Jujuy, el reino del silencio
Joaquín del Palacio

Joaquín del Palacio

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Publicado el
16/10/2009



Cerro de los siete colores, junto a PurmamarcaCerro de los siete colores, junto a Purmamarca

La Puna, en la región de Jujuy al noroeste de Argentina, también podría haberse denominado el reino del silencio. Esta región argentina que hace frontera con Chile y Bolivia es uno de los pocos paraísos solitarios, extraños y preciosos que aún quedan en el mundo. Un paisaje lunar a más de 3.000 m. de altura en el altiplano andino es un lugar ideal para desconectar. No se parece a nada terrenal.

Pero los paisajes de Jujuy son muy diversos. En 53.000 km2. encontramos desde el paisaje lunar hasta las selvas de las Yungas pasando por alguno de los sitios más singulares, como el Cerro de los Siete Colores junto a Purmamarca. En este cerro se ven perfectamente los siete colores que le dan nombre y que van desde los marrones a los rojizos y de tonos amarillentos hasta verdosos. Una ladera única que merece ser fotografiada en distintos momentos del día por los diferentes matices que ofrece, un deleite para los ojos.

Purmamarca, que en idioma aimará significa “Pueblo de la tierra virgen”, es uno de los mejores lugares para establecerse y disfrutar. El Hotel Manantial del Silencio es uno de esos lugares que a uno no deja de sorprenderle porque posee alguno de los ingredientes de la felicidad: la paz y la sencillez. Situada muy próxima a la Quebrada de Humahuaca, zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Purmamarca es un lugar estratégico para visitar la región. Los Valles con todo su encanto, la extraterrestre Puna y las Yungas con su exuberante vegetación están a un paso de este bello pueblo.

Huaschalocro (locro del pobre), receta libre en la que nunca faltan zapallo, maíz y carneHuaschalocro (locro del pobre), receta libre en la que nunca faltan zapallo, maíz y carne

Otro de los encantos de la región son sus manjares. Las empanadas jujeñas, los tamales, el locro o la humita en chala son alguno de esos típicos platos que representan la gastronomía tradicional jujeña.

El mejor recuerdo que se puede uno traer de aquellas tierras son sus coloridos tapices y ponchos hechos de lana de las vicuñas y llamas que abundan por el lugar.

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