La temperatura perfecta del vino

La temperatura perfecta del vino

Hoy os contamos la temperatura adecuada de cada vino en función de sus características.

8 de marzo de 2022Actualizado el 10 de mayo de 2024

En un anterior se artículo comentaba la importancia del servicio del vino, en lo referente a la copa y la temperatura de servicio del vino. Ambos factores son muy importantes para asegurar el correcto disfrute del vino. En este artículo, y puesto que ya hablé de la copa en el mencionado artículo, me centraré en la temperatura ideal del vino.

Cada vino y su temperatura

Conviene comenzar mencionando que cada vino tiene una temperatura de servicio adecuada en función de sus características. El viejo cliché de que el vino hay que tomarlo a temperatura ambiente podría ser cierto en un chateaux en Francia, pero les aseguro que no es ninguna experiencia agradable tomarse un vino blanco o tinto a temperatura ambiente en Marbella en verano, por poner un ejemplo. Tampoco es adecuado enfriar demasiado ciertos vinos ya que la percepción olfativa y gustativa del mismo puede variar mucho.

La temperatura perfecta de