La temperatura debe ser fresca y, si se abre la botella, debemos guardarla en el frigorífico
Conservar bien el vino en casa, también con la botella abierta
A todos nos gusta tener botellas de vino en casa, que frecuentemente vamos bebiendo a lo largo de varios días. Pero tomarlo en perfectas condiciones es imprescindible guardarlo a la temperatura correcta y, una vez abierto, debemos hacer lo posible para mantener sus cualidades. Os contamos cómo.

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Actualizado
08/11/2016



En general, la temperatura a la que debe estar guardado el vino debe estar entre los 11 y los 18 ºC, siendo las bajas más apropiadas para blancos y rosados y las elevadas para tintos. Una temperatura media ideal estaría en torno a los 14 ºC. La razón es que si conservamos el vino a menos de 11ºC frenaremos su evolución en botella, mientras que a más de 18 ºC se acelerará. También es muy importante evitar grandes oscilaciones en la temperatura de conservación, que dañarían las características del vino.

Además, el vino no debe estar expuesto a la luz solar. Es suficiente la iluminación que permita leer las etiquetas. Un sótano o un trastero frescos y alejados de sistemas de calefacción pueden ser un lugar de almacenaje adecuado. Es importante también que el lugar elegido disponga de buena ventilación, que esté alejado de los olores de la cocina y, por supuesto, de productos químicos o de limpieza.

Las botellas almacenadas deben permanecer tumbadas, de modo que el vino esté en contacto con el corcho. Éste no se secará y evitará una hipotética filtración de aire al interior de la botella. Después de abrirla, en cambio, se debe dejar en pie. Así, la superficie de vino en contacto con el aire es menor.

Descorchada la botella, la duración del vino en perfectas condiciones organolépticas depende, en primer lugar, del propio vino. El tinto aguanta la oxidación mejor que los rosados y los blancos. En el otro extremo, los espumosos son los más volátiles, siendo lo más aconsejable consumirlos en el día. Cuánto más frutales sean los aromas de un vino, antes se perderán.

Una pequeña bomba de vacío y sus correspondientes tapones son un accesorio económico y de gran utilidad. Al extraer el oxígeno de la botella, alargaremos la vida del vino en óptimas condiciones durante bastantes días, en especial si se trata de tintos. Los blancos tenderán a perder algunos aromas a pesar de ello, y para los espumosos no se recomienda este método. Una vez abierta, guardaremos la botella siempre en la nevera, ya que como en el caso de cualquier otro  alimento, la refrigeración también contribuye a la conservación del vino.

 Unos consejos de Bodegas Cartema.

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HAY UN COMENTARIO
  1. Avatar de Valentin Enviado por
    Valentin
    11 noviembre 2016, 7:12 am

    Muchas gracias, muy interesante

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