En el mejor lugar de Santiago, restaurante "Don Quijote"

En el mejor lugar de Santiago, restaurante Don Quijote

En Santiago de Compostela visitamos este restaurante de visita obligada en la ciudad del Apóstol.

Alberto Barciela20 de octubre de 2023Actualizado el 6 de mayo de 2024

Es El Quijote un libro de caminos y andares, de viajes y de gastronomía, en el que la conversación adquiere el valor de la palabra y la sobremesa el del disfrute. El libro adquiere el valor elevado de la literatura, mansa e inmensa, el de la referencia exacta de un tiempo y una época, el de la imaginación y el de la locura, que también se disfruta con glotonería.

Nada más situarnos en La Mancha, don Miguel apura el paso, para advertirnos que su personaje, de mediano pasar, un hidalgo “de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”, se bastaba con “una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”, y a partir de ahí, en una cumbre mundial de las letras, se han encontrado hasta 150 formas de preparar los alimentos, muy en especial de lo que el campo produce: caza, aves, legumbres, quesos, vino… y también hay referencia a los grandes banquetes y los que se servían en las bodas de Camacho o los manjares de las casas ducales. Todo se envuelve en sabores, aromas y productos que se citan con profusión para deleite del lector.

Arroz con Bogavante en el restaurante Don Quijote, en Santiago

Restaurante “Don Quijote”

En un lugar de cuyo nombre sí me quiero acordar, Santiago de Compostela, al final de los caminos, existe, una posada magnífica para el paladar, para el reposo sereno y sosegado tras haber cumplido los ritos del peregrinaje, para celebrar la llegada a Galicia, a la tierra del buen producto y la mejor concina natural, entre los mejores del mudo. Ese remanso de paz, ese paraíso, se llama con intención “Don Quijote”, una casa de comidas que guarda las mejores esencias de la hospitalidad, gracias al buen hacer de Manuel García, su esposa Matilde Rodríguez, y su hijo Richard.

Cada comensal encontrará elaboraciones sencillas, recetas casi olvidadas, que hacen prevalecer al máximo el sabor de sus pescados y mariscos de las rías gallegas, para celebrar con los mejores vinos, rodeados de arte como el de José María Barreiro, e incluso disfrutar de vistas a la propia Catedral de Santiago, que se vislumbra entre huertas.

Centollo

Y, sí como bien, repetía don Miguel de Cervantes Saavedra, “la penas con pan son menos”, en “Don Quijote” uno puede mojarlo en el buen aceite de platos típicos como pulpo a feira, o acompañarlo con unas xoubas de Rianxo con pimientos de Padrón. Todo antes de elegir unos mariscos de la ría tan frescos que el cliente puede escogerlos vivos en la pecera. Además, claro, podrá continuar con pescados frescos de temporada -exquisitos son los dados de bonito de Burela al ajillo o la ventresca, además claro de merluza, la lubina, el rape, el lenguado o el bacalao al horno-.

Para los más hambrientos esperan carnes de lo más variadas y no puede saltarse, es un decir, una cabra guisada con patatas, una verdadera delicia, o los arroces caldosos de bogavante y mariscos.

Hay que ser prevenidos y dejar hueco para los postres caseros: filloas rellenas de crema flambeadas, tarta de Santiago o el mejor queso del país con membrillo. Una recomendación, no se llenen con los aperitivos generosos que arribaran a la mesa nada más sentarse a gozar. Déjense aconsejar y acertarán, escojan, eso sí, un buen vino en una carta tan generosa como sus proponentes.  Como se dice en estas tierras, comerán como curas, incluso postres que merecen la máxima consideración de los dulces de conventos de monjas. Y fíjense en los comensales, encontrarán rostros muy famosos.

Almejas a la marinera en el restaurante Don Quijote, en Santiago

En este restaurante pervive la calidad en todo, en cada producto, siempre de temporada, del buen mercado de Santiago, de las huertas de las aldeas vecinas, de los mares bravos en el Finisterre, calmos en las rías. Hoy destaco además la calidad humana de su equipo de sala. En El Quijote historias de Santa Comba, de Nueva Zelanda y de Australia, en un dulce acento tamizado de emigrantes que supieron recorrer el mundo, aprehenderlo y regresar cual peregrinos para complacer a Dulcineas, satisfacer a Sanchos y contentar a todos con una relación calidad-precio inigualables.

Alberto Barciela autor

Periodista y escritor con una destacada presencia en el ámbito periodístico. Miembro del Colegio Profesional de Periodistas de España y de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión de España, Alberto Barciela colabora activamente en el programa Gente Viajera de Ondacero y en diversos medios, incluyendo “Faro de Vigo“, “Mundiario” y “El Correo Gallego“.... Ver más sobre el autor