Nada más placentero que la hora del vermú. Tiempo de recreo, relajación y un poco de picoteo es lo que siempre acompaña a la palabra vermú. Una tradición que suele servirse acompañada de aceitunas, unas patatas fritas o frutos secos. Similar a la costumbre italiana de tomar un Aperol Spritz en una terraza soleada. ¿Quieres disfrutar de la hora del vermú como dios manda? Aquí te contamos cómo servir un vermut como un auténtico bartender en cuatro sencillos pasos clave:
Cómo servir un vermut modo profesional
Primer paso: la elección del vaso
Uno de los pasos fundamentales para cómo servir un vermut empieza por la elección del vaso. Nunca usar un vaso alto de tuvo o de boca estrecha. Se recomienda todo lo contrario, un vaso bajo o de copa ancha, llamados en coctelería “vaso old fashion” o “vaso on the rocks”. También se sirve en ocasiones en la típica copa cocktail donde se sirven los martinis, debido a su practicidad para apoyar un pequeño palo con aceitunas. La razón de elegir un vaso de boca ancha es porque permite disfrutar más plenamente de los amores y sabores del vermú.
Segundo paso: hielo, aceitunas y una rodaja de naranja

Antes de servir el vermú directamente en el vaso, hay que mimarlo un poco. Para ello, saca dos hielos del congelador y ponlos en el vaso. A continuación, añade una rodaja de naranja y un palillo con aceitunas verdes sin hueso. Ahora sí que está listo para servir el vermú.
Tercer paso: la temperatura del vermut
El vermut suele servirse frío, con una temperatura que debe oscilar entre los 7 y 10 grados. Como norma general, se suelen servir entre 60 y 100 mililitros por copa
Cuarto paso: el aperitivo nunca puede faltar
Unas patatas fritas, unos frutos secos o unos ricos encurtidos, como aceitunas o gildas, siempre se agradecen. Ayudan a equilibrar sabores y, desde luego, hacer de la hora del vermú un momento mucho más placentero.
Otras consideraciones a tener en cuenta al servir un vermut: ¡Ten en cuenta el tipo!
Ya conocemos cómo servir un vermut en condiciones, pero no nos podemos olvidar de la importancia de escoger uno bueno. Primero tenemos que saber los tipos que hay:
- Vermut rojo: el más clásico y tradicional. Destaca por tener un sabor dulce, pero amargo, donde se nota la presencia de las hierbas y especias añadidas durante su elaboración.
- Vermut blanco: más suave y ligero que el vermut rojo, suele usarse para hacer cócteles más frescos y elegantes, como el vermut tónico.
- Vermut rosado: una variedad más moderna, que suele tener un sabor más afrutado. En este caso, es mejor servirlo solo con hielo.
- Vermut de autor: creaciones con nombre propio, que se desmarcan de su competidores por guardar un sabor más particular.
Si estás más creativo, puedes atreverte y preparar cócteles donde el vermú es uno de los grades protagonistas, como el popular Negroni, que se prepara con vermú rojo, ginebra o Campari. Aunque como servir un vermut no hay nada más sencillo e igual de disfrutable.





