Las celebraciones recientes ya han quedado atrás. Es momento de retomar hábitos saludables e intentar recuperarnos de los excesos. “Limpiar” nuestro organismo se convierte en casi una obligación, y qué mejor manera de hacerlo que empezando desde la primera hora del día. Un buen desayuno es clave para afrontar la jornada con energía. Aunque muchas personas aún optan por el típico café con leche, cada vez gana más popularidad elegir alternativas diferentes y más saludables. Una de estas opciones es la infusión de jengibre y cúrcuma, que, según afirman numerosos expertos, aporta múltiples beneficios para el organismo.
Con el frío, siempre apetece una bebida bien caliente, y esta infusión no solo es reconfortante, sino que también ofrece propiedades muy beneficiosas gracias a sus ingredientes estrella: el jengibre y la cúrcuma. Aquí te contamos cuáles son esas propiedades, por qué es una de las mejores elecciones para empezar el día y cómo prepararla en casa.
Las propiedades de la infusión de jengibre y cúrcuma
Es muy común recomendar esta infusión a quienes están resfriados o con gripe, ya que tanto el jengibre como la cúrcuma han sido utilizados durante siglos en la medicina natural. Estas dos plantas, originarias del continente asiático, poseen múltiples beneficios, entre los que destacan:
- Propiedades antiinflamatorias y antioxidantes: Su capacidad para reducir la inflamación y combatir el estrés oxidativo puede aliviar dolores relacionados con la artritis, artrosis o menstruación, además de reducir la fatiga muscular y el cansancio.
- Efectos antivirales y antibacterianos: Refuerza el sistema inmunológico y ayuda a tratar infecciones e inflamaciones de garganta.
- Mejora de la digestión: El jengibre actúa como protector estomacal, aliviando náuseas, vómitos y mareos, siempre que se consuma con moderación para evitar efectos adversos.
- Promueve la circulación sanguínea: Protege frente a enfermedades cardiovasculares y contribuye a reducir los niveles de azúcar y colesterol en sangre.
Cómo preparar la infusión de jengibre y cúrcuma en casa
Esta infusión es muy fácil de preparar en tu casa. Lo único que necesitarás es tener los siguientes ingredientes: 2 trozos de jengibre fresco, que son unos 50 g (según te guste más o menos su sabor puedes echarle más raíz o menos; nosotros recomendamos echar lo justo porque tiene un sabor muy intenso); 1 limón; una cucharada de miel; una cucharadita de cúrcuma; 4-5 granos de pimienta; y 150 ml de agua.

1. Pela el jengibre fresco y el limón. A continuación, córtalos en trozos medianos para facilitar la picada.

2. Echa en el vaso batidor de la trituradora todos los ingredientes: el jengibre y limón picados; la cucharada de miel; la cucharadita de cúrcuma; los 4-5 granos de pimienta, para que ayude a nuestro organismo a la absorción de la cúrcuma; y el agua, hasta cubrir. El tiempo de picado será de un minuto y medio más o menos, para que quede bien fino. Como apunte extra: se puede utilizar una batidora tradicional, no hace falta tener una picadora o trituradora.

3. Una vez estén todos los ingredientes bien triturados, pon un colador encima de un recipiente adecuado, echa la mezcla sobre un colador o una malla de cocina e intenta sacarle todos los jugos, dejando así, los trozos de los ingredientes picados sobre el colador y filtrando el líquido que caerá en el recipiente que estará debajo del colador.

4. Sirve la infusión de jengibre en una taza o vaso pequeño y calienta en el microondas un minuto. Cuando la saques del microondas ya estará lista para beberla. Eso sí, ten en cuenta que puede quemar, así que ve con cuidado. Y un comentario final. Si utilizas las proporciones de los ingredientes que te hemos dicho te darán para unas 5-6 raciones en vasos de 25 cl.

Algunas conclusiones sobre la infusión de jengibre y cúrcuma
En conclusión, gracias a sus poderosas propiedades, que no sólo calman los síntomas de un resfriado, sino que también aporta beneficios a largo plazo para la salud general…, la infusión de jengibre y cúrcuma se presenta como una excelente alternativa para comenzar el día de forma saludable y energética. Ideal para tomarla en ayunas. Y es cierto, su aroma quizá no sea el mejor. La mezcla de sabores intensos como el del limón o jengibre no suena muy deliciosa que digamos, más bien todo lo contrario. Aún así, te decimos que merece la pena pasar el mal trago.
A pesar de todo, su preparación es sencilla y rápida, lo que la convierte en una opción práctica para quienes buscan incorporar hábitos más sanos, sin complicaciones. Sólo tendrás que, nada más despertarte, ir a la nevera, coger el recipiente donde los hayas guardado (recomendamos el típico bote de cristal), echarte una ración en un vaso, calentarlo y beberlo. Así de sencillo. No tardarás ni cinco minutos.





