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Eric Lahuerta: “Hoy, tener muchos seguidores ya no significa automáticamente tener influencia. Creo que el público es mucho más exigente que hace unos años”

Hoy nos sentamos con Eric Lahuerta, para que nos hable de su nueva línea de utensilios de cocina y hacer un repaso por la actualidad gastronómica.

Èric Lahuerta lleva años enseñándonos sus recetas a través de las redes sociales y respondiendo, una y otra vez, a una de las preguntas que más le hacen sus seguidores: ¿qué sartén, qué cuchillo o qué utensilios utilizas en tu cocina?. Ahora ha decidido dar un paso más y fabricar los suyos propios con FOGO, la marca con la que se estrena también como empresario.

Hablamos con él sobre sartenes, materiales y el miedo a los tóxicos, pero también sobre la durabilidad del menaje, el negocio que se esconde detrás de una marca, la pérdida de influencia de los grandes creadores de contenido, la inteligencia artificial y aquel sueño, todavía vivo, de abrir algún día un restaurante.

Después de años enseñando a cocinar, ahora has decidido fabricar las herramientas con las que cocinamos. ¿En qué momento pensaste: “no quiero recomendar utensilios de otros, quiero hacer los míos”?

En realidad, no fue una decisión que tomara de un día para otro. Durante años, una de las preguntas que más me hacía la gente era precisamente qué sartén, qué cuchillo o qué utensilios utilizaba yo en casa. Y llegó un momento en el que me di cuenta de que había una necesidad real detrás de esas preguntas.

Yo recomendaba productos que me gustaban, pero muchas veces encontraba cosas que no terminaban de convencerme: sartenes que funcionaban muy bien al principio pero perdían prestaciones con el tiempo, otras que no eran tan versátiles como me gustaría o productos en los que el precio no siempre se correspondía con lo que ofrecían.

Ahí empezó a rondarme la idea de crear algo propio. No quería simplemente poner mi nombre en una sartén, sino desarrollar los utensilios que yo realmente querría tener en mi cocina y recomendaría aunque no fueran míos. Y FOGO nace un poco de ahí: de intentar trasladar toda la experiencia que he acumulado cocinando y enseñando a cocinar a unos productos pensados para el día a día. Que sean buenos, fáciles de utilizar, saludables y que hagan que cocinar en casa resulte más sencillo.

Para mí, la clave era esa: no crear una marca porque tuviera una comunidad detrás, sino aprovechar esa comunidad para crear una marca que tuviera sentido.

Eric Lahuerta y algunos de los cuchillos de su marca FOGO.

¿Qué defectos encontrabas en las sartenes, cuchillos y herramientas que utilizabas?

Más que encontrar productos que fueran malos, encontraba productos que podían ser mejores. Y, sobre todo, productos que no siempre estaban pensados para la persona que cocina en casa todos los días.

En las sartenes, por ejemplo, nos hemos centrado mucho en aspectos que a veces parecen pequeños, pero que en el uso diario marcan la diferencia: la funcionalidad, la ergonomía y la forma de construirlas. Queríamos que fueran herramientas prácticas y pensadas para durar. Por ejemplo, el mango está soldado directamente a la sartén para evitar que con el uso pueda aflojarse o romperse. También queríamos ofrecer diferentes soluciones según las necesidades de cada persona: una sartén con revestimiento cerámico antiadherente para cocinar con muy poco aceite y de una forma más saludable, y una sartén de acero inoxidable híbrida que permita cocinar a altas temperaturas y conseguir los resultados del inox, pero facilitando mucho el uso para alguien que no está acostumbrado a cocinar con este material.

Con los cuchillos me pasaba algo parecido: quería herramientas que cortasen bien, que fueran cómodas de utilizar y que además tuvieran una estética cuidada, pero sin convertirlas en objetos exclusivos para un cocinero profesional. Y ahí está precisamente una de las ideas principales de FOGO: hacer herramientas profesionales, pero pensadas para una cocina doméstica. Que no tengas que ser un experto para sacarles partido.

Habéis apostado por diferentes tipos de sartén, entre ellas modelos de acero inoxidable híbrido y cerámica antiadherente. Si alguien solo pudiera comprarse una, ¿cuál le recomendarías y para qué tipo de cocinero?

Si solo pudiera elegir una, probablemente me quedaría con la sartén de acero inoxidable híbrida, porque es la más versátil. Te permite cocinar a temperaturas altas, marcar carne, pescado o verduras, hacer un sofrito y, al mismo tiempo, tener una superficie mucho más fácil de utilizar en el día a día que una sartén de acero inoxidable convencional. La recomendaría especialmente a alguien que quiere una sartén para prácticamente todo y no quiere tener que pensar demasiado qué sartén utilizar en cada momento.

La de cerámica, en cambio, la recomendaría a alguien que cocina mucho huevos, tortillas, pescado, crepes o pancakes, donde buscas sobre todo facilidad y una superficie muy antiadherente desde el primer uso. Si tuviera que quedarme solo con una para una cocina completa y versátil, sería la híbrida. Y si ya tienes una híbrida, entonces la de cerámica es un complemento fantástico para ese tipo de elaboraciones más delicadas.

