El fraude alimentario se hace fuerte en nuestro país: España en cifras alarmantes

España ocupa la primera posición de fraude alimentario delante de Italia o Países Bajos según la la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea.

Redacción31/10/2022

La subida de la cesta de la compra es una realidad. No solo se hace cuesta arriba para el consumidor, sino también para la calidad de los productos. La inflación ha acrecentado la práctica de actividades relacionadas con el fraude alimentario: como la adulteración de productos o dudosa procedencia geográfica. Esto pone en riesgo, no solo la credibilidad de las empresas, sino incluso la salud de los consumidores.

Según datos recientes de de EIT Food, organización alimentaria no gubernamental que cuenta con el apoyo de la Unión Europea, el fraude en el mercado del vino y bebidas alcohólicas en España supera los 438 millones de euros. Lo mismo ocurre con el aceite de oliva, donde se han calculado pérdidas de 1.500 millones de euros. Este mercado recauda hasta 3.000 millones de euros, y en el cual España es el segundo máximo exportador a nivel mundial. 

Adulteración del producto

Las materias primas se ven también afectadas por el fraude alimentarioLas materias primas se ven también afectadas por el fraude alimentario

Cada vez son más las mafias que se abren paso en este mercado, convirtiéndolo en un negocio lícito, aún más rentable que el de los estupefacientes. Este tipo de productos se pueden comprar a pie de calle, como en supermercados, y a los que cualquier individuo puede tener acceso de forma no intencionada. 

Las principales actividades a las que se dedican este tipo de mafias en el mercado alimentario son: La falsificación de productos (sustitución del producto original por parecidos de menor calidad) , su adulteración (mezclando el producto original con otras sustancias químicas para tener mayor cantidad del mismo, lo que puede provocar efectos perjudiciales para la salud de los consumidores) y las fisuras en la cadena de suministros.

Soluciones al fraude alimentario

Para hacer frente a estas estafas empresas como SICPA, multinacional suiza de seguridad física y digital, implantan soluciones en industrias como la del vino o productos con denominación de origen, como el queso el aceite de oliva.  

Los procesos de control se basan en la marcación segura de estos productos mediante etiquetado o marcación directa en productos envasados con tintas de alta seguridad. Le sigue la trazabilidad y serialización del producto, no solo con prueba de autenticidad, sino también a un número de serie o códigos QR para hacer único al producto, lo que facilita seguimiento del mismo y fidelización con respecto al cliente.