Estos monumentos de la gastronomía están en Andalucía y te van a sorprender

Bodegas históricas, almazaras artesanas, mercados de abastos y ventas conservan el patrimonio arquitectónico de Andalucía... ¡más sabroso! Te llevamos de ruta gastronómica por estos edificios que son auténticas joyas.

30 de abril de 2023Actualizado el 15 de marzo de 2024

El turismo gastronómico está más de moda que nunca. Organizar nuestro viaje para comer o cenar en un restaurante determinado, o para conocer y probar un producto de la zona, son la mejor disculpa para ponernos en marcha. Además de conocer monumentos, museos, iglesias o rutas naturales en nuestros viajes por Andalucía, ahora debes sumar estas visitas obligadas para los amantes del buen comer… y beber, en lugares donde arquitectura y gastronomía se dan la mano.

Bodegas catedrales, la magia de Jerez

Bodegas Williams & Humbert, en Jerez de la Frontera. Foto: D.O.P. Vinos de Jerez y Manzanilla de Sanlúcar.

Los últimos rankings de turismo internacional eligen las bodegas del Marco de Jerez como parada imprescindible para todo amante del vino. Amparadas por las D.O.P. Vinos de Jerez y Manzanilla de Sanlúcar, estas “catedrales del vino”, pioneras en potenciar el turismo enológico, siguen siendo las más visitadas de España y Europa.

Contemplar las bodegas del Marco de Jerez es una experiencia única. Son construcciones hermosas, desde el punto de vista estético, y en muchas ocasiones monumentales por sus dimensiones: algunas bodegas jerezanas llegan a alcanzar hasta 15 metros de altura en su arco central, por eso se las conoce como bodegas catedrales.

Bodegas Lustau, en el centro de Jerez de la Frontera.

Pero además de la belleza estética, las bodegas son muy funcionales y se han construido pensando en las necesidades que plantea la crianza de los Vinos de Jerez. Los gruesos muros evitan los cambios de temperatura interior y la penumbra, que aporta ese halo de misterio cuando entramos a una bodega, es otro instrumento regulador de la temperatura y asegura la quietud reposada que necesitan las botas. Las ventanas se sitúan en la parte más alta, son pequeñas y suelen estar protegidas por esteras de esparto que controlan la luz y la entrada de polvo y si miramos al suelo, lo veremos cubierto de albero, esa tierra de color ocre que se riega para conseguir regular la temperatura y humedad.

Las plantas se convierten en un elemento arquitectónico más que nos protege del sol.

En el exterior, en verano, se protege la fachada sur con pantallas vegetales de árboles o pérgolas en las calles absorbiendo la radiación. En invierno, cuando la hoja caduca de estos toldos vegetales deja al descubierto los muros, la gran dimensión de las fachadas revestidas de cal permiten captar mejor la radiación solar, almacenar el calor y transmitirlo durante la noche al interior de la bodega.

Todo el territorio del Marco de Jerez y Manzanilla posee un repertorio de bodegas visitables que son una auténtica maravilla, además de por sus vinos, por supuesto. La bodega González Byass, más conocida como Tío Pepe, en Jerez de la Frontera, es la más visitada de Andalucía. Ocupa una extensión gigantesca, es casi una ciudad, de hecho en la visita se recorren las calles que unen los diferentes cascos de bodegas. La bodega de La Concha es espectacular, una estructura de hierro trazada con bocetos atribuidos a Gustav Eiffel. Es una gran circunferencia de 93 metros custodia las 214 botas llenas de amontillado “La Concha”. Pero si hay un lugar lleno de magia, ese es la calle Ciegos, con el suelo de piedra, emparrada y con las paredes de un blanco reluciente. No es de extrañar que entre las calles más bonitas del mundo.

Hotel Don Pepe, dentro de la Bodega González Byass y la piscina en la azotea con vistas a la catedral de Jerez.

La calle Ciegos es privada, se puede pasear por su empedrado al visitar la bodega y está abierta, también, a los clientes alojados en el Hotel Tío Pepe, el primer establecimiento hotelero construido en el interior de una bodega del Marco de Jerez.

Bodegas Lustau, en Jerez de la Frontera.

