Las diferencias entre el yogur y el kéfir: parecidos pero no iguales

Las diferencias entre el yogur y el kéfir: parecidos pero no iguales

El yogur y el kéfir bajo análisis, ¿son lo mismo? ¿Cuál es más sano? ¿Para qué se usa cada uno? Descubrimos todos los detalles de estos dos alimentos lácteos

13 de abril de 2024

El yogur y el kéfir son productos lácteos. Ambos están elaborados a partir de leche fermentada, generalmente de vaca, no cruda. El proceso de fermentación de la leche, aporta bacterias lácticas beneficiosas. En el proceso de fermentación, la lactosa de la leche se transforma en ácido láctico. Así, el resultado es un producto espeso con un sabor característico, algo más ácido que la leche cruda. El yogur y el kéfir son el resultado de este proceso de fermentación y, aunque parecen iguales, no son lo mismo. ¿Todavía no conoces las diferencias entre el yogur y el kéfir? Te contamos todos los detalles. ¿En qué se diferencia el yogur del kéfir? ¿Cuál es más sano? ¿Qué beneficios tiene el kéfir? ¿Para qué se usa cada uno? 

El yogur y el kéfir los probióticos fruto de la fermentación de la leche

Como hemos detallado, el yogur y el kéfir son el resultado del proceso de fermentación de la leche. Esto hace que ambos puedan ser consumidos por personas intolerantes a la lactosa. La razón es que, durante la fermentación, las bacterias que se producen consumen la lactosa de la leche. Además, el proceso de fermentación genera microorganismos vivos que, una vez los consumimos y alcanzan nuestro intestino no los digerimos. 

El yogur y el kéfir son alimentos probióticos, beneficiosos para nuestra microbiota intestinal

En otras palabras, los microorganismos de la fermentación son resistentes al proceso digestivo de nuestro estómago. Así, estas bacterias tienen un efecto positivo sobre nuestra microbiota intestinal y actúan de forma beneficiosa sobre nuestro organismo. A estos alimentos, los denominamos probióticos. Aunque, tanto yogur como kéfir son probióticos, a nivel nutricional no son iguales. 

Las diferencias entre el yogur y el kéfir

La primera diferencia entre el yogur y kéfir reside en el proceso de producción y en los microorganismos y bacterias que actúan en cada una de ellas. Por una parte, el yogur, para ser así considerado legalmente, debe incluir dos bacterias denominadas Streptococcus thermophilus o Lactobacilus bulgaricus y la fermentación debe ser láctica. Por su parte, el kéfir puede contener una lista más larga de bacterias: Streptococcus casei, Streptecoccus lactis, Streptococcus cremoris o Streptococcus acidophilus; y su fermentación es lacto-alcohólica

En cuanto al proceso de producción del yogur, éste se produce a través de la fermentación de la leche con bacterias lácticas que convierten la lactosa en ácido láctico. Así es como el yogur adquiere su sabor y textura más espesa. Por otra parte, el kéfir se elabora a través de la fermentación de la leche combinando bacterias lácticas y levaduras, los granos de kéfir. Estos granos contienen bacterias, levaduras y otros microorganismos diversos que tienen efectos positivos en nuestro cuerpo

El proceso de producción del kéfir es a través de microorganismos y bacterias

Otra diferencia entre el yogur y el kéfir significativa es la textura y el sabor. El yogur suele tener una textura más densa, más cremosa y su sabor es más suave. Por otro lado, el sabor del kéfir suele tener un sabor más ácido y una textura más líquida. 

Beneficios del yogur vs beneficios del kéfir 

El yogur y el kéfir son dos productos con un impacto positivo en nuestro organismo. Aunque se producen de forma diferente y las bacterias que actúan son distintas, los beneficios del yogur y del kéfir son muy similares. Los dos son productos probióticos por lo que influyen de manera positiva en la flora intestinal y fortalecen nuestro sistema inmune. En este punto hay que destacar que el valor probiótico del kéfir es mayor

Tanto el yogur como el kéfir son alimentos altos en calcio, por lo que ofrecen un benefician a nuestra salud ósea. Además, tienen el poder de beneficiar nuestra salud cardiovascular y a controlar los niveles de colesterol en sangre. 

