Segundo día: Metro de Yokohama y menú largo y estrecho en Kamakura
Diario Gastronómico Nipón: Segundo día

Redacción

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Publicado el
19/08/2010



El Centro Comercial subterráneo de la Yokohama Station, en la ciudad homónima, es en sí mismo otra ciudad. En este gran bazar se entremezclan zonas que se alquilan para que las tiendas pongan a la venta sus saldos (siempre de marca y siempre auténticos), con jugueterías, restaurantes de comida rápida local, carnicerías, fruterías, pescaderías, pastelerías, enotecas… formando un maremágnum apabullante. Un lugar que es sin duda un paraíso para un gourmet-gourmand-foodie inquieto, aún siendo difícilmente distinguible nada de lo que allí pasa por delante de sus asombrados ojos.

Un apartado importante de esta “infra-ciudad” lo ocupan los platos preparados entre los que se pueden encontrar, como más reconocibles, sushis y sashimis, y que poco tienen que ver con los de nuestros supermercados, excepto quizá en el aspecto. Todos los comerciantes ofrecen muestras y se muestran felices de que el occidental pruebe sus mercancías, independientemente de que se cierre una compra. Una oportunidad perfecta para descubrir los productos autóctonos de calidad, teniendo en cuenta que a partir de mediodía los precios de los sushis llegan a rebajar su precio por debajo de la mitad del habitual.

A Kamakura y a visitar sus playas, ciudad y templos se puede llegar por múltiples medios, aunque sin lugar a dudas los mejores sean el metro o el tren. En un viaje de fines casi antropológicos, que se debe realizar de forma obligatoria, uno se puede encontrar desde con ancianas con osteoporosis que van dobladas por la cintura adelantando el cuerpo hasta límite insólitos al lado de lolitas maquilladas y con pestañas postizas y de chicas con vestido de gasa largo con su biquini debajo. Cualquier cosa vale para ir a la playa en Japón. Después de la preceptiva visita a su Gran Buda o Kamakura Daibutsu y de pasear por sus encantadoras calles con comercios de calidad, fuimos a dar con nuestros huesos en un restaurante, en el que opté por comer lo que en occidente se puede llamar plato combinado y que en este país se convierte en un menú largo y estrecho:



De izquierda a derecha y de arriba abajo, nos encontramos con los siempre frescos Atún y calamar en sashimi, con una Tempura de langostinos y vegetales con su caldo, Cuajada de huevo (Chawan-Mushi), Ensalada de rábano, nabo y zanahoria, Noodles Soba con algas, Arroz blanco y Verduras encurtidas y Sopa de Miso. La sopa y el arroz siempre se comen en último lugar.

Como puede ver el lector, este tipo de menú, muy común en Oriente, sin duda fue la inspiración de los celebrados “largos y estrechos” en Europa, de la misma forma que el gelificante agar-agar no es un invento de Ferran Adrià, sino que es ingrediente común en muchísimos dulces japoneses desde hace siglos.

Total de la comida tipo: 18-20 euros.

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