La lista de bodegas que hay que conocer en Jerez de la Frontera se completa, entre otras, con Williams & Humbert, la más grande de Europa, con 70.000 metros cuadrados donde reposan más de 60.000 botas de roble americano. Nació en 1877 y produce vinos y brandies muy conocidos dentro y fuera de España, como el famoso Canasta, un oloroso dulce. Bodegas Lustau es otro ejemplo de estilo catedralicio. Encuadrado en el centro de la ciudad y construido en el siglo XIX, el complejo de bodegas “Los Arcos” consta con más de 20.000 metros cuadrados, con un patio interior, y encierra en su interior seis bodegas de crianza que datan de diferentes épocas.

No podemos abandonar la zona sin visitar Sanlúcar de Barrameda y allí, bodegas tan emblemáticas como Barbadillo, grandiosa, que acoge el Museo de la Manzanilla. Ocupa una superficie de casi 75.000 metros cuadrados, repartidas en hasta 16 diferentes bodegas dedicadas a diferentes tipos de vino. O Bodegas Hidalgo La Gitana, que invita a dar un paseo guiado al atardecer entre botas centenarias, patios en flor y bodegas llenas de esencia. Siempre con la copa en la mano.

Bodegas Osborne, en el Puerto de Santa María. Foto: DOP Marco de Jerez y Manzanilla.

La mítica bodega Osborne, del Puerto de Santa María, acaba de cumplir 250 años y la visita a sus instalaciones es más que recomendable. Cuenta con diferentes cascos (bodegas) donde reposan sus vinos y brandies. En uno de esos cascos, en la bodega María Manuela, que data de 1841, se ha creado el espacio expositivo dedicado a la historia del Toro de Osborne que se creó en 1956 para la marca de Brandy Veterano y pasó de ser un soporte publicitario a ser considerado bien interés cultural (BIC) en 1988.

Entre olivos, almazaras históricas

Practicar el oleoturismo en Andalucía es muy fácil porque aquí se concentra una gran cantidad de almazaras y fábricas olivareras, muchas de ellas centenarias instaladas en joyas arquitectónicas. Te damos algunas pistas para sumergirte en el mundo del aceite en almazaras en las que la arquitectura será, también, un aliciente para conocerlas.

Almazara Morón se dedica a la producción de aceite de oliva desde 1870 en Arjonilla, Jaén, y atesora las viejas almazaras de Lopera (Siglo XVII) y Villanueva de la Reina (siglo XVI).

Almazara Museo La Almedina de Cazorla, en la sierra de Cazorla (Jaén).

La Almedina de Cazorla ocupa un antiguo palacio señorial, propiedad del Marqués de la Foronda, que utilizaba como residencia el rey Alfonso XIII cuando visitaba la sierra de Cazorla (Jaén) para disfrutar de la berrea del ciervo. La casa señorial, de excepcional belleza, alberga un espacio museístico con una interesante bodega de barro y una vieja prensa de viga datada en 1760. Además, una finca con 800 olivos de regadío en cultivo semiecológico rodea las instalaciones.

Centro de Interpretación La Erilla

El molino de aceituna más antiguo y mejor conservado del sur de Europa está en Nigüelas, Granada, en el Parque Natural de Sierra Nevada. El Centro de Interpretación La Erilla ofrece un recorrido muy completo, dando la visita comienzo por el patio de acarreo, continuando con el riguroso circuito de las aceitunas recolectadas. Es una almazara donde se puede apreciar dos sistemas de molienda con más de cinco siglos de historia: uno, el molino de sangre (de tracción animal) de la época ibero-romana y el otro, molino hidráulico de la época medieval donde se conserva de una forma muy respetuosa todos los elementos originales de la maquinaria.

De compras por los mercados de abastos

Los mercados de abastos conservan la esencia de mercado típico andaluz como centro de reuniones matutina de los vecinos donde se intercambian historias y se compran los productos más frescos. Algunos conservan la estructura original, con naves de hierro, patios arqueados, cúpulas y vidrieras que captarán nuestra atención.

Mercado de las Atarazanas, en Málaga.

De estilo neomudéjar, el Mercado de Atarazanas de Málaga ocupa el lugar en donde estuvieron unos antiguos astilleros nazaríes del siglo XIV y del edificio de entonces se conserva la monumental puerta central. Su estructura es de hierro y vidrio, con una gran vidriera en una de sus fachadas donde se representan diferentes monumentos de la ciudad. sSpone uno de los puntos de encuentro más conocidos de la capital de la Costa del Sol. Los puestos pasan de generación en generación, llaman la atención los pescados fresquísimos, las gambas ‘gordas’, las verduras y frutas llenas de color y aroma. Y para hacer un alto en el camino, cuenta con buenos bares con terraza, algunos muy famosos como Los Yernos.

