Erika García: la ganadería como arma de empoderamiento femenino

Erika García: la ganadería como arma de empoderamiento femenino

Nos sentamos Erika García, ganadera que brilla en un 'mundo de hombres'. ¿Qué papel tiene la mujer en la ganadería? ¿A qué retos y dificultades se enfrenta?

21 de marzo de 2024

Pocos mundos están más estigmatizados que el rural, la ganadería y la agricultura. El sector del campo ha estado siempre vinculado a la figura masculina y se ha considerado ‘un mundo de hombres’. Las mujeres servían de apoyo. Allí estaban ellas siempre al pie del cañón, con el puchero y la manta, esperando al marido que venía de pastar con los animales. Pero, afortunadamente, las cosas cambian. Erika García es un ejemplo de ello. La joven ganadera de Albacete se ha hecho un hueco en la ganadería de Dehesa de los Llanos y es un fiel reflejo del avance de la mujer en el mundo rural y en los oficios tradicionales, que ya no son ‘un mundo de hombres’.  

¿De dónde viene tu interés y pasión por la ganadería? ¿Vienes de una familia de ganaderos? 

Realmente, no. Mi padre era escayolista y poco después se inició en la ganadería. Nunca me interesó el trabajo con los animales ni mi padre me lo inculcó. Empecé en esto de casualidad y ahora se ha convertido en mi día a día.

¿Cómo fue su reacción, entonces, cuando le dijiste que ibas a trabajar de ganadera?

Negativa. Él sabe lo duro que es el trabajo y no quería que me tuviese que enfrentar a ello. No le hizo gracia, pero ahora está orgulloso, muy orgulloso. 

¿Crees que si hubieses sido un chico tu padre te hubiese traspasado la pasión por la ganadería y por el mundo rural?

Posiblemente sí. Al final es un mundo que siempre se ha considerado ‘un mundo de hombres’ y las familias ganaderas suelen traspasar la pasión, los valores y el conocimiento a los chicos más que a las chicas. De las mujeres se esperan otras cosas, otros destinos. 

Erika García es un ejemplo de cómo la mujer se hace huecos en los 'mundos de hombres'

Comentas que te iniciaste de casualidad, ¿a qué te dedicabas previamente?

Sí, exacto. Yo quería estudiar un grado de administración, pero por circunstancias adversas de la vida me vi obligada a dejarlo. 

¿Cómo se pasa de estudiar administración a trabajar en la ganadería? 

Como comentaba, fue por casualidad. Al no poder estudiar, quería trabajar y se lo comenté a mi padre. Empezaba entonces la campaña de las nueces y él tenía un contacto de alguien interesado en conseguir a gente para cubrir el intenso trabajo de la época. Entonces llamé y empecé. No sabía nada, fue un poco complejo al principio. Además, al ser una campaña, fueron momentos de trabajo muy largos e intensos. Pero de todo saqué algo positivo.

Y de la campaña de las nueces a la ganadería, ¿cómo fue ese paso definitivo? 

Un mes después, me pasaron a ganadería. Yo no sabía nada, no sabía ordeñar una oveja ni sabía nada de trabajar con animales, pero aprendí muy rápido. 

¿Tuviste que enfrentarte a comentarios o actitudes que te hicieron dudar de ti misma? 

Sí, al principio, como digo, no sabía nada del oficio. Tardaba más de cinco minutos en ordeñar a una sola oveja. Yo notaba miradas de ‘esta chica no sabe’ o ‘va muy lenta, solo lleva una oveja, así no se puede’. Pero no me importaba, nadie nace sabido. 

Es complicado como empiezas. La presión de no saber cómo hacer las cosas ha hecho que mucha gente que ha empezado con nosotros lo haya dejado. Pero tanto jóvenes como gente más mayor, es difícil enfrentarse a lo desconocido y lidiar con la presión de empezar. 

¿Cuál ha sido el mayor desafío al que te has tenido que enfrentar como mujer en la ganadería? 

El mayor desafío ha sido la confianza en mí misma. He tenido suerte de que, en mi trabajo los compañeros siempre me han respetado y que el hecho de ser mujer no ha afectado de forma directa. Así que, sí que diría que el mayor desafío ha sido saber confiar en mi misma y hacerme ver que soy capaz de hacer las cosas. 

"Somos más delicadas en el trato con los animales, lo que les da más bienestar"

Y esa confianza, ¿se ha traspasado a otros ámbitos de la vida? ¿La ganadería te ha ayudado a enfrentarte a situaciones difíciles y a tener más confianza en ti misma? 

Sin duda. Ahora soy más atrevida, más confiada. Siempre pienso que puedo conseguir las cosas y tengo menos miedo de enfrentarme a lo nuevo. Ya no me cuesta tanto improvisar. Es una de las cosas más positivas que he aprendido desde que empecé. 

En Dehesa de los Llanos sois varias mujeres trabajando, ¿crees que el mundo rural es una vía de empoderamiento femenino? 

Sí, en ganadería somos 6 mujeres de un total de 18 y hay más mujeres trabajando en la quesería por ejemplo. Nos apoyamos y servimos mutuamente de ejemplo para derribar barreras y pensamientos machistas. Somos igual de capaces que los hombres y lo demostramos día a día. El trabajo es duro, sí, pero lo hacemos como parte del equipo. 

Desde tu posición en el sector, ¿has notado como la mujer está más presente ahora en el mundo de la ganadería? 

Sí, cada vez hay más mujeres que derriban las barreras de género y los pensamientos de ‘tú como mujer no puedes dedicarte a la ganadería o al campo’. Por suerte, cada vez somos más y cada vez avanzamos más en este ámbito.

¿Cómo puede el liderazgo femenino y la diversidad de género beneficiar a las empresas ganaderas? 

Considero que hay muchas formas. Nuestra forma de relacionarnos es diferente. No solo con los animales, también con el equipo. Siento que somos más comprensivas y empáticas. También a la hora de tratar a los animales, lo hacemos con  más delicadeza, aunque eso no quiere decir que no tengamos la fuerza suficiente o no seamos capaces de tratar con ellos. Simplemente lo hacemos de forma diferente, creo que eso aporta también bienestar y salud a los animales y al ámbito de trabajo. 

Has conseguido independizarte gracias a tu trabajo, otro ejemplo inequívoco de empoderamiento femenino y de poder femenino en el campo. 

Sí, he podido independizarme. Es, sin duda, otro ejemplo de empoderamiento. No mucha gente de mi edad, chicos y chicas, pueden presumir de vivir independizados. Esto enseña que las mujeres podemos vivir de nosotras mismas, podemos tener una estabilidad económica y ser capaces de depender de nosotras mismas y de salir adelante, incluso en un mundo tan masculinizado como el rural.  

¿Qué les dices a las chicas que querrían iniciarse en el mundo de la ganadería pero que no lo hacen por miedo al ‘qué dirán’ o al ‘no soy capaz’?

Que lo hagan. Al final es como otro trabajo cualquiera. Es duro sí, pero estamos capacitadas. Si les gusta, que confíen en ellas y dejen los estigmas atrás. El ‘qué dirán’ solo te cierra puertas. 

Isabel Deleuze

Isabel Deleuze, periodista bilingüe por la Universidad Carlos III de Madrid, está especializada en periodismo gastronómico, con artículos de nutrición, restaurantes y recetas de cocina como algunos de sus puntos más... Ver más sobre el autor