Cerveza cata1

¿Cómo catar una cerveza?

La sala de cata, la cristalería, los preparativos necesarios y desde luego.... las cervezas adecuadas.

Manuel Lavado Campuzano18/02/2020

¡Cómo nos gusta disfrutar de una buena cerveza! Es muy agradable compartirla en buena compañía y con una animada conversación, ¿verdad? Pero también se puede disfrutar mucho probando diferentes variedades y centrando la conversación en sus propiedades o en qué nos sugieren sus sabores y aromas. Organizar una cata de cervezas, ya sea formal o informal, hará que sin darnos cuenta vayamos ampliando nuestros conocimientos y mejoremos nuestro criterio a la hora de elegir. Además muchos pensamos que hay cosas que se disfrutan mucho más cuanto mejor se entienden: la música, el cine… y por supuesto la cerveza.

 

Elegir las cervezas

Unos 10 cl por persona de cada cerveza es suficiente para sacar conclusiones.Unos 10 cl por persona de cada cerveza es suficiente para sacar conclusiones.

¿Queremos probar diferentes estilos o centrar la cata en un solo estilo para comparar diferencias entre fabricantes? ¿Qué presupuesto tenemos? ¿Estilos clásicos o cervezas “raras” o experimentales? ¿De un país o región determinados? ¿Tal vez una mezcla de todo ello?

Una vez respondidas estas preguntas ya podemos elegir las cervezas para la cata. El número de cervezas ideal puede estar entre cuatro y nueve, según el tiempo que tengamos o nuestras preferencias. Se trata de pasarlo bien sin que nos tengan que llevar a casa arrastrando, así que unos 10 cl por persona de cada cerveza es suficiente para sacar conclusiones.

 

La sala de cata

Lo ideal es que la mesa de cata esté bien iluminada, preferentemente con luz blancaLo ideal es que la mesa de cata esté bien iluminada, preferentemente con luz blanca

Por supuesto nos tenemos que adaptar a lo que tengamos. Lo ideal es que la mesa de cata esté bien iluminada, preferentemente con luz blanca, para que podamos apreciar bien los colores de las cervezas. También es interesante que la sala esté libre de olores intensos que nos distraigan de los aromas que vamos a intentar apreciar.

 

La cristalería

Copa TekuCopa Teku

Para captar todos los aspectos visuales de las cervezas, debemos utilizar vasos o copas de vidrio transparente sin tallados ni adornos. Aunque tradicionalmente cada estilo de cerveza tiene su vaso o copa específicos, lo más normal es que en una cata utilicemos un solo tipo. Recomendamos la copa Teku, que se diseñó especialmente para cerveza, pero si no disponemos de ella y no queremos incurrir en grandes gastos, una buena copa de vino es ideal.

 

Los preparativos

Colocaremos , jarras de agua y algo de pan Colocaremos , jarras de agua y algo de pan

Antes de comenzar la cata colocaremos en la mesa una copa o varias para cada asistente, jarras de agua y algo de pan (los picos o colines son perfectos). El pan y el agua sirven para limpiar la boca de sabores entre cerveza y cerveza. El agua también sirve para enjuagar la copa si solo se va a utilizar una en toda la cata; en este caso habrá que poner también un pequeño recipiente donde tirarla.

Si queremos también podemos facilitar hojas de cata y bolígrafos para tomar notas.

Las cervezas las tendremos guardadas en frío, y un poco antes de la hora de probarlas las iremos sacando a la mesa para que se “atemperen”. No es conveniente que estén excesivamente frías, ya que el frío oculta los aromas y sabores. Y sí, antes de que lo preguntéis, en España se suelen tomar excesivamente frías: la temperatura de servicio varía según el estilo de cerveza; como orientación diremos que las cervezas más ligeras se pueden probar a unos 5 o 6 ºC, y las cervezas con más cuerpo y más porcentaje de alcohol a unos 10 o 12 ºC

 

¡Ahora sí! La cata

Se irán sirviendo las cervezas empezando por las de sabores más suaves y terminando por las más intensasSe irán sirviendo las cervezas empezando por las de sabores más suaves y terminando por las más intensas

Si entre los asistentes hay alguien con más experiencia, debería ser quien dirigiera la cata. Si todos tienen un nivel similar, no es necesario que haya un director o directora, y de manera natural y espontánea se irán turnando en los comentarios.

Se irán sirviendo las cervezas empezando por las de sabores más suaves y terminando por las más intensas. De este modo evitamos la “saturación” de los sentidos al probar cosas muy diferentes.

En la cata intentaremos seguir tres fases diferenciadas: visual, olfativa y gustativa. Dicho más fácil: miramos, olemos y probamos.

En la fase visual podemos comentar si la cerveza presenta un aspecto turbio o transparente, qúe color tiene (entre el amarillo pálido y el negro opaco, pasando por toda la gama de dorados, ámbares o castaños), color de la espuma, si la espuma es fina o densa, si es persistente o se va rápido… Todo lo que se nos ocurra es bienvenido, y que nadie tenga miedo de decir una “burrada”, ya que la experiencia sensorial es totalmente subjetiva, y solo los jueces, sumilleres y catadores muy expertos son capaces de definir perfectamente una cerveza, olvidándose de esa subjetividad.

En la fase olfativa oleremos rápidamente la cerveza pasando la copa por la nariz para obtener una primera impresión. Después ya haremos una inspiración profunda para intentar encontrar más matices. Si no tenemos un olfato muy entrenado, podemos mejorarlo tapando la copa con una mano y moviéndola en círculos para concentrar los aromas. Aquí también podemos encontrar mucha variedad y suele ser la parte más difícil de la cata. Como ayuda, algunos aromas típicos de las cervezas serían: cereales, pan recién hecho, miel, caramelo, café, chocolate, regaliz, toffee, plátano, clavo de olor, pimienta, frutas verdes, frutas negras, frutas de hueso, cítricos, frutas tropicales, pino… Y una vez más la imaginación no tiene límites.

En la fase gustativa daremos un pequeño sorbo, jugaremos con la cerveza en la boca, identificaremos carbonatación como un pequeño cosquilleo bajo la lengua, dulzor procedente de las maltas en la parte anterior de la boca y punta de la lengua, sabores ácidos o salados en la parte media, amargor del lúpulo o las maltas oscuras en la parte posterior y en la garganta. Al tragarla hablaremos de si resulta dulce o seca en el final, o si notamos una ligera tibieza debida al alcohol.

Por último podemos dar un trago más largo, comentar la impresión general, tomar notas, o puntuarla si lo deseamos. Incluso podemos hacer una votación y elegir una cerveza ganadora, jugando a ser jueces profesionales.

Como veis, una cata de cervezas es una actividad muy sencilla de organizar entre un grupo de amigos para hacer algo diferente. No obstante, recomendamos que también asistáis a catas organizadas por tiendas especializadas, cervecerías, distribuidores, fabricantes, etc, para ir adquiriendo un punto de vista más experto y cambiar impresiones con diferentes personas.

 

Manuel Lavado Campuzano, fundador de Cerevisia y secretario de AMTEC