El Mercado Central de Cádiz data del siglo XIX y tiene forma de cuadrilátero neoclásico a modo de plaza porticada de estilo dórico. A lo largo de los años ha sufrido varias transformaciones pero la calidad de los productos y la simpatía de los tenderos siguen siendo sus señas de identidad.

El Mercado de Puerto Real, en Cádiz, es la plaza de abastos más antigua de Andalucía (y probablemente de España). Se trata de una construcción neoclásica del prestigioso arquitecto Torcuato Benjumeda, se remonta al s. XVIII y ha sido declarado conjunto histórico artístico.

El Mercado de Carmona, Sevilla, es otra visita imprescindible. La plaza del mercado de abastos se construyó en el solar del convento de Santa Catalina, en el siglo XIX. El diseño de la plaza se debe al arquitecto Ramón del Toro. Se trata de un espacio de forma rectangular, que recuerda el modelo de las plazas castellanas. Está rodeado de galerías porticadas, sobre arcos de medio punto apoyados en columnas, donde se sitúan los puestos y negocios de hostelería. 

El Mercado de Abastos de Estepona, en la Costa del Sol malagueña, se edificó sobre las ruinas de un castillo cristiano y además de ser un punto de reunión y compras para los vecinos y turistas, en su interior hay un bonito jardín, adornado con flores que le dan frondosidad.

Mercado La Lonja de Sevilla.

La Lonja del Barranco de Sevilla se ha reconvertido en un mercado gastronómico pero mantiene su estructura original. Gustav Eiffel fue presumiblemente el encargado del diseño de la Lonja que fue ejecutado por los talleres metalúrgicos de Portilla y White en 1861, aunque la obra no se terminó hasta 22 años después, en 1883. Este antiguo edificio surgió durante la Restauración como respuesta a la necesidad de la existencia de una Lonja en Sevilla.

El mercado central de Almería fue el primer mercado de abastos de la ciudad, y durante muchos años, también el de mayor tamaño. Situado en un edificio carismático de finales del siglo XIX en el centro de la ciudad, es obra del arquitecto Antonio Martínez Pérez, y está considerado como uno de los mejores ejemplos de la “arquitectura del hierro” de la época.

Acercarse al Mercado Central de Abastos, en Jerez, después de desayunar unos churros en la plaza, es un plan perfecto. Se conoce como La Plaza y está en el centro de la ciudad. Es un edificio neoclásico, de 1885, que llama la atención por la cerámica vidriada que decora su fachada y, en su interior, por la estructura central de hierro y vidrio. Lo mejor de las costas gaditanas llegan cada día a sus puestos.

Ventas, ventorrillos y cortijos de toda la vida

Venta de Alfarnate, en Málaga.

Las ventas de carretera y los llamados ventorrillos, del entorno rural, son el lugar donde deleitarse de la gastronomía andaluza de toda la vida. Suelen ser construcciones sencillas, casas de campo con vigas de madera vistas, porches y paredes encaladas. Muchas esconden historias y leyendas que cuelgan de sus paredes. Es el caso de Venta de Alfarnate, la más antigua de Málaga. El actual edificio es del siglo XIV, pero su origen se remonta hasta el siglo XIII, cuando era casa de postas; es decir un lugar para el intercambio de caballos o un lugar para comer y descansar de los viajeros que pasaban por el llamado Camino Real que unía Málaga y Granada. 

Venta Esteban, en Jerez de la Frontera (Cádiz).

La Hacienda El Rosalejo es una hacienda del S. XVIII, perteneciente al Duque de Ahumada, ubicada en pleno campo andaluz, con todo el encanto que ello conlleva.

En Córdoba, Sevilla y en la serranía de Cádiz abundan también las ventas a pie de carretera y otras metidas en el campo que invitan a probar los platos de caza, carnes a la brasa, guisos de tagarninas… y a alargar la sobremesa junto a la chimenea: Venta de Puerto de Galiz, en Lienzo de los Gazules, Venta Pinto en Vejer de la Frontera o Venta El Pantano de los Hurones, en San José del Valle, son un buen ejemplo.

Andalucía
alicia hernández

Alicia Hernández es una destacada periodista especializada en gastronomía y viajes y redactora jefe de Con Mucha Gula. Su pasión por la buena mesa y la cocina la ha llevado a consolidarse como una referente en el ámbito periodístico gastronómico.... Ver más sobre el autor