De bodegas con Pancho Campo y Jay Miller

Redacción

Fotografías:

Traducción:

Publicado el
28/04/2010



En Numanthia, con Manuel Louzada, Jay Miller, Francisco Campo y personal de la bodegaEn Numanthia, con Manuel Louzada, Jay Miller, Francisco Campo y personal de la bodega

No resulta muy habitual que el Dr. Jay Miller, mano derecha de Robert Parker en Wine Advocate, esté catando vinos por nuestra tierra con objeto de valorarlos. Más habitual es que Pancho Campo MW esté cerca del equipo de Robert Parker. En este caso, la empresa de la que es presidente, la Wine Academy, se encarga de la organización de la estancia en España del enviado de la revista.

Insólito es que un servidor llame a Pancho para consultarle unos detalles del evento del viernes pasado en el Wellington y que Pancho le diga que por qué no le acompaño a catar con Jay Miller esa misma tarde. ¡Vamos, nada! Me falta tiempo para presentarme en la Bodega…

Aguardo  una comitiva que por supuesto incluya al Presidente de la D.O. Toro, al Alcalde, al Concejal de Turismo (A los que conozco de vista)… Sin embargo, de los coches bajan Manuel Louzada -Director de Numanthia-, Jay Miller y Francisco Campo. Nadie más va a estar presente en esta visita.

Numanthia

Manuel, con su perfecto ingles, nos introduce en la pequeña bodega y nos muestra los cuatro depósitos trococónicos donde se pisan, que no se prensan, las uvas cuidadosamente seleccionadas una a una por mujeres (según Manuel, la mujer se concentra mucho más que el hombre en esta delicada tarea). A continuación, probamos muestras de depósito identificados individualmente por parcelas, del futuro Numanthia-Termes que será exportado a los Estados Unidos en su totalidad. Después de probarlo, aún en bruto, y de saber su precio en destino (30 dólares dice Jay), se entiende perfectamente la razón por la que la revista Wine Spectator lo colocó en segunda posición de los 100 mejores vinos del mundo el año pasado.

La ganadería Thermanthia completa, desde el primer 2000 hasta un recientísimo 2008. Empieza la fiesta…La ganadería Thermanthia completa, desde el primer 2000 hasta un recientísimo 2008. Empieza la fiesta…

Continuamos por la sala de envejecimiento, donde comprobamos directamente de las barricas, las diferencias marcadas en el vino por el roble usado por un tonelero francés y otro. Mucho toro bravo suelto me encontré en estas barricas, que aún me hacen admirar más el resultado final que obtiene con el ensamblaje Manuel Louzada. Hay claras diferencias a favor de los vinos  en los que el despalillado ha sido manual. Continuamos la visita, yo aún con las encías insensibles.

A continuación pasamos a una sala de catas preparada al efecto con cuatro únicas plazas y enfrente la ganadería Thermanthia completa, desde el primer 2000 hasta un recientísimo y aún sin comercializar 2008. Empieza la fiesta…

2000

Ha perdido una pequeña parte de su capa pero nada de su complejidad, estructura y elegancia. ¿Toro domado? Sólo en parte. El bravío no desaparece y en nariz da notas anisadas, café, frutas negras y notables terciarios. En boca es potente y rotundo y amplio. Tanino dulce y eterno en boca. Si te va este tipo de vino merece la pena ahorrar para comprar uno. Un gran vino y una sorpresa en mi caso. Es el único Toro que he probado con diez años a sus espaldas. Está en plena forma.

En el resto de vinos iremos descubriendo una línea común, que no es más que el carácter parcial y hábilmente civilizado de este clon de tempranillo:

Nota: 95

2001

En éste también se nota la evolución en la capa y mantiene las frutas de su predecesor en nariz, unido a ciertos toques de regaliz. Más fresco que el 2000.

Nota: 93

2002

Ninguna sorpresa con respecto a los anteriores, excepto que es algo goloso a final. ¡Qué pedazo de vino!

Nota: 95

2003

Capa alta casi negra. Final amargoso y una sinfonía de aromas. Tostados, cueros. Mucha fruta en boca y vino muy ancho.

Nota: 94

2004

Sin recordar que este vino había sido valorado con un 100/100 por el jefe de Jay, me sorprendo de las reacciones y comentarios de mis compañeros de cata. En este momento ya tengo las papilas algo adormecidas y quizá no saque todo lo que debería de sacar. Vainilla, violetas, frutas rojas y negras, algo de punta de lápiz (es en el primero en que me sale la mineralidad de forma clara), sedoso, tanino aún vivo. Demasiado complejo para este pobre catador.

Nota: 96

2005

Muy especiado y con recuerdos del roble en el que ha estado reposando, coincide con sus hermanos mayores en su riqueza olfativa, aunque en este sobresale la pizarra. En boca, potente, se mantienen los tostados que no molestan a la cantidad ingente de fruta que atesora.

