La Dra. Elena Prada es Ginecóloga especialista en reproducción asistida de Fertilab Barcelona. Una vos autorizada para hablar de un tema que preocupa y que debe tener más visibilidad: el papel de la alimentación en la fertilidad. La alimentación es una pieza clave en la salud reproductiva, aunque muchas veces se subestima su influencia en estos tratamientos.
Hoy, exploramos cómo una nutrición adecuada puede potenciar los resultados de las técnicas de reproducción asistida, mejorar la calidad de los óvulos y espermatozoides y favorecer el equilibrio hormonal.
¿Qué papel juega la alimentación en la fertilidad tanto en mujeres como en hombres? ¿Puede realmente marcar la diferencia?
La alimentación juega un papel decisivo en la fertilidad, ya que influye en el equilibrio hormonal, el ambiente inflamatorio del cuerpo y la calidad de los óvulos y espermatozoides. Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard publicado en Obstetrics & Gynecology (2007), conocido como el “Fertility Diet Study”, demostró que determinados patrones alimentarios pueden reducir el riesgo de infertilidad ovulatoria hasta en un 66%.

Se habla mucho de la dieta mediterránea como modelo saludable, ¿es también la más recomendada para quienes buscan un embarazo?
Sí, la dieta mediterránea es actualmente uno de los modelos dietéticos con más respaldo científico en cuanto a fertilidad. Un metaanálisis del Harokopio University de Atenas, publicado en Human Reproduction Update (2018), concluyó que seguir este patrón alimentario mejora las tasas de embarazo y nacimiento en tratamientos de reproducción asistida, gracias a su riqueza en antioxidantes, grasas saludables y fibra.
¿Qué alimentos o nutrientes deberían priorizar quienes están intentando concebir? ¿Y cuáles convendría reducir o eliminar?
Se deben priorizar alimentos con nutrientes clave como el ácido fólico (presente en vegetales de hoja verde), hierro (legumbres, huevo), zinc (frutos secos, marisco) y vitamina D (pescado azul, exposición solar). También son fundamentales los antioxidantes naturales de frutas y verduras de colores intensos.
En cambio, se recomienda evitar ultraprocesados, azúcares añadidos, grasas trans, y limitar el alcohol y la cafeína. Así lo respalda una revisión publicada en Nutrients (2020), que vincula directamente estos hábitos con la salud reproductiva.
¿Hasta qué punto influye el sobrepeso o la obesidad en la fertilidad y cómo puede abordarse desde una perspectiva nutricional?
El exceso de peso altera la ovulación, reduce la calidad de los óvulos y espermatozoides, y disminuye la eficacia de los tratamientos de fertilidad. Según la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), una pérdida moderada del 5-10% del peso corporal puede mejorar significativamente la tasa de embarazo en mujeres con sobrepeso. La clave está en una alimentación equilibrada, sostenible y sin restricciones extremas.
En tratamientos de reproducción asistida, ¿se personaliza la dieta del paciente? ¿Cómo se integra la nutrición en el proceso médico?
En Fertilab Barcelona, la dieta se adapta a cada caso: se tienen en cuenta el índice de masa corporal, los niveles hormonales, el historial clínico, el estilo de vida y posibles déficits nutricionales. La nutrición se integra como un pilar más del tratamiento integral, trabajando en coordinación con ginecología, endocrinología y psicología, con el objetivo de optimizar las condiciones previas al embarazo.

¿Qué evidencia científica existe sobre la relación entre el microbioma intestinal y la salud reproductiva?
Cada vez hay más pruebas de que un microbioma intestinal equilibrado favorece el funcionamiento del sistema inmunológico y reduce la inflamación, factores esenciales para la fertilidad. Un estudio del Center for Reproductive Medicine de Nueva Jersey publicado en Fertility and Sterility (2016) encontró que la alteración de la microbiota vaginal e intestinal puede afectar negativamente la implantación embrionaria y el éxito de los tratamientos de fertilidad.
Más allá de los nutrientes, ¿cuál es el impacto del estilo de vida alimentario (horarios, estrés, alcohol, etc.) en la fertilidad?
El estilo de vida es tan importante como lo que se come. Comer a horarios regulares, evitar cenas tardías, reducir el estrés y evitar tóxicos como el tabaco o el alcohol mejora notablemente las probabilidades de concebir. Un artículo de revisión publicado en Reproductive Biology and Endocrinology (2021) destaca el efecto negativo del estrés crónico y del cortisol sobre la ovulación y la producción espermática.
¿Es recomendable tomar suplementos? ¿Qué precauciones habría que tener antes de automedicarse con vitaminas o antioxidantes?
Sí, pero siempre bajo supervisión médica. El ácido fólico (400–800 mcg/día) es esencial antes de la concepción para prevenir defectos del tubo neural. También pueden prescribirse vitamina D, omega-3, coenzima Q10 o inositol, según el caso. Sin embargo, automedicarse puede ser contraproducente: un exceso de vitamina A, por ejemplo, es teratogénico. Así lo subraya la American Society for Reproductive Medicine (ASRM) en sus guías clínicas de suplementación.
¿Hay diferencias significativas entre lo que se recomienda para hombres y mujeres en cuanto a dieta y fertilidad?
Sí. En hombres se prioriza una dieta rica en antioxidantes como vitamina C, E, zinc y selenio, fundamentales para mejorar la calidad y movilidad espermática, como detalla un estudio del Cleveland Clinic (2019). En mujeres se da más importancia al equilibrio glucémico, ácido fólico, hierro y omega-3, especialmente en casos de síndrome de ovario poliquístico (SOP). Cada sexo tiene requerimientos y objetivos nutricionales distintos.
Por último, ¿cómo puede una pareja cuidar su alimentación sin obsesionarse, y hacer de la cocina un espacio aliado en esta etapa?
El proceso debe vivirse con naturalidad, sin rigidez. Planificar comidas juntos, cocinar en pareja y disfrutar de la alimentación consciente no solo reduce el estrés, sino que fortalece el vínculo emocional. La cocina puede ser una aliada emocional, un espacio de cuidado mutuo y de compromiso con el proceso de convertirse en padres.





