Gex, un “sabroso” y bello enclave en los Alpes Franceses | Viajar
 
Gex, un “sabroso” y bello enclave en los Alpes Franceses
Eva Celada

Eva Celada

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Publicado el
09/05/2010



Hotel Bellevue es una de las opciones de alojamiento que ofrece GexHotel Bellevue es una de las opciones de alojamiento que ofrece Gex

Posiblemente, la mayoría de los lectores no conocen Gex. Está situado a menos de veinte kilómetros de Ginebra, en territorio francés, y es precisamente en esta ciudad donde está el aeropuerto más cercano para visitar esta hermosa localidad. En Gex podemos hacer multitud de cosas y, sobre todo, podemos organizar diferentes excursiones inolvidables. Esta zona tiene una gastronómia típicamente de montaña, pero con el toque chic del saber comer y beber que caracteriza al país galo. Aconsejamos un viaje de fin de semana largo, viajando el jueves y volviendo el domingo. EasyJet tiene vuelos todos los días que, reservándose con tiempo, pueden costar desde unos 70 euros, ida y vuelta. En el aeropuerto se puede alquilar un coche, variando los precios según la epoca, categoría y compañía, oscilando entre 30 y 70 euros por día. En Gex podemos dormir en algunos de los diferentes hoteles que tiene, sencillos pero muy limpios, y con un trato muy amable; aconsejamos el Hotel Bellevue, que en temporada baja dispone de habitaciones dobles por 50 euros.

Paul Reygrobellet muestra una de sus riquísimas tartas junto a una fotografía de sus antecesoresPaul Reygrobellet muestra una de sus riquísimas tartas junto a una fotografía de sus antecesores

Otro de los atractivos de Gex son sus pastelerías. El pueblo dispone de cinco, la de mayor prestigio es “Reygrobellet”, que ofrece desde hace generaciones productos de chocolate artesanos, así como panes, tartas y otros exquisitos dulces de gran calidad. Su propietario, el pastelero Paul Reygrobellet, prepara cada madrugada con esmero, como lo hicieran sus antecesores, sus creaciones que se distribuyen además a otros establecimientos de la zona, como el Casino de Divonne, localidad situada a escasos diez kilómetros de la pastelería, un bello pueblo que se ha convertido en zona residencial para muchas personas que trabajan en Ginebra. Los sábados Gex ofrece un mercado regional en el que se venden desde quesos hasta verduras, todos ellos productos artesanales y donde incluso pudimos observar que se vendían paella de marisco y fresas españolas. A pesar de la tradición de decorar las casas con flores, incluso hay un concurso anual en el que se escoge la casa cuya fachada está mejor decorada, nos resultó chocante que no se vendiesen flores en el mercado. La razón es que en Suiza las flores se cortan directamente del campo, en zonas que ofrecen un cubo a la entrada, en el que se deja un dinero a voluntad, a cambio de disfrutar de un autoservicio no vigilado en el que cada uno coge las flores que necesite, en el momento de escribir estas líneas se ofrecían tulipanes, fórmula de dudoso éxito si se implantase en otros países, pero que en esta zona, gracias a su alto nivel de civismo, funciona sin ningún problema.

Many y Jean Claude, maestros del arte de la Fondue, preparan nuestra perdición...Many y Jean Claude, maestros del arte de la Fondue, preparan nuestra perdición…

En la mayoría de sus restaurantes se puede tomar una Fondue, nosotros tuvimos la suerte de poder probarla en una casa particular, en la de Many y Jean Claude. La receta parece sencilla, pero necesita de cierta destreza, para realizarla se precisan: 200 gramos de queso por persona, de los siguientes tipos: dos tercios degruyère suisse y un tercio de vacherin fribourg, además de 1 diente de ajo, 2 cucharaditas de fécula de patata, 1 dl. por persona de vino blanco, que viene a ser más o menos un vaso. El vino ha de ser algo ácido y con cierta aguja, y no es preciso que tenga una gran calidad. También es necesaria nuez moscada, pimienta negra molida, un chorrito de licor Kirsch y, al menos, una barra de pan del día anterior con bastante miga. La Fondue ha de hacerse en una cazuela de cerámica, y la receta paso a paso la ofreceremos en nuestro recetario de Cocina en Casa.

La raclette es otro de los platos de la zona donde el queso es protagonistaLa raclette es otro de los platos de la zona donde el queso es protagonista

Otro de los platos típicos de la zona donde el queso es protagonista es la Raclette, y uno de los restaurantes de Gex donde resulta más deliciosa es en “Le Reguge de Florimont“, donde la sirven con patatas, embutidos y ensaladas a 25 euros por persona, sin bebidas. No se suelen incluir nunca las bebidas porque los franceses suelen tomar buenos vinos que encarecerían el precio, así cada uno paga el que desee. Desde el restaurante, que está decorado como un refugio de montaña, se pueden ver parte de los Alpes y, si hay buena visibilidad, incluso el Mont Blanc. No hay que olvidar que teniendo como base Gex se puede ir a esquiar en una hora a los mismísimos Alpes.

