Fillaboa, el señorío de la uva Albariño

Fillaboa, el señorío de la uva Albariño

Bodegas Fillaboa es una oda al cuidado y el respeto por la uva Albariño desde el corazón de la D.O. Rías Baixas, en Galicia.

Con Mucha Gula17/05/2023

En el límite entre España y Portugal, en el límite entre la Península y el gran océano Atlantico, en plena Denominación de Origen Rias Baixas se encuentra el hermoso pazo de Bodegas Fillaboa. En el municipio gallego de Salvaterra de Miño, la uva Albariño se convierte en reina y señora de la tierra, transmitiendo toda su historia, carácter y pasión a través de un sabroso vino blanco. Fillaboa es un espacio en el que desconectar la mente para activar todos los sentidos. Oler a Albariño, sentir la brisa atlántica, catar un D.O. Rias Baixas y escuchar hablar gallego.

Fillaboa, historia de la «hija buena»

Cuenta la sabiduría popular que el origen de Fillaboa se remonta al siglo XVIII. Se dice que el acaudalado padre de tres rapaziñas le dejó toda la herencia a la menor de ellas, provocando la ira de sus dos hermanas mayores. Una historia bastante similar a la conocida «Cenicienta» de Charles Perrault. Independientemente de quién se quedó con las mejores tierras, lo que sí es cierto es que en el S.XVIII fue construido el bellísimo pazo señorial, una capilla, un puente medieval y un gran muro de piedra que albergan hoy la sede de Bodegas Fillaboa. Esta se convirtió, a partir del año 2000, en la apuesta del Grupo Masaveu dentro de la D.O. Rias Baixas.

Pazo del S.XVIII que da origen a las bodegas Fillaboa.

Bañado por las aguas de los ríos Tea y Miño, el señorío de Fillaboa es una de las propiedades vinícolas más grandes de toda Galicia. Así lo representa el palacete de estilo fiel a las grandes casas gallegas. Con grandes salones destinados a eventos, reuniones y catas, deja constancia de la riqueza de la familia que allí habitó. Desde los ventanales de este lujoso edificio se puede contemplar la imponente naturaleza que rodea Fillaboa. Un paisaje dominado por las vides en parra y espaldera, acompañado de un jardín de camelias, olivos, magnolios y alcornoques que inundan de fragancias el aire atlántico.

La uva Albariño, señora de Fillaboa

Más allá, se extienden las 54 hectáreas de uva Albariño que la bodega posee. Esta variedad es la protagonista en la tierra, el trabajo y el resultado de Fillaboa. La Albariño marca el ritmo, los enólogos de la finca se pasan las cuatro estaciones pendientes de la evolución de esta uva para decidir cuándo está preparada para ser recolectadas manualmente con delicadeza. Desde allí, toda su esencia, aroma e intensidad se traslada a los vinos 100% Albariño con D.O. Rías Baixas.

Esta uva de grano pequeño y sabor dulce alcanza su máximo esplendor gracias a la riqueza de los suelos ondulantes en los que enraízan las vides de Albariño. Además, todas sus bondades se fomentan gracias a la brisa salada del mar, el clima atlántico, sus abundantes lluvias y baja amplitud térmica. Estas cualidades convierten a Fillaboa en un espacio único para el cultivo de la Albariño. Por ello, Fillaboa es la única bodega gallega incluida en la Asociación Grandes Pagos de España, que promueve e impulsa los vinos de mayor calidad asociados a la particularidad del terruño en el que se crían.

Racimo de uva Albariño de las fincas de Fillaboa.

Vinos D.O. Rías Baixas, 100% Albariño

Gracias a estas condiciones, el resultado son exquisitos vinos blancos. Por lo general, son vinos de sabor suave, agradables de beber y con un toque de acidez refrescante. En Fillaboa se trabaja de acuerdo con la forma tradicional, con mucha atención y mimo en cada paso y detalle. Todo ello con el objetivo de que hasta la mesa del consumidor llegue un auténtico elixir de albariño, que tenga esencia de Atlántico y de Rias Baixas.

Entre las opciones tenemos el vino Fillaboa, el Fillaboa Selección Fino Monte Alto y el Fillaboa 1898. A cada cual más especial y sutil que el anterior. Pero, todos ellos, fermentados con levaduras autóctonas seleccionadas en la propia fina, pasan una delicada crianza sobre lías en depósitos de acero inoxidable y afinan en las botellas dentro de las mismas instalaciones. Así se hace la magia de Fillaboa y así se consigue que al beber sus vinos se puedan degustar todas las bonanzas de las tierras gallegas, en un blanco fresco y afrutado, con un toque salino que delata los orígenes.

Fillaboa es un paseo por el detalle y la belleza

Bodegas Fillaboa ofrece tres tipos distintos de visitas a la bodega.
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En definitiva, Fillaboa es el paraíso de la Albariño. Y está cultivado por personas que aman cada rincón de este inigualable enclave. Por ello, desde la bodega han desarrollado distintas visitas para todo tipo de públicos y de bolsillos. De hecho, gracias a su afán por mostrar su paraíso del buen vino blanco han conseguido lanzar visitas que van desde los 12 euros por persona hasta los 50, si se desea un contacto más especial. Todos ellos incluyen un paseo por los viñedos y el acercamiento al proceso de elaboración del vino. Lo diferencial se encuentra en el acceso a los edificios históricos y en qué vinos se catan posteriormente.

Ahora bien, sea cual sea la experiencia que se elija, es seguro que merecerá la pena. Porque Fillaboa ha conseguido materializar y transmitir toda la magia de Galicia, permite a quien visita estos viñedos quedarse embrujado con el paisaje y adentrarse en el encanto de un pazo legendario. Todo ello, al tiempo que nos dejamos mecer por una fresca brisa atlántica y embriagar por las fragancias que la Albariño deja en cada uno de sus vinos.