El renacer del sabor con tres variedades

Grimbergen, una cerveza de Abadía

El Abad Erik y el Padre Karel ejercieron de embajadores de la abadía belga, que sobrevivió a incendios y destrucciones fatales, eligiendo como logotipo para la marca el ave fénix, símbolo del renacer.

Jennifer Arenas

Jennifer Arenas

Fotografías:

Publicado el
06/05/2015



Fachada de la Abadía belga de Grimbergen

Fachada de la Abadía belga de Grimbergen

La Abadía de Grimbergen se encuentra a 20 kilómetros de Bruselas, en Bélgica. Fue fundada en el año 1128 por monjes Norbertinos, quienes supieron reconstruirla siempre después de cada incendio: sufrió tres en diferentes años. Además, durante la revolución francesa fue también completamente destruida y los mismos monjes volvieron a ponerla en pie. De ahí que el logo elegido para la marca sea el ave fénix, símbolo del renacer, lo que lleva haciendo Grimbergen desde sus inicios.

Grimbergen destaca por sus tres variedades de cerveza, que presentan matices muy personales, resultando ideales para quienes saben disfrutar de una buena cerveza. La primera de ellas es la cerveza blonde, de color amarillo y equilibrio de sabores dulces y amargos, con un 6,7% de graduación y perfecta para maridar con pescados, como las anchoas, que tomamos en España.

La segunda cerveza es la double (6,5%), llamada así no porque sufra una doble fermentación, como suele creerse, sino porque se decía que estaba “doblemente buena”. Presenta un color más oscuro, debido a la unión de varias maltas, y tiene cierto sabor acaramelado. Es la más auténtica de todas y la preferida del Abad Erik, quien aconseja maridarla con carnes e incluso con nuestro apreciado jamón ibérico.

Por último hay que hablar de su cerveza Triple, elaborada con una triple fermentación. Tiene un color opaco, con un 9% de alcohol y es ideal para disfrutar acompañada de gambas, por ejemplo.

El Abad Erik y el Padre Karel, embajadores de la marca

El Abad Erik y el Padre Karel, embajadores de la marca

La semana pasada el Abad Erik y el Padre Karel, procedentes de la abadía y que no suelen salir habitualmente de ella, viajaron hasta Madrid para presentar sus cervezas y dar a conocer su marca. “No sólo queremos hablar de lo rica que está nuestra cerveza, sino también de lo rica que es nuestra historia“, afirmaron ambos.

Unas cervezas que “no hay que tomar frías ni calientes, sino en un punto intermedio, para evitar matar sus sabores“, como recomendó Gabriel Villalobos, un sumiller con más de 20 años de experiencia con el que contaron para la ocasión y quien, además, sugirió maridar la cerveza dulce con bocados especiados o picantes.

Se puede consultar más información sobre su historia y sus cervezas en su página de Facebook.

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