Para mejorar su conservación y evitar así desperdiciarla
Cómo organizar la comida en la nevera
Un 40% de la comida adquirida por los americanos termina en la basura, hablamos de 165 mil millones de dólares al año. Os sugerimos algunos consejos para evitar este desperdicio optimizando la colocación de los alimentos en el frigorífico.

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Publicado el
04/02/2014



Organizar los alimentos en la nevera nos ayudará a tirar menos comidaOrganizar los alimentos en la nevera nos ayudará a tirar menos comida

Hoy nos hacemos eco de una infografía publicada por Part Select en relación a un tema tan importante como el aprovechamiento de la comida (ver infografía completa). Dirigida al público americano, la infografía comienza con unos datos devastadores y fácilmente extrapolables a cualquier país del primer mundo: un 40% de la comida adquirida por los americanos termina en la basura sin ser comida, hablamos de 165 mil millones de dólares que se tiran sin más. A este poco deseable desperdicio le podemos sumar además otros dos problemas: la comida es el principal componente de las basuras, que hay que recoger y procesar adecuadamente, además de ser una de las principales fuentes de emisión de metano. Así, con sólo una reducción del 15% en la cantidad de comida que se tira a la basura se dispondría de un volumen suficiente para alimentar a 25 millones de americanos al año, todo ello en un país en el que una de cada seis personas carece de acceso estable a suministros de comida.

Esta lamentable situación puede solucionarse siguiendo algunos consejos de sentido común de los que ya os hemos hablado: hacer la compra de manera responsable, dedicar un tiempo a ver qué tenemos en despensa y nevera y planificar nuestras comidas con los alimentos disponibles. Pero también es importante saber organizar la comida en la nevera de forma adecuada, para garantizar una correcta conservación y alargar la vida de los productos frescos.



Cómo organizar la comida en la nevera

En general, la temperatura de los frigoríficos domésticos disminuye de arriba a abajo. Por ello, es conveniente colocar en la parte superior productos como bebidas, yogures o sobras, que son menos sensibles a la temperatura. En la zona intermedia, algo más fría, colocaremos productos como huevos, leche o sandwiches y quesos, dejando la parte baja para aves, carnes y pescados, que son productos más perecederos. La puerta es la zona menos fría y conviene utilizarla preferiblemente para botellas y otros elementos que no tengan riesgo de echarse a perder, pero que se deban conservar frescos.

Otro punto importante es qué productos frescos podemos colocar en los cajones inferiores y durante cuánto tiempo, una cuestión cuya respuesta depende de la cantidad de aire, portador de vapor de agua, que entre al cajón desde el ventilador de la nevera: en general, cuanto más aire entre mejor se conservarán los productos más sensibles o los que más etileno emiten, como es el caso de pimientos, uvas, peras o manzanas. Si disponemos de un flujo de aire medio, funcionará mejor para productos más resistentes o con emisión media de etileno, como tomates, melones, limones o naranjas. Por último, si no disponemos de flujo de aire, los productos que mejor responderán serán las verduras con tendencia a ponerse pochas, como zanahorias, lechugas, espinacas, brócoli o coliflores. ¿Qué ocurre si nuestra nevera no tiene control de humedad o incluso si carece de cajones? Podemos conseguir un efecto similar al flujo medio dejando el cajón ligeramente abierto, o siempre podemos recurrir a dejar las frutas y verduras en la parte media de la nevera.



Otros consejos a tener en cuenta

  • La circulación del aire es muy importante para una correcta refrigeración. Por ello es conveniente dejar espacio entre los alimentos para que el aire frío pueda circular. Aunque de esta forma perderemos algo de capacidad en la nevera, ganaremos sin embargo en tiempo de conservación.
  • Las gomas que se utilizan para sellar la puerta también son muy importantes: debemos asegurarnos de que estén bien limpias, para evitar bacterias, y de que no presentan roturas o deformaciones que harán que evite el aislamiento térmico del interior del frigorífico y haga falta más energía para mantener la temperatura interior.
  • Las neveras suelen tener en la parte trasera unas resistencias. Manteniéndolas limpias mejoraremos el flujo de aire y evitaremos un gasto mayor de electricidad.
  • Igualmente, no conviene pegar la nevera a la pared, porque el calor queda atrapado y funciona peor, por lo que conviene dejar unos centímetros de margen.
  • Disponer de un sistema anti-congelación o evitar la formación de hielo en la nevera es vital para evitar un desperdicio de energía. No pegar los alimentos a las paredes nos ayudará a evitarlo.
  • Si dejamos algunos recipientes con agua o incluso cubitos de hielo en la nevera, reduciremos el efecto negativo sobre los alimentos refrigerados causado por el aire caliente al abrir la puerta.
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