CASA MIRA MADRID

Casa Mira, la herencia viva de un turrón histórico en Madrid

Entramos y conocemos a fondo Casa Mira, que lleva fabricando turrón desde 1855: su historia, métodos artesanales, ingredientes, clientela y visión de futuro

La historia de Casa Mira comparte camino con Madrid. Esta clásica turronería madrileña, abierta desde 1855, ha sobrevivido al paso del tiempo y hoy sigue conservando su esencia casi dos siglos después. Un comercio que continúa apostando por la artesanía, la tradición familiar y una profunda fidelidad de la clientela. Todo esto, junto con unos ingredientes que se han mantenido casi inalterados, explica por qué este centenario negocio continúa más vivo que nunca.

Orígenes familiares y continuidad histórica en Casa Mira

Rebeca, la persona que nos recibe, no forma parte de la genealogía del fundador, pero se sabe de memoria todo el recorrido familiar de esta histórica casa. El fundador, Luis Mira, originario de Jijona, abrió su primer local junto a la Plaza Mayor en 1842. Fue años más tarde, ya en 1855, cuando se trasladó al local que hasta hoy sigue casi intacto: “Lo único que ha cambiado es el suelo, que antes era de madera de caoba y ahora es de mármol; el resto sigue exactamente igual”, nos confirma Rebeca.

Casa Mira lleva vendiendo turrón desde nada más y nada menos que 1855

También nos habla de Carlos Ibáñez Méndez, el dueño que aún mantiene la continuidad del linaje: “Él es la sexta generación de la familia que sigue al frente del negocio”. El apellido desapareció por una cuestión de transmisión materna: “Tuvieron ahí una hija, en vez de un varón… el apellido se perdió”. Sin embargo, la descendencia continuó.

Ingredientes que mantienen la identidad de Casa Mira

Una de las partes más reveladoras de Casa Mira gira en torno a los ingredientes de sus dulces, esenciales en la personalidad del negocio. Rebeca nos explica cuáles son los pilares del obrador: “almendra marcona, miel de romero y azúcar”. Todos de origen español y escogidos por su calidad y tradición. La almendra marcona es materia prima clave en la elaboración del turrón de Jijona y llega directa desde la zona de Alicante. La miel, aunque con algo de duda, probablemente procede de la zona de Almería, nos dice. El piñón, procedente de Castilla, no aparece en todos los turrones, sino solo en elaboraciones concretas: “El piñón únicamente está en las peladillas y en la torta de piñón”. Esta última es parecida al turrón duro, pero sustituye la almendra por piñones.

El local actual de Casa Mira se ha mantenido casi intacto desde que abrió sus puertas

Muchos de estos productos se exponen en su escaparate giratorio, uno de los elementos más reconocibles de Casa Mira, que tiene unos cien años. Rebeca nos cuenta que siempre gira en el mismo sentido y que, en una ocasión, tras una reparación, giró en sentido contrario, provocando una confusión inmediata: “¿Qué está pasando?”. Hubo que ajustar de nuevo el mecanismo para devolverlo a su movimiento habitual.

El obrador y la resistencia a la industrialización

Quizá la parte más sorprendente para quienes no conocen el negocio es que la mayor parte de la producción se realiza dentro del propio local. Rebeca lo explica con claridad: “Aquí dentro está el obrador. Se fabrica casi todo”. La excepción está en el turrón duro de Alicante, que por razones legales debe producirse en origen, aunque se hace siguiendo la receta y las proporciones específicas que les proporciona Casa Mira.

El turrón de Jijona y el duro de Alicante son los productos estrella de Casa Mira

Todo lo demás, como peladillas, tortas o turrón de yema quemada, se elabora dentro del mismo local, en un obrador que lleva funcionando más de un siglo. En cuanto al turrón de Jijona, llega al establecimiento en bloques para vender al granel o en tabletas envasadas al vacío, para luego ser comercializado en distintos formatos.

Este sistema tan artesanal significa que hay límites en la producción. Por eso, cuando se plantea la posibilidad de abrir nuevas sucursales, la respuesta es muy clara: un no rotundo. Para Rebeca, hacerlo sería romper con la tradición: “Aparte de que se pierde el espíritu, la fábrica la tenemos aquí”. Hacer crecer la producción implicaría más maquinaria y automatización, y un proceso que “ya no sería turrón artesanal”. Esto deja claro que Casa Mira no desea multiplicarse, sino mantenerse fiel a aquello que la ha hecho única a lo largo del tiempo.

A parte de turrones, en Casa Mira también venden otros productos como peladillas de piñones y galletitas

También aprovechamos la ocasión para preguntar sobre el auge reciente de turrones con sabores “creativos y novedosos”. No hay ninguna duda cuando nos afirman: “Eso no es turrón, es chocolate con cosas”. Para Casa Mira, un turrón auténtico debe contener sí o sí almendra y miel.

En Casa Mira cada trabajador tiene una función concreta: “Cada uno hace su labor”. No hay rotación entre obrador y sala de venta, lo que permite una organización clara y precisa. Durante el mes de diciembre es cuando la plantilla casi se triplica: “somos como unas 30 personas”, frente a las doce habituales.

Generaciones de clientes que siguen perdurando

La clientela es amplia y diversa. Hay consumidores que realizan un esfuerzo económico para comprar productos que consideran especiales, clientes de perfil más elevado y también familias que visitan Casa Mira generación tras generación: “Abuelos, padres, nietos”. Casa Mira también ha mantenido vínculos con instituciones históricas como la Casa Real: “Hemos sido proveedores… ahora no lo somos, pero siempre tienen un detallito por nuestra parte”.

Casa Mira fue durante muchos años proveedores de la Casa Real

La época de mayor venta y, por ende, de mayor trabajo, es sin duda diciembre, coincidiendo con las Navidades. Es en esta temporada cuando los españoles son la principal clientela, mientras que los turistas se concentran en el resto del año, excepto julio y agosto, cuando el equipo aprovecha para un merecido descanso. También es posible realizar pedidos online si se vive fuera de España, aunque solo dentro de Europa.

El propietario actual no tiene descendencia aún, aunque sí expresa su deseo de tenerla. Sin embargo, Rebeca nos traslada que su postura es firme: “Nunca va a obligar”a continuar la tradición, cree que si un heredero no lo siente, “el negocio no va a ir bien”. Desde pequeño, él mismo tuvo claro que quería dedicarse a este obrador, lo que refleja que Casa Mira se ha transmitido tanto por sangre como por vocación.Casa

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¿Quién es Ángel Zhu?

Ángel Zhu Li es un profesional polifacético que ha construido su trayectoria sobre la base del esfuerzo,... Ver más sobre el autor