Eric Lahuerta: "Si solo pudiera elegir una sartén compraría la de acero inoxidable híbrida"

“Sin tóxicos” se ha convertido en uno de los grandes reclamos de muchas marcas de menaje. ¿Crees que existe demasiada desinformación, e incluso cierto alarmismo, alrededor de los materiales con los que cocinamos?

Sí, creo que hay bastante desinformación y también cierto alarmismo, sobre todo cuando hablamos de materiales y de cocina. Muchas veces se lanzan mensajes muy categóricos sin explicar realmente qué material estamos utilizando, cómo se utiliza o qué ocurre cuando se somete a determinadas condiciones.

Para mí, lo importante es informarse bien y elegir materiales de calidad, pero también utilizarlos correctamente. No creo que haya que tener miedo a cocinar con cualquier sartén que no sea de un determinado material.

En FOGO precisamente queríamos alejarnos un poco de ese discurso del miedo. Cuando hablamos de cocinar sin tóxicos, nuestra intención no es decirle a la gente “todo lo que tienes en tu cocina es malo”, sino ofrecer una alternativa con materiales que nos dan tranquilidad y con los que podemos cocinar de una forma fácil y segura.

Al final, creo que se trata más de dar información y herramientas al consumidor para que pueda elegir, que de generar miedo alrededor de algo tan cotidiano como cocinar.

Una sartén puede funcionar de maravilla el primer mes; lo difícil es que siga haciéndolo mucho tiempo después…

La durabilidad ha sido una de las cosas que más hemos tenido en cuenta desde el principio, y precisamente por eso el desarrollo del producto ha sido bastante más largo de lo que puede parecer desde fuera. Para empezar, viajamos hasta Shenzhen a la Feria más grande del mundo de utensilios de cocina durante diez días para visitar fabricantes y proveedores, conocer de primera mano los procesos de fabricación y buscar con quién podíamos desarrollar el producto que teníamos en mente. Pero encontrar un fabricante era solo el principio.

Después estuvimos unos seis meses probando, utilizando y mejorando las sartenes. Las utilizábamos nosotros mismos en nuestra cocina, probábamos diferentes acabados, materiales y configuraciones, detectábamos qué cosas podían mejorarse y volvíamos a modificar el producto. Y cuando conseguimos la sartén que realmente nos convencía, todavía quedaba todo el proceso de personalización y adaptación del producto a FOGO. Por eso, cuando hablamos de durabilidad, para nosotros no se trata simplemente de que una sartén sea robusta. Es que el producto esté bien pensado desde el principio, desde los materiales y la construcción hasta el acabado y la experiencia de uso.

También creo que hay que ser honestos: ninguna sartén es eterna, especialmente cuando hablamos de superficies antiadherentes. Con el uso y el paso del tiempo, esas propiedades pueden disminuir. Pero una buena sartén debería estar diseñada para acompañarte durante muchos años de uso cotidiano y no para que tengas que sustituirla rápidamente. Al final, detrás de una sartén hay mucho más trabajo del que se ve cuando la tienes delante. Y en nuestro caso fueron meses de pruebas y mejoras hasta llegar al producto que hoy ponemos en el mercado.

Hasta ahora podías recomendar libremente una sartén o un cuchillo que te gustara; ahora tienes los tuyos propios. ¿Te preocupa que el público pueda pensar que cuando utilizas FOGO en tus recetas ya no estás recomendando como cocinero, sino vendiendo como empresario?

Sí, entiendo perfectamente que alguien pueda hacerse esa pregunta, y precisamente por eso para mí es muy importante separar las dos cosas. Que FOGO sea mi marca no significa que de repente todo lo que haga con ella sea bueno porque lo digo yo. Cuando empecé este proyecto, tenía muy claro que no quería crear productos simplemente para ponerles mi nombre, sino desarrollar herramientas que realmente utilizara yo en mi cocina y que pudiera recomendar con la misma honestidad con la que durante años he recomendado otros productos.

Evidentemente, ahora también tengo una responsabilidad como empresario y quiero que FOGO funcione, pero mi credibilidad como cocinero vale mucho más que vender una sartén. Si algún día un producto de FOGO no me convence, prefiero decirlo antes que recomendar algo solo porque es mío. Al final, creo que el público también irá juzgando esto con el tiempo. FOGO tendrá que demostrar con sus productos que merece esa recomendación, no simplemente porque detrás esté Èric.

Eric Lahuerta: "Que FOGO sea mi marca no significa que de repente todo lo que haga con ella sea bueno porque lo digo yo"

Cuando hablamos la última vez eras fundamentalmente cocinero y creador de contenido; ahora también eres empresario. ¿Has descubierto alguna parte del mundo empresarial que te haya resultado mucho más dura que una cocina profesional?

