Decálogo básico del Friki Cervecero
Cómo moverse entre apasionados de la cerveza sin tener mucha idea

David Gago

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Traducción:

Actualizado
22/03/2020



Sales otro sábado más con tu cuadrilla y, sin saber cómo, uno de ellos os convence y acabáis en un bar donde hay más de 2 grifos de cervezas distintas y una nevera con chorrocientas botellas y latas diferentes, todo ello con una fauna de aficionados que te mirarán con desprecio absoluto si pides en barra “una cerveza, de las normales, bien fresquita”. Craso error. Pero no te preocupes, te vamos a enseñar, a modo de decálogo, lo fundamental para que no desentones y pases desapercibido entre esa horda de frikis y puedas fardar con tus también ineptos amigos, ya que, por más que sigas apegado a tu cañita de siempre, la cerveza artesana (ejem, ver punto 1 del decálogo) ha venido para quedarse.

  1. No digas artesana, di “craft. “No me gusta llamarla artesana, mucho mejor craft, porque artesana da la sensación de rudimentaria, y esto es un producto con mucha especialización detrás” generará un desencaje en la mandíbula de tus allegados y una sonrisilla de aprobación entre los frikis que te escuchen.
  2. Todo hijo de vecino que empieza tomando craft lo hace con cervezas lupuladas, y están de moda las NEIPAs (India Pale Ale de New England, o sea, de Nueva Inglaterra, al noreste de EEUU). Las reconocerás por ser lo más parecido a un batido de frutas con alcohol que beberás en tu vida. Huélela, emite un “mmmm, fruta tropical” y paladea su amargor aunque te desagrade como las espinacas que te ponía mamá hace siglos. Ya estás en la onda, chaval. Si estás hecho un jovenzuelo, alaba lo ricas que están las NEIPAs con vehemencia, pero si ya peinas canas, aunque sea un birrote clama mitad con desprecio, mitad con nostalgia un “bah, otra maldita NEIPA, echo de menos las West Coast, qué tiempos…”. Los acólitos del lugar te acogerán en su regazo, acordándose de cuando las IPAs eran limpias y eran amargas de verdad…
  3. Jamás pidas una cerveza por su color. Escarnio público garantizado. Si quieres hablar de cervezas negras con potencia (Baltic porters cañeras o en especial Imperial stouts), usa siempre el término petróleo. Podrá tener 15 grados y al tragarla dejarte un sabor a alcoholazo que no esperabas (“ay, que yo quería una cañita”), pero, en este caso, tras un breve suspiro, toca un “wow, menudo petrolaco”.
  4. Honrarás a Cantillon y 3 Fonteinen sobre todas las cosas. Bueno, a lo lámbico en general, salvo las faro, que son una basura. Por supuesto que has visitado la piscina de Cantillon y te has tomado una birra con Armand (bonus for artistic impression: en el 3 Fonteinen viejo, no en el edificio troncho que han abierto ahora). Y si estás en modo colegueo, llámalas vinagres. Ah, donde veas geuze, se dice “gue-us” poniendo boquita de piñón.
  5. Querido aspirante a fan cervecero, te toparás con muchos estilos ahora de tipo sour; ácidas, en definitiva. La mayoría te sabrán a zumito de frutas con final ácido. No pongas cara de Fary comiendo limones y asiente con un “tendrá un pH de 3 y pico, está bien de láctico”. Chapeau.
  6. Ya no hay vuelta atrás, y cuanto más odio le profeses a las cervezas industriales, mejor estima te tendrán los frikis. Ni mentar que en tu nevera hay unas latas de súper de 50 céntimos que te saben a gloria; eso es basura y hace ya tiempo que no las tomas, “porque te hinchan y saben mal”.
  7. Si en uno de estos templos craft te pides una birra de bastante graduación (hablamos de 10 grados para arriba), no seas ansia viva y te la bebas de tres tragos; esos estilos han de beberse a mayor temperatura, y quedarás como un rey si tomas el vaso/copa como si fuera un cáliz haciendo que se caliente antes. Es la manera de los acólitos de rezar por su adorada cerveza…
  8. En caso de por remota casualidad vayas a un evento –al que llamarán TTO o Tap Take Over. Vamos, que en ese bar se pinchan a la vez varias de una misma marca- donde el cervecero que las elabora esté presente, lo reconocerás por llevar barba de pocos días, gorra y algún lúpulo tatuado a la vista y estar bebiendo lager limpia (tu rubia de toda la vida) en una esquina de la barra. Arráncate con un “una pils, por favor” o lo que veas lager –acertarás casi seguro pidiendo la del grifo 1-, y coméntale “ah, menos mal que se siguen haciendo lagers limpias”. Te lo habrás ganado para toda la vida.
  9. Si oyes la palabra festi, no pienses en uno de música, no: aunque parezca mentira, hay festivales exclusivamente de cerveza (vale, también se come y hay música). Por supuesto que peregrinas anualmente a Mediona, estuviste hace años en un Mikkeller y ya no vas al Borefts porque a de Molen la compró una industrial. Y ahorras para ir al GABF un año porque es EL festival y Colorado se sale. ¡Groupie festivalero en toda regla!
  10. Por supuesto que todo lo anterior está en masculino, pero es perfectamente válido para vosotras las féminas: para contrarrestar que te cueste más la integración con los frikis por la –teórica– incapacidad de dejarte una buena barba, pídete una birra bien alcohólica bramando a pleno pulmónqué esa mierda de cerveza para chicas, no hay cerveza para chicas”. Aparte de cagarte en una lacra sexista del mundillo, tendrás aprobación generalizada como si llevases barba de 10 cm.

David Gago es socio fundador de Labirratorium



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