Sus productos gastronómicos son tan importantes como sus monumentos
Chinchón, mucho más que anís, plaza y mesón
Joaquín del Palacio

Joaquín del Palacio

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Publicado el
17/08/2012



Plaza Mayor de ChinchónPlaza Mayor de Chinchón

Alguien que no haya estado en Chinchón no podrá imaginar todo lo que le espera al visitar esta ciudad. Sí, porque en 1916 Alfonso XIII le otorgó el título de Ciudad. La plaza Mayor, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el castillo, la Casa de la Cadena, el Convento de las Clarisas, hoy Parador Nacional de Turismo, y muchos otros rincones como restaurantes o calles llenas de bonitas casas típicas e interesantes leyendas le hacen ser un lugar muy atractivo que está solamente a 45 km. de Madrid.

Chinchón se asienta sobre yesos llamados también espejuelos, aquel lapis specularis que usaron los romanos para vestir sus ventanas a modo de cristal. Esta roca tiene un comportamiento con las aguas parecido a la caliza. Así pues, las aguas subterráneas horadan y buscan sus caminos bajo el municipio y surgen en los lugares más inesperados, como bajo la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción o en la plaza; las aguas son sus líquidos más antiguos y ya afloraban por allí entre los yesos antes de instalarse el poblado. Después llegarían otros líquidos, sus mejores “zumos”: el aceite de sus olivos de secano, el vino de sus numerosas bodegas y el anís, para muchos el súmmum. Probablemente el anís, que directamente lleva el nombre de su ciudad, es el más característico líquido chinchonete y el más conocido en el mundo entero.



Cuadro de Goya en el altar mayorCuadro de Goya en el altar mayor

En sus tierras toda la vida se cultivaron los ajos finos y sabrosos tan típicos y apreciados en los alrededores. A la capital llegaban los productos típicos de los municipios de alrededor y los vendían en los puestos gritando el producto y su procedencia: ¡Ajos de Chinchón! Muchísimos años antes de que existiesen las denominaciones de origen, los comerciantes ya publicitaban su género de ese modo. Así, los mejores embajadores de esta ciudad siempre fueron su anís y sus ajos, aunque hoy en día se busca la comodidad y se vende mejor un ajo más grande que cunde más, así hay que pelar menos, sin buscar ese sabor rico e intenso del ajo fino que impregna de sabor los huevos fritos, unas sopas de ajo, etc. Hoy prima la comodidad y, sin embargo, lo bueno no suele ser lo más cómodo.

La plaza mayor castellana ha sido históricamente el lugar de vida pública más importante de las poblaciones. Allí se celebraban las fiestas, residía el ayuntamiento, se ejecutaba o se manifestaban de cualquier modo, todo lo público tenía su lugar en estas plazas. La de Chinchón es muy singular por su estética, por sus leyendas y también por el detalle de sus “claros” o balcones, que suelen tener una propiedad diferente de la que posee la vivienda a la que pertenecen. Esa propiedad da derecho a ver, o sea a disfrutar de los eventos, como corridas de toros o conciertos, que allí se celebren. Esta plaza es la que más acepciones cumple de las que tiene en el diccionario de la R.A.E. cuando la buscamos.



Carne del restaurante de la VirreinaCarne del restaurante de la Virreina

Una experiencia muy especial es disfrutar de las vistas de esta plaza desde uno de estos claros, el que nos ofrece el Restaurante de la Virreina. Las carnes y embutidos o los platos tradicionales como el de duelos y quebrantos o las migas saben muy ricos, además es bueno probar los pescados y, sobre todo, la cuajada casera. Su orientación es ideal para yantar en sus balcones en verano, porque son frescos y suele correr una brisa. Si bueno es comer en este restaurante, alucinante es verlo con detalle, porque es un museo. Además de la buena mesa, las fotos y los aperos tradicionales, así como muchos otros detalles, hacen que este restaurante se haga inolvidable cuando se visita.

El ChinchónEl Chinchón

El chinchón es el anís que se lleva haciendo desde el S.XVII de un modo semejante a como se continúa haciendo hoy en su alcoholera. Los ingredientes son el alcohol, matalahúga y azúcar. La matalahúga o matalahúva es el anís o, como se dice en los crucigramas, una planta umbelífera de cuatro letras. Es digestivo tomado con moderación tras haber comido o con un café, pero nunca se debe tomar alcohol si se va a conducir. Se elaboran tres tipos en la Alcoholera de Chinchón: el dulce, el seco y el seco especial que llega al 74% de alcohol. Este anís es de tal calidad que en el siglo XIX ya fue premiado en la Exposición Universal de París de 1889, aquella cuyo símbolo fue la famosa puerta de acceso que se construyó: la Torre Eiffel.

Actores de la visita teatralizadaActores de la visita teatralizada

Hace algunos años este municipio era para el turismo: anís, plaza y mesón. Aunque a esta lista le podríamos añadir muchos otras palabras como iglesia, ajo, castillo, teatro, etc. Las visitas teatralizadas son un recuerdo muy simpático que está bien documentado y te lleva por los rincones más emblemáticos contando sus anécdotas, que son muchas. Durante los fines de semana de julio, agosto y septiembre, se harán estas visitas teatralizadas por todo el casco urbano con actores que representan a figuras tan importantes como Goya, la Condesa de Chinchón, el torero Frascuelo o Andrés Barranco, un vecino valeroso que se sublevó contra los franceses en la Guerra de la Independencia.

Chinchón es una ciudad que entretiene visitando sus rincones, se disfruta en sus restaurantes y en sus fiestas y, sobre todo, se recuerda por los productos gastronómicos que nos traemos de allí, bien en nuestra tripita, bien en la maleta, o en ambos, que es mejor…

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