Guillermo Penso

Guillermo Penso: “La labor del enólogo y la labor del artista es prácticamente la misma, un proceso creativo”.

Guillermo Penso es uno de esos hombres cuya labor va más allá. Con alma de mecenas, en Otazu une sus dos grandes pasiones: el arte y el vino.

25 de abril de 2024

Guillermo Penso es el nombre que está al frente de Otazu, un lugar donde vino y arte se funden en un binomio que da lugar a una iniciativa única. Graduado en Ingeniería de Telecomunicaciones en la Universidad Técnica de Múnich, ha ampliado sus horizontes académicos con másteres en Filosofía, Negocios y Sociología Política en distintas universidades europeas y asiáticas. Además, despliega su compromiso como patrón del Museo Reina Sofía de Madrid y miembro del Comité de Adquisiciones de Arte Latinoamericano de la Tate Modern de Londres.

Hoy nos sentamos con él para analizar su particular visión del universo del vino.

Guillermo, tú has nacido en Caracas (Venezuela), cuéntanos ¿Cómo nace el proyecto de Otazu y como llegas a Navarra?

Mi padre es de Navarra y como toda la gente de esta región, tiene un profundo arraigo por su tierra. Hasta después de la Filoxera, el valle de Navarra era una zona de vinos muy importante. Después, muchos de los viñedos migraron hacia el sur y en el valle solo sobrevivieron unas pocas bodegas, entre ellas la que pertenecía a la familia de mi padre. Desde pequeño vivió esa experiencia y esa conexión especial con la tierra. Más adelante emigró a Venezuela, pero la bodega siempre siguió en su cabeza. En los años 80 surgió una oportunidad en una finca y decidió volver para hacerse cargo del proyecto. Y nosotros con él.

Guardián I y Guardián II, las obras de Xavier Mascaró que custodian la sala de elaboración de Bodega Otazu.

Por lo tanto, de alguna manera tu has revivido esa infancia entre viñedos que tuvo el cuando era pequeño…

Si. Mi primer trabajo fue plantar viñas…

Otazu está íntimamente relacionado con el arte. ¿Me puedes contar de donde nace esta conexión?

Lo primero es que en los proyectos familiares existe la gran suerte de poder expresar y profundizar en tus pasiones sin tener detrás a una junta de accionistas que te presione o a quién debas reportar… Es un espacio en donde poder expresarte y el arte es algo muy arraigado en mi familia. Yo crecí rodeado por arte. La semilla viene de esa pasión familiar.  Por otro lado, un proyecto como Otazu, con una finca que tiene 1000 años de historia, totalmente aislada, que servía los vinos de los reyes… al final se termina convirtiendo en un proyecto cultural por todo lo que implica.

El arte tiene muchos puntos en común con una forma de hacer vino como la nuestra, una finca pequeña en la que todo se produce de forma artesanal. La labor del artista es lidiar con los materiales y con la idea para lograr hacer algo que sorprenda y emocione y el vino es exactamente igual. Con un clima, unos suelos y unas variedades debes materializarlo creando un vino que despierta los sentidos de quien lo pruebe. La labor del enólogo y la labor del artista es prácticamente la misma, un proceso creativo.

Guillermo Penso

Además de exposición en la bodega, el arte está presente en muchos más aspectos dentro de vuestro proyecto…

Si, para nosotros el arte es mucho más que colgar un cuadro en una pared. Es un valor principal que integramos y se ve representado en todo lo que hacemos. Por supuesto que tenemos colección y hacemos exposiciones, pero sobre todo la parte más interesante es el trabajo cercano que se hace con los artistas. Todas las líneas de nuestros vinos son productos de una idea que se materializa y se trabaja con el enólogo para la elaboración del vino y con el artista para la elaboración de la etiqueta. Ambas deben ir en consonancia una con la otra.

A medida que uno sube de gama, tenemos proyectos en los que el arte y el vino se vinculan de una manera mucho más cercana como puede ser el que tenemos con Vitral, un proyecto a treinta años que se hizo con el artista cinético Carlos Cruz-Diez en donde no solo se diseña la etiqueta, sino que el mismo empaque es una obra de arte que contiene la botella.

Hoy en día, con un poco de criterio y algo de inversión se puede hacer un buen vino, pero hacer un vino que emocione es más complicado. Y el arte es un potenciador de esa emoción. Cuando tienes una obra de arte que te bebes es muy diferente a cuanto tienes una bebida alcohólica que te tomas.

“Hoy en día, con un poco de criterio y algo de inversión se puede hacer un buen vino, pero hacer un vino que emocione es más complicado”.

Guillermo Penso

¿Qué características comunes buscáis en vuestros diferentes vinos?

La singularidad de nuestros vinos proviene primero de nuestra ubicación geográfica. Nosotros estamos muy muy muy al norte de latitud y muy cerca del Cantábrico. Por ello, si bien España se caracteriza por un perfil muy mediterráneo, nuestros vinos son más atlánticos, con vendimias más tardías o veranos más moderados. Esto lleva unos vinos muy frescos, con maduraciones lentas y con una longitud muy larga en boca. Muy expresivos.

Bodegas Otazu

Desde tu perspectiva ¿En qué momento está la industria del vino?

Estamos en una situación profundamente complicada. Venimos de años con factores que han agravado la situación, pero para mí el principal problema es una sobreproducción bestial. En España en particular tenemos el problema de que no hemos sabido valorar lo que tenemos y a día de hoy, la imagen de los vinos españoles fuera de las fronteras es de vinos de baja calidad, vinos baratos. La labor de España de posicionamiento ha sido nefasta.

“Venimos de años con factores que han agravado la situación, pero para mí el principal problema es una sobreproducción bestial”

Guillermo Penso

El cambio climático, ¿os está afectando?

Estamos preocupados por el cambio climático y lo vemos como una tragedia, pero particularmente, debido a nuestra ubicación, no nos afecta tanto. En ese sentido tenemos mucha tolerancia para esos cambios de temperatura. Tanto por la problemática del agua como por el problema de las maduraciones, estamos relativamente tranquilos.

Todo parece indicar, por diferentes factores, que estamos en un momento de transición en la industria. ¿Lo ves así?

Estamos viviendo una realidad en donde un porcentaje altísimo, me atrevería a decir que más de la mitad de las bodegas, son proyectos que no son rentables a nivel negocio. Esto crea unas distorsiones enormes en el mercado. Creo que en los próximos 10 años van a desaparecer un número muy importante de bodegas, tanto en España como en el resto del mundo. Burdeos, este año, está arrancando el 15% de la superficie del viñedo. Esto es un indicativo a tener en cuenta. El reto es dimensionar la oferta a la demanda.  

Jesús Sánchez Celada

Jesús Sánchez Celada es Periodista gastronómico y director de la revista Con Mucha Gula. Su contribución al periodismo gastronómico va más allá de Con Mucha Gula, consolidándose como figura multifacética en el panorama... Ver más sobre el autor