Seguramente hayas escuchado, o tú mismo hayas pronunciado, la frase: “Yo si no me tomo mi café por la mañana no soy persona”. Para muchos, tomar café por las mañanas es un ritual casi religioso. En una sociedad en la que cada día se valora más la productividad, esta dosis de cafeína que te hace estar más despierto es una gran utilidad para el grueso de la población. De hecho, el café es la segunda bebida más consumida, después del agua; y el segundo producto más comercializado por detrás del petróleo.
Al mismo tiempo, cada día nos planteamos más cómo afecta cada producto que tomamos a nuestra salud. Por ello, se ha especulado mucho sobre si es bueno tomar café con el estómago vacío. Es evidente que cada organismo es un mundo, pero hay evidencias científicas comunes que nos sacan de dudas. Te las mostramos.
Ventajas y desventajas del café
Los efectos del consumo del café en el organismo se producen básicamente por la cafeína. Por lo tanto, todas las ventajas y desventajas que tiene el café se podrían sustituir por las ventajas y desventajas que tiene para nuestro cuerpo tomar cafeína. Todas ellas están basadas en el estudio de la nutricionista, dietista e investigadora Dianna Mayrene Ramírez Prada, titulado Café, cafeína vs. salud. Revisión de los efectos del consumo de café en la salud, de la Universidad de Nariño (Colombia).
Ventajas del café
- Estimula el sistema nervioso central: aumenta la actividad orgánica y agiliza las funciones mentales y corporales. Puede resultar provechoso para la memoria.
- Beneficios para el hígado: la cafeína puede revertir los efectos sedantes del alcohol y mejora la sensibilidad a la insulina, hormona que regula el metabolismo de la glucosa, por lo tanto disminuye el riesgo de desarrollar diabetes Tipo II.

Desventajas del café
- Riesgos cardiovasculares: hay un aumento en la presión arterial, así como el colesterol en sangre, que constituye un riesgo para la salud cardiovascular y la interacción con algunos nutrientes, impidiendo su correcta absorción. El café disminuye la absorción de hierro y calcio.
- Puede llegar a ser contraproducente durante el embarazo: no está asociado a malformaciones en el feto, pero si puede relacionarse con la prematuridad y el bajo peso al nacer. Y en el peor de los casos, existe una alta probabilidad de aborto espontáneo si se toma una cantidad excesiva de café (entre 4 y 8 tazas al día).
- Acidez e indigestión: contiene fenoles, una sustancia perteneciente al grupo de los ácidos orgánicos, que contribuyen a la acidez del intestino. Además, estimula la producción de la hormona gastrina, responsable de la producción del ácido estomacal. Esta acidez es especialmente incómoda para el esófago y el estómago.
- Droga psicotrópica: la cafeína es considerada inocua por el grueso de la sociedad. Pero, aunque no crea dependencia permanente y es prácticamente inofensiva, sus efectos pueden arruinar nuestros ritmos biológicos.
- Alteración del sueño: la molécula de la cafeína es similar a la adenosina, una sustancia que regula los ritmos de sueño. Esta se adhiere a los receptores de adenosina presentes en el cerebro, impidiendo su recepción y, por lo tanto, eliminando la sensación de cansancio del cerebro. Realmente este compuesto tan característico del café no nos mantiene despiertos, sino que nos impide sentirnos cansados.
- Hipercortisolismo: el café puede provocar una presencia de cortisol más elevada de lo normal en el organismo. Los niveles crónicamente altos de cortisol se asocian con el síndrome metabólico (la combinación de hipertensión, diabetes y obesidad), la disminución de la densidad ósea (osteoporosis), la depresión y disfunciones del sistema inmunitario.
La importancia de un buen desayuno
Quizá cuando se dice que el desayuno es la comida más importante del día no es porque esté por encima del resto, sino que es una forma de concienciar a la gente de que debe ser igual de relevante que el resto. En España, una mínima parte de la población prepara un buen desayuno. ¿Y qué sería un buen desayuno?, pues es evidente que una taza de café sólo no. Pero es mucho más.
Según el Ministerio de Sanidad, debe suponer el 20% del aporte calórico diario; debe ser una comida a la que se le dedique tiempo, no de prisa y corriendo como suele ser habitual; y debe, para que sea variado, nutritivo, y en definitiva, bueno, componerse de los siguientes elementos:
- Carbohidratos complejos con fibra: cereales (sin azúcares), pan…; y es preferible evitar la bollería industrial.
- Proteínas: huevos, lácteos fermentados, quesos ricos en calcio, jamón york, jamón serrano o pavo. Aportan aminoácidos esenciales y una sensación de saciedad.
- Fruta fresca: a ser posible, de temporada (no zumo). Contiene vitaminas, minerales y antioxidantes.
- Grasas saludables: aceite de oliva, frutos secos, aguacate, semillas. Todos los productos con ácidos grasos omega-3 y omega-6 son beneficiosos para el corazón y el cerebro.

Las alternativas al café
Siempre se asocia el café a mantenerse despierto, pero tomarlo por este motivo te genera una necesidad siempre que se repite esta situación. Por ello, dejar de beber café puede llegar a tener algún prejuicio. Además, existen alternativas más saludables para mantenerse activo e ir eliminando el consumo del café poco a poco. Algunas de las más populares son:
- Té matcha: es una variedad de té en la que las hojas se procesan y muelen en un fino polvo. Se consumen enteras en lugar de infusionadas como el té tradicional, por lo que constituye una fuente mucho más concentrada de antioxidantes.
- Yerba mate: consiste en una infusión hecha a partir de una planta nativa de Sudamérica. Su consumo está muy extendido en varios países de la región como Argentina.
- Té chai: combina el té negro, con diversas especias como la canela, el cardamomo o el clavo, que le dan un sabor característico. Tiene un contenido menor de cafeína que el propio café. Es rico en compuestos antioxidantes.
- Café de achicoria: existen otras alternativas libres de estimulantes. La raíz de la achicoria, puede tostarse e infusionarse para lograr una bebida de características organolépticas similares. Pero sin cafeína y estimulante de la digestión.
Después de todo, podríamos decir que desayunar únicamente café puede provocar muchas más adversidades que beneficios. Pero no hay evidencias científicas de que sea completamente malo. Por ello, como todo, hay que tomarlo en su justa medida: una taza al día de entre 65 y 120 ml sería lo más aconsejable.