En cuanto a las tradiciones de la zona, especial atención merece la fiesta del Rey de Gex, que se celebra en Junio desde 1251 y conmemora la boda de Lèonette de Gex en la que su esposo, Simon de Jonville, quería colgar a un criado por intentar comerse una de las aves del banquete que iban a disfrutar los nobles mientras que el hambre azotaba a los campesinos.

El rey y la reina pasean a caballo por Gex, aclamados por sus  habitantesEl rey y la reina pasean a caballo por Gex, aclamados por sus habitantes

Su esposa le pidió que pusiera el asado en un palo alto y que quién fuera capaz de bajarlo, disparando el palo, se quedaría con el gallo. El hecho se convirtió en costumbre y todos los años, el que consigue romper el soporte del gallo, que ahora es de madera, se convierte en el Rey de Gex. El último, Erik Picard, un atractivo francés de origen normando de gran popularidad en el pueblo, que incluso construyó con sus propias manos un barco vikingo para la ocasión, vendido posteriormente en beneficio de una causa benéfica. La Reina, que no debe tener más de 18 años, pasea junto con el rey en sus caballos por toda la localidad, mientras el resto de la población, disfrutando de un rico ponche y disfrazados de época, en este última edición como vikingos, les acompañan. Así llevan 482 años y, por lo tanto, otros tantos reyes.

Ginebra puede visitarse a bordo de estos trenes, que ofrecen varios recorridosGinebra puede visitarse a bordo de estos trenes, que ofrecen varios recorridos

Una visita obligada cuando se va a la zona es la ciudad de Ginebra, llena de bancos, joyerías, muy limpia y con un casco antiguo muy cuidado y bello, lleno de rincones realmente deliciosos. Hay un tren que lleva tanto por el lago Léman como por el casco antiguo,  zonas panorámicas o residenciales, con circuitos desde 6,83 euros. La moneda en la que se paga son francos suizos, y hay que tener en cuenta que 10 francos suizos son casi 7 euros, según el cambio actual. La ciudad está en el inicio del Lago Léman, uno de los más grandes de Europa, y dispone de gran cantidad de restaurantes y terrazas. En ellos se puede tomar una cocina muy informal pero deliciosa, existiendo también restaurantes elegantes con estrellas, pero aptos para pocos bolsillos. Un Cordon bleu puede costar unos 18 euros y se acompaña con patatas abundantes y una buena ensalada, pués las raciones son grandes. También hay decenas de bombonerías y tiendas delicatessen y la ciudad admite un paseo largo e incluso, si hace buen tiempo, un pequeño crucero por el lago.

Llegada a Yvoire vista desde el barco que lleva a desde Nyon en una agradable travesíaLlegada a Yvoire vista desde el barco que lleva a desde Nyon en una agradable travesía

Otro recorrido divertido y curioso es la visita al pueblo suizo de Nyon, desde donde se puede coger un barco para ir al otro lado del Lago Léman, al bello pueblo francés, casi medieval, de Yvoire, en el que se puede dar un agradable paseo y adquirir de paso alguno de los productos de artesanía local, como objetos de cristal o madera, o visitar el Jardín de los 5 sentidos. También se puede comer en un restaurante típico de la zona, como puede ser “Du Port“, hotel-restaurante que ofrece el menú estrella, compuesto por Percas fritas con patatas, también fritas, y ensalada. Ambas se pueden tomar en la cantidad que se desee, y se sirven en bandejas calientes con salsa de limón. El precio, 25 euros, sin bebidas ni postres. El paseo en barco, que tiene un recorrido aproximado de media hora, cuesta unos 10 francos. Todo el entorno es especialmente bello y si se desea se puede pernoctar en el pueblo. En temporada baja (Abril a Octubre), encontramos una oferta en el propio hotel Du Port que comprendía una noche en una habitación doble de lujo con balcón y vistas al lago, dos desayunos, dos cenas “Chablais Gourmand” (sin bebidas) y 2 tickets para un crucero en el Acuarel por 340 euros para dos personas.

Los viñedos protegidos a los piés de la montaña conforman un paisaje que se extiende a uno y otro lado de nuestra vistaLos viñedos protegidos a los piés de la montaña conforman un paisaje que se extiende a uno y otro lado de nuestra vista

Al regreso desde Nyon se puede pasar por los extensos y bellos viñedos situados en zona suiza, que son Patrimonio de la Unesco y están protegidos de la especulación urbanística, configurando un paisaje único en la zona. Esto también contribuye a hacer de esta parte de Suiza una zona en la que existen muchos y variados caldos con una buena producción, entre los que destacan algunos blancos.

No hay que olvidar incluír, entre nuestros recuerdos del viaje a Gex, productos típicos de la zona como quesos franceses de la montaña, prácticamente cada zona tiene los suyos propios, bombones, mermeladas y alguna botella de vino.

Galería fotográfica:


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