Sí, pero de una manera muy diferente. En una cocina profesional tienes una presión muy inmediata: servicio, tiempos, clientes, un plato que tiene que salir bien en ese momento. En una empresa la presión es más silenciosa, pero puede durar meses o años. Lo que más me ha sorprendido es la cantidad de cosas que hay detrás de algo que, desde fuera, parece muy sencillo. Tú ves una sartén, un cuchillo o una foto en una web, pero detrás hay desarrollo hay muchas cosas a tener en cuenta; producto, proveedores, materiales, logística, stock, packaging, números, márgenes, atención al cliente, impuestos…

Y, sobre todo, he aprendido que tomar una decisión empresarial no siempre tiene una respuesta correcta. En cocina, si una salsa está mal, puedes probar, corregirla y seguir. En una empresa puedes tomar una decisión hoy y tardar meses en saber si ha sido acertada. Creo que esa incertidumbre es una de las partes que más me está costando, pero también una de las que más estoy disfrutando. He pasado de preocuparme principalmente por que un plato saliera bien a preocuparme por conseguir que todo un proyecto funcione. Y eso te obliga a aprender muchísimo.

Se está hablando mucho últimamente de cierto cansancio con los influencers y de que tener millones de seguidores ya no garantiza la misma influencia que hace unos años. Tú tienes una comunidad enorme: ¿notas que está cambiando la relación entre creador y seguidor?

Sí, creo que la relación ha cambiado. Hoy tener muchos seguidores ya no significa automáticamente tener influencia, y creo que el público es mucho más exigente que hace unos años. Detecta muy rápido cuándo un creador recomienda algo porque realmente lo utiliza y cuándo simplemente está haciendo publicidad.

En mi caso, creo que después de tantos años compartiendo recetas, la relación con mi comunidad se ha construido precisamente desde la cocina. Me preguntan qué sartén utilizo, qué cuchillos recomiendo, qué ingredientes compro… y muchas veces esas preguntas son las que han acabado dando lugar a FOGO.

También creo que ahora hay que aportar mucho más valor antes de pedirle algo a la comunidad. No puedes estar constantemente vendiendo. Si durante años has ayudado a alguien a cocinar mejor, le has dado recetas, trucos y soluciones, entonces cuando un día le presentas un producto que realmente utilizas, existe un contexto y una confianza detrás. Los seguidores son una cifra; la influencia es la confianza que has conseguido construir con esas personas. Y creo que esa confianza hoy vale mucho más que cualquier número.

La inteligencia artificial ya puede generar una receta, calcular cantidades, hacer un menú semanal e incluso crear vídeos de cocina. ¿Crees que dentro de unos años un creador de recetas tendrá que ofrecer algo mucho más personal para seguir siendo relevante?

Sin duda. Creo que la inteligencia artificial va a hacer cada vez mejor muchas de esas cosas y, de hecho, es una herramienta que puede ser muy útil para un creador. Pero creo que hay una parte que la IA difícilmente puede sustituir: la experiencia personal. Una receta puede estar perfectamente calculada sobre el papel, pero luego hay que cocinarla, probarla y saber qué pasa realmente en una cocina. Saber si una tortilla necesita un minuto más, si una salsa tiene que reducir un poco más o qué pequeño cambio hace que una receta quede mucho mejor es algo que viene de cocinar y de acumular experiencia.

Y luego está la parte más personal: mi manera de cocinar, las recetas que he aprendido, mis gustos, mi forma de explicarlas y la relación que tengo con la gente que me sigue. Eso no se puede generar simplemente con un prompt. Así que sí, creo que los creadores tendremos que aportar cada vez más personalidad, criterio y experiencia. La información será cada vez más fácil de conseguir; lo que tendrá valor será saber quién te la está dando y por qué confías en esa persona.

En nuestra anterior entrevista contabas que al empezar en redes incluso pensabas que aquella comunidad podría servirte algún día si abrías un restaurante. Ahora has creado una marca de utensilios de cocina. ¿Sigue existiendo aquel sueño?

El sueño del restaurante sigue ahí, aunque hoy lo veo de una manera diferente. Cuando empecé en redes, pensaba que todo ese camino podía llevarme algún día a abrir mi propio restaurante. Con el tiempo me he dado cuenta de que la cocina puede estar presente en mi vida de muchas maneras y que no necesariamente tiene que ser detrás de un restaurante. FOGO me ha abierto una vía que no me había planteado entonces: seguir estando muy ligado a la cocina, pero desde el producto y desde la cocina doméstica, que es donde también está gran parte de mi comunidad.

Eso no significa que haya descartado para siempre abrir un restaurante. Simplemente ya no siento que tenga que hacerlo para cumplir ese sueño. Ahora mismo estoy disfrutando muchísimo construyendo FOGO, creando productos que utilizo yo mismo y viendo cómo responde la gente a ellos. Y quién sabe… quizá algún día FOGO y el restaurante incluso terminen encontrándose. Pero ahora mismo no tengo prisa por abrir un restaurante simplemente por cumplir una idea que tenía hace años.

Jesús Sánchez Celada

Jesús Sánchez Celada es periodista especializado en gastronomía y director de la revista Con Mucha Gula, fundada por su madre, la Ver más sobre el autor