La cerveza El Águila es una cerveza con historia y carácter madrileño. Nació en 1900 en los barrios de Delicias y Lavapiés, y en 1967 inauguró una nueva fábrica más moderna, marcando el inicio de una nueva etapa. Desde entonces, la marca ha mantenido su esencia artesanal y su compromiso con la calidad.
Durante mi visita a la fábrica, guiada por Pilar Pedro (directora de Comunicación), Elena Marco (responsable de marca) y Paco Ruiz (maestro cervecero y director de la planta), pude conocer a fondo su proceso de elaboración. Hoy, El Águila vende más de medio millón de cervezas al día y está presente en más de seis millones de hogares.
Su variedad más representativa es El Águila sin filtrar, una cerveza que conserva las levaduras naturales para mantener un sabor más auténtico. Su ritual característico consiste en dar la vuelta a la botella antes de abrirla, para mezclar las levaduras que se depositan en el fondo. Además, su diseño evoca las botellas de principios del siglo XX, con el águila pintada a brochazos, símbolo de fuerza y tradición.
Ingredientes esenciales de la cerveza El Águila
Nos empezaron explicando que toda cerveza se compone de cuatro ingredientes básicos cuidadosamente seleccionados:
- Cereal (cebada malteada): representa cerca del 50%. La malta se obtiene tras limpiar y germinar la cebada. En El Águila se emplea malta caramelo, que aporta color dorado y sabor tostado. Descubre más sobre este ingrediente imprescindible en nuestro artículo sobre la malta.
- Agua: constituye el 93% del producto final. El agua de Madrid, de gran pureza, es perfecta para elaborar cerveza.
- Lúpulo: planta aromática conocida como “oro verde”, responsable del amargor y el aroma. En El Águila se añade de forma controlada para conservar su frescura.
- Levadura cervecera: un hongo que transforma los azúcares en alcohol y gas carbónico. Desde la renovación de la marca en 2019, El Águila sigue utilizando la misma levadura original de su fundación.

De la malta al mosto
La primera etapa se desarrolla en la sala de molinos, donde se realiza la molienda de la malta. Los granos molidos se mezclan con agua caliente para extraer los azúcares durante la maceración, formando el mosto dulce. Luego, en la cuba de filtración, el mosto se separa de los restos del grano mediante unos 50.000 litros de agua, y se hierve con el lúpulo, que se incorpora en momentos precisos para equilibrar sabor y aroma.

Fermentación y maduración de la cerveza El Águila
El mosto enfriado pasa a los tanques de fermentación, donde se añade la levadura. Esta consume los azúcares y produce etanol y dióxido de carbono, dando lugar al alcohol y la carbonatación natural. Cada mililitro contiene unos 50 millones de levaduras, que tras siete días descienden al fondo del tanque. Me pareció sorprendente la gran cantidad de levadura que hay en cada ml de cerveza, estoy casi seguro que mucha gente ni se lo imagina.
Estas levaduras se reutilizan hasta ocho veces antes de ser reemplazadas para garantizar la calidad, ya que el uso excesivo puede afectar su rendimiento. En los años 60, los tanques eran esféricos y de acero inoxidable, mientras que los actuales son cónicos, con la punta hacia abajo, lo que facilita la recogida de levaduras. Desde la molienda inicial hasta la cerveza final, el proceso completo dura aproximadamente un mes. Visita nuestro artículo sobre el proceso de fermentación para poder entender todo al detalle.

Filtrado, envasado y sostenibilidad de la cerveza El Águila
Tras la fermentación, muchas cervezas se filtran para eliminar sedimentos, como en el caso de El Águila Dorada. Sin embargo, la El Águila Original no se filtra, conservando así las levaduras naturales que aportan un sabor más intenso. Por eso, se recomienda darle la vuelta antes de abrirla para mezclar las levaduras. En los barriles de los bares, también es importante moverlos a diario, evitando que las levaduras se depositen en el fondo y se pierda el sabor.
También tienen la opción de El Águila sin filtrar 0,0, perfecta para personas como yo por ejemplo, que no consumo alcohol pero no quiero renunciar al sabor de una buena cerveza. Si quieres conocer más sobre la fabricación de esta cerveza 0,0 , nuestro artículo te interesará.
Finalmente, el producto pasa al proceso de envasado, donde las botellas se lavan y se reutilizan. Hasta un 60% de las botellas son retornables, con una vida útil de entre 5 y 10 años. En temporada alta, la fábrica puede producir hasta 500.000 botellones al día, solo de cerveza El Águila.





