El Lago, la buena cocina andaluza actualizada | Comer
Diego del Río, al frente del restaurante
El Lago, la buena cocina andaluza actualizada
Muy cerca de Marbella, este restaurante con una estrella de la Guía Michelin ofrece cocina creativa andaluza, bien diseñada y presentada, en un entorno con encanto.
Eva Celada

Eva Celada

Fotografías:

Traducción:

Publicado el
02/09/2014



 
En verano se puede cenar en una bella terraza junto al lago, donde se puede disfrutar de la brisa marina, aunque el entorno esta cuajado de árboles, principalmente pinos mediterráneos, y en un establecimiento en el que, además, se tienen en cuenta todos los detalles para hacer de la comida o cena una experiencia única. El comedor interior, que funciona todo el año, es igualmente muy acogedor.
DATOS DEL RESTAURANTE
Nombre: El Lago
Dirección: Avenida de las Cumbres s/n - Urbanización Elviria Hills - Marbella (Málaga)
Teléfono: 952 832 371
Web: http://www.restauranteellago.com
Tipo de cocina: Creativa andaluza
Entorno: Junto al campo de golfo y a un bello lago, iluminado por dentro
Servicio: Amable y eficaz, del que siempre está pendiente su director, Paco García
Accesibilidad: Buena
Ambiente: Dependiendo de las epocas del año: veraneantes de la zona con alto poder adquisitivo, famosos, familias...
Aparcacoches: No, aunque dispone de una amplia zona de aparcamiento
Precio: 50-60 euros dependiendo del vino, muy buena relación calidad-precio
Fecha de la visita: Cena, miercoles 30 de Julio de 2014

COCINA
Empezamos con un aperitivo: Crujiente de camarones y aceitunas. No sirven un Pan mollete malagueño, que no antequerano, con una miga más gruesa y templado, delicioso, que presentan acompañado del aceite La Laguna de Fuente de Piedra, de intensidad y sabor muy agradables.

Comenzamos el menú con Ensalá de Agua de tomate con tronchos de lechuga, pepino en almíbar y sardinas ahumadas: una auténtica exquisitez en la que se puede disfrutar del ánima de la ensalada con toda la frescura y el sabor. Continuamos con Urta de Conil macerada con jugo de cítricos: una inteligente mezcla entre los cebiches peruanos con el sabor mediterráneo, brevemente corto de ácido el jugo de la maceración.

Seguimos con un Tartar de atún con ajoblanco de kimchi, manzana y quinoa crujiente, muy buena la combinación de texturas, aunque algo descompensado el ajoblanco en relación con el resto de los elementos. Uno de los clásicos de la casa es el Tomate del terreno semiseco con queso de cabra de coín, membrillo, pesto de rúcula y praliné de frutos secos, el tomate tiene todo su sabor y junto con el queso y los frutos secos hacen una mezcla perfecta.

Seguidamente llega un plato muy arriesgado, que Del Río borda: Parpatana de atún con cebolleta, pimiento rojo asado y caramelo en su jugo, tiene una textura gelatinosa muy especial y un intenso sabor graso de atún. Terminamos la cocina salada con un extraordinario Chivito malagueño con yogur de soja, técnicamente perfecto y de sabor elegante, un plato muy recomendable porque siendo carne, nos ofrece un aroma muy mediterráneo gracias a los cítricos. Y nos gusta menos el Pulpo a la brasa, ya que se queda algo corto de sabor, aunque resulta tierno y terso.

Terminamos con dos postres muy ligeros, pero a la vez sabrosos y originales: la Mandarina del Valle de Guadalorce y la Manzana con distintas texturas. Se marida el menú con diferentes vinos muy adecuados.
OBSERVACIONES
Además de poder comer a la carta, se puede tomar el menú gourmet de 7 platos por 63 euros, más IVA, o el clásico por 52 euros más IVA. Se debe reservar, sobre todo en temporada alta.
CALIFICACIÓN
El cocinero Diego del Río y el Jefe de Sala Paco García forman un buen tándem en este restaurante, que sabe aunar perfectamente los sabores más andaluces con cocina creativa que, en algunos casos, tiene toques de vanguardia, aunque no en todos, de última hornada. Se nota que ambos sienten la cocina como una pasión y disfrutan de su trabajo, incluso de la parte del mismo como desayunos y cocina más informal y eventos, que con seguridad es menos artística.

Sobre el plato productos de primera calidad de kilómetro cero, pues el restaurante pertenece a los establecimientos Slow Food. Pero, además, hay una combinación de ingredientes bien pensada, donde dominan los sabores mediterráneos con los cítricos muy presentes. Cuando viajamos a otras zonas solemos querer probar lo tradicional, y en Málaga los espetos y frituras son riquísimos, pero al tercer día uno quiere comer algo que le sorprenda y aquí es donde tienen mucho que decir restaurantes como éste, que te llevan a las profundidades de la cocina andaluza sin caer en sus tópicos.
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