El subsuelo de Almería
Joaquín del Palacio

Joaquín del Palacio

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Publicado el
10/11/2009



Almacén de víveres del refugioAlmacén de víveres del refugio

Algunas provincias guardan bajo el suelo tesoros desconocidos. Almería cuenta, al menos, con dos de estos regalos enterrados, que no por ser desconocidos son de escasa calidad. Uno de ellos es de origen natural y el otro es hecho por el hombre.

Durante la Guerra Civil Española, se produjo en Almería una cantidad tal de bombardeos, 52 en total, que se hizo indispensable construir un refugio para salvar la vida de la población. Desde febrero de 1937 a la primavera de 1938 se excavaron hasta 4,5 kilómetros de galerías subterráneas para albergar a 35.000 personas en caso de bombardeo. El arquitecto municipal Guillermo Langle pensó en todo, y dotó al refugio de 67 accesos para que los almerienses pudiesen entrar desde cualquier punto de la ciudad; también construyó una despensa para almacenar víveres, e incluso un quirófano.

La gran obra quedó casi olvidada durante todo el siglo XX, pero hoy se puede visitar y disfrutar de una ventana al pasado reciente de la ciudad. La rehabilitación fue muy sencilla, por el buen estado de conservación que tenían las galerías, y es uno de los atractivos de la ciudad.  Empezaron las visitas en diciembre de 2006.

Flechas de yeso de más de 60 cm.Flechas de yeso de más de 60 cm.

Por lo que respecta a la naturaleza, Almería cuenta con una auténtica maravilla labrada sobre yesos en el municipio de Sorbas. La erosión que un curso fluvial ha provocado sobre un paquete de yesos ha generado la cueva de Sorbas, un regalo para los sentidos. Visitar esta cueva significa entrar en otro mundo. La cueva tiene un atractivo difícil de explicar porque es diferente a las típicas cuevas de caliza; sin embargo, posee el encanto de ser rara, casi única. Sus cristales de yeso, triangulares como flechas, brillan, y sus formaciones son tan extrañas que incluso podemos ver una marmita de gigante fosil en su interior.

Las visitas tienen varios niveles de dificultad. Además, la cueva no ha sido transformada ni adaptada para las visitas, y esto aumenta las sensaciones, haciendo que el visitante se convierta por unos momentos en espeleólogo.

El subsuelo de Almería todavía guarda más secretos, como aljibes árabes, antiguas minas, viviendas trogloditas o los restos de la cultura de Los Millares. Algunos de estos secretos aún permanecen latentes bajo tierra, a la espera de ver el sol andaluz…

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