevado a cabo por OCU se ha analizado la calidad de la carne, su contenido en grasa, agua o colágeno, y la presencia de patógenos o bacterias que señalan una higiene deficiente. Además, se ha analizado la presencia  de otros tipos de carnes: caballo, ave o cerdo, en niveles superiores a los permitidos por la Ley.

Carne picada y preparados de carne picada

En el estudio comparativo de OCU se han analizado dos productos diferentes: por un lado carne picada de vacuno, y por otro preparados de carne picada, conocidos también como burguer meat. La diferencia entre ambos es que, mientras que en la carne picada no se pueden añadir otros ingredientes (como hortalizas, cereales y aglutinantes), en la categoría burger meat sí es posible añadirlos, lo que hace que su categoría comercial sea inferior y, en teoría, su precio. Se han analizado tres marcas de carne picada y 19 marcas de preparados de carne picada o burguer meat, debido a que la gran mayoría de la oferta disponible en supermercados corresponde a los preparados de carne picada.



Aditivos, sulfitos y grasa en exceso

La práctica totalidad de los preparados incorporan sulfitos, alérgenos que en algunas personas puede producir reacciones adversas si no se respeta la cantidad máxima recomendada.

OCU advierte que se añaden aditivos y colorantes en exceso, que consiguen mejorar el aspecto del producto incluso cuando está muy cercana su fecha de caducidad, o incluso cuando el producto se encuentra ya en malas condiciones, algo que puede ser peligroso para los consumidores.

Además, el porcentaje de grasa es muy elevado, llegando en algún caso a superar el 22%. Solo cinco de los paquetes analizados obtiene una buena o muy buena nota. Por otra parte, la presencia de colágeno indica que se han utilizado cortes de baja calidad comercial, con abundancia de tendones. A pesar de que en los preparados no existe un límite legal, este porcentaje llega en algún caso al 32%, lo que denota una baja calidad.

OCU llama la atención sobre el hecho de que a pesar de la baja calidad, el precio de algunos productos es muy elevado, incluso en algunos casos hay preparados burguer meat más caros que la propia carne picada. Una vez más, se pone de manifiesto que lo que parece barato puede no serlo tanto. Además, una legislación laxa y un etiquetado a veces incompleto y engañoso inducen a confundir al consumidor entre lo que es carne picada tal cuál  y los preparados industriales, con muchos otros ingredientes.

Vacuno y otras carnes

En su estudio OCU ha comprobado mediante análisis de ADN la presencia de otras especies. Solo en siete de las muestras analizadas no se han detectado trazas de otras especies (ave y cerdo). En 13 casos se han detectado trazas o un porcentaje inferior al 1%, que a raíz del escándalo de la carne de caballo es el porcentaje a partir del que se considera que no hay fraude. Aún así, en dos casos se supera este porcentaje.

No se ha detectado la presencia de carne de caballo. Una buena noticia, que da idea de que la industria ha reforzado los controles a raíz del escándalo de la carne de caballo denunciado por OCU. Escándalo imposible de detectar sin estudios comparativos independientes como los que realiza OCU, añadidos a los controles periódicos y suficientes por parte de la administración.



Para evitar esta situación OCU pide a la administración un cambio en la legislación:

  • Evitar que se tolere el añadido sistemático de sulfitos, que contraviene el espíritu de la legislación y que se tenga en cuenta que la presencia de estas sustancias en los diferentes productos que integran nuestra dieta puede superar las dosis recomendadas.
  • Cambiar las obligaciones del etiquetado, ya que el actual resulta confuso y la denominación real del producto no suele figurar de forma clara y visible, lo que sin duda favorece la confusión y el engaño al consumidor.
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