Recientes estudios también relacionan el consumo de yogur y kéfir con una buena salud mental. Este impacto positivo se debe a los efectos beneficiosos de los probióticos en el microbioma intestinal. El yogur y el kéfir ayudan a controlar la ansiedad, la depresión y a combatir el estrés. 

¿Qué yogur y qué kéfir elegir?

Los expertos aconsejan examinar las etiquetas de ambos productos para asegurarse de que estás consumiendo el producto correcto. El yogur lo puedes encontrar natural, griego, de sabores, con muesli… Lo importante es escoger el natural y añadir otros ingredientes nosotros mismos en casa. Los yogures de sabores o con otros ingredientes suelen contener azúcares añadidos, nada recomendados. Por su parte, al comprar kéfir, es importante atender a qué tipo de kéfir estamos escogiendo. El Kéfir elaborado con agua suele incluir azúcar añadido, ese que ya no es el propio de la leche, por lo que no se recomienda el consumo de kéfir de agua.  

Analiza las etiquetas, elige productos sin azúcar y añade en casa tus toppings favoritos

¿Cómo consumir el yogur y el kéfir? 

Como hemos analizado, el yogur y el kéfir son alimentos saludables y muy similares siempre y cuando se elija de forma correcta. Aunque difieren en su proceso de producción y en su resultado final, se recomienda el consumo de ambos por su positivo impacto en nuestro organismo. Ahora bien, ¿cómo consumir yogur y kéfir? Hay que tener en cuenta que, la primera recomendación es consumir yogur y kéfir siempre sin azúcar. Si quieres endulzar tu yogur, prueba a añadir fruta de temporada como fresas o trozos de plátano, arándanos, frambuesas… 

Otra buena opción es añadir una fuente extra de grasa. Para ello, puedes optar por agregar frutos secos (naturales) como pistachos, nueces y almendras… Es un postre o un snack saludable y rico con yogur o kéfir. 

Pero, puedes consumirlos también en elaboraciones saladas. Usar el yogur como salsa o aderezo de platos de carne es una buena opción. Por ejemplo, como salsa para aderezar carne de cordero, un kebab o una fajita. También puedes preparar una salsa tzatziki, a base de yogur y pepino para dippear con verduras o pan. Para hacer platos salados con kéfir, puedes probar los mismos que con el yogur, solo tienes que tener en cuenta que quedarán más ácidos. El kéfir funciona bien como maridaje para carnes o salsas, por ejemplo, para sustituir la crema agria. 

¿Cuál es mejor? 

En general, el yogur y el kéfir son muy beneficiosos para nuestra salud. Por ello, se recomienda el consumo de varios para llevar una dieta completa y equilibrada. El consumo  de yogur es más popular, pero para salir de la monotonía y beneficiarte de los microorganismos del kéfir, puedes alternar el consumo de ambos. Recuerda siempre analizar las etiquetas y elegir siempre los que contienen buenos ingredientes y nada de azúcares añadidos

Ahora que conoces las diferencias entre el yogur y el kéfir, puedes lanzarte a probar los dos y ampliar el mundo de los lácteos en casa. Ambos tienen beneficios similares aunque tienen un proceso de producción un tanto diferente. Por eso, el yogur es más espeso que el kéfir y el sabor del kéfir es más ácido. Te invitamos a consumir los dos y probarlo no solo en recetas dulces. ¡Deja volar la imaginación y prepara platos salados con yogur o con kéfir!

Isabel Deleuze

Isabel Deleuze, periodista bilingüe por la Universidad Carlos III de Madrid, está especializada en periodismo gastronómico, con artículos de nutrición, restaurantes y recetas de cocina como algunos de sus puntos más... Ver más sobre el autor