El Vino Santo, no sólo para la Misa

Con Mucha Gula04/04/2009
Título de proveedor pontificio otorgado por Juan XXIIITítulo de proveedor pontificio otorgado por Juan XXIII

En la fría sacristía, bajo la llave de pesado hierro de un un armario de oscura madera maciza que sólo se abría momentos antes de empezar el rito, se encontraba una botella grande con un vino dulce que había sido objeto de los deseos de generaciones y generaciones de monaguillos. Poco pensaba yo entonces, cuando fugazmente miraba esa botella mientras el cura rellenaba la vinajera, que acabaría escribiendo de ese vino cuarenta y cinco años después…

La bodega De Muller fue fundada en 1851 por Don Augusto de Muller y Ruynart de Brimon, proveniente de una familia de viticultores de origen alsaciano. Desde entonces, De Muller elabora sus vinos de misa según las prescripciones de la Sagrada Congregación Romana del Santo Oficio y la disciplina de los Sacramentos. Así, garantizando su pureza litúrgica y avalados por el título de Proveedores Pontificios, son desde hace siglos los principales proveedores del mundo cristiano: desde conventos de clausura, pasando por parroquias de barrio y llegando al Vaticano, este vino se convierte en la sangre de Cristo.

No se sabe demasiado de su método de vinificación, excepto que está formado por un 60/40 de mostos de garnacha y macabeo y que la pureza de los elementos en su fabricación es máxima. La bodega elabora también un vino de misa seco para curas con problemas de diabetes.

NOTA DE CATA DE LA BODEGA

Vino de Misa Dulce Superior, de DE MULLERVino de Misa Dulce Superior, de DE MULLER

Fascinante color oro-viejo con tonalidades de color ámbar que nos delata la calidad de
éste magnífico vino.

Aroma elegante y espiritual, que exhibe unas notas sensuales a frutas maduras y frutas confitadas con ciertas reminiscencias a toffee, y sobretodo a pasas. Delicadas notas anisadas sobre una base afrutada, a naranja, que evolucionan hacia otras suavemente ahumadas que los adquiere en su envejecimiento en roble muy viejo.

Entrada muy dulce, con un paladar lleno, denso y generoso con toques originales a dátiles, piñones y avellanas, destacándose otras más cálidas a miel, flores y especias.

Vino con fines litúrgicos que también puede ser tomado para acompañar todo tipo de repostería, frutos secos y pastas de té.