Nota: 95

2006

Un vino de gran estructura. Quizá mi favorito hasta el momento. Tiene de todo, digo y asiente Jay mientras pienso “todo y en cantidad”. Algo licoroso y con patas muy densas, que denotan el alcohol presente. Una bomba sin lugar a dudas. Una bomba con lazo de raso…

Nota: 96

2007

Por fin sale algo de acidez, y encuentro este vino el más ligero. No diría el más sencillo, pero sí el más fácil si no te paras a diseccionar. Es imposible en viñas de más de 100 años, con la uva seleccionada y roble de calidad con tostado medio-plus, obtener algo olvidable. A la espera de su salida…

Nota: 96

2008

Con la etiqueta blanca recién pegada en la botella, no puede ocultar su origen, aún siendo un bebé. Apunta más que maneras este niño y llora con fuerza. Va a salir un tenor de aúpa y muy señor mío.

Salgo de la bodega con lo que quedaba de 2004 debajo del brazo, y comentamos Pancho, Jay y yo lo impresionante de la experiencia. Nos despedimos de Raúl y de Manuel y, mientras arranco el coche, pienso que seguramente nunca olvidaré esta vertical.

Teso la Monja

“Los hermanos Eguren, vendieron la bodega Numanthia al grupo LVMH (Louis Vuitton Möett Henessy) en 2008 y construyeron una nueva: Teso la Monja”

A continuación, nos dirigimos carretera arriba unos 500 metros y torcemos a la derecha hasta llegar a la bodega Teso la Monja. A sus puertas nos recibe Miguel Eguren. Miguel, junto a su hermano Marcos, regentan las bodegas de Sierra Cantabria, Viñedos Sierra Cantabria, Señorío de San Vicente y Viñedos de Páganos, en la D.O.Ca. Rioja; y Dominio de Eguren en Vinos de la Tierra de Castilla.

Jay Miller durante la cata en Teso la MonjaJay Miller durante la cata en Teso la Monja

Empezamos la visita yendo a uno de los pagos emblemáticos de los Eguren en esta zona. Orientado al Norte y en zona fresca, cumple con el elemento que diferencia estos vinos del resto de la D.O. Nos cuenta Miguel que el secreto de sus vinos está en la maduración lenta de las uvas de sus pagos, y en que la planta tenga un ciclo vegetativo también lento. Volvemos a las instalaciones y nos enseñan su interior: suelos de basalto regados, y gruesas y altas paredes ocres rematadas por un techo de vigas de madera que guardan barricas y maquinaria.

En este caso la cata se centra en las añadas 2007 y 2008 de sus tres vinos:

Almirez 2007-2008

Llega la primera sorpresa. Un toro distinguible, sin lugar a dudas, pero un estilo totalmente distinto a los Numanthia y Termanthia. Violetas, notas de madera, cerezas negras, frutas rojas. En boca llama la atención la acidez que vertebra al vino. Tanto, que el que aquí escribe no puede evitar preguntar si ésta es corregida. Un “No” rotundo es la respuesta merecida. Quizá alguna ciruela, taninos presentes pero agradables y esa acidez que aligera el conjunto. Un toro distinto.

Nota: 94

Victorino 2007-2008

Nombre puesto en primer lugar por don Victorino Eguren, abuelo de Miguel, y en segundo lugar por ser un nombre muy unido al mundo de los toros. Es un vino como todos los Toros no muy viejos en fase visual: picota con ribetes violáceos y de capa alta. En nariz, chocolate muy evidente, vainilla, regaliz, madera… muy agradable en su conjunto. En boca se unen calidez y ligereza con taninos domados y plenitud. Un gran vino muy redondo.

Nota: 93

Alabaster 2007-2008

Cuenta Pancho Campo una anécdota: Una noche a horas intempestivas le llamó un Javier Zacagnini (Co-autor del Aalto PS entre otros) hiper excitado, hablando de un vino maravilloso que estaba bebiendo. Ese vino era el Alabaster 2007 qué teníamos delante. Un vino enormemente elegante, de gran intensidad, con pizarra machacada en el fondo, buena acidez y tanino noblemente poderoso. Aún con dos años de vida, ya se perfila como uno de los grandes de la D.O.

Nota: 95

Me despido de Miguel Eguren, de Pancho Campo y de Jay Miller, y vuelvo a Madrid con una sonrisa en los labios. A estas alturas del partido os preguntaréis, ¿Cómo es un gurú como Jay? En apenas cuatro horas de catas compartidas lo vi como una persona humilde y afable, como casi todas las gentes del vino. Un catador muy sagaz, un gourmand impenitente y un profesional todo terreno, sin lugar a dudas, sabiendo que hoy a estas horas habrán pasado por sus papilas gustativas cerca de 800 vinos de la D.O. para ser valorados.

Una buena tarde para un enochalado.

NOTICIAS RELACIONADAS


HAY UN COMENTARIO
  1. Avatar de Alfredo Maestro Enviado por
    Alfredo Maestro
    29 abril 2010, 12:33 am

    Envidiaaaaaaaaaaaaaaaaa cochina, felicidades suertudo.

DÉJANOS TU COMENTARIO
 
 
Marca la casilla bajo estas líneas antes de enviar tu comentario.
Utilizamos este sistema para evitar comentarios automáticos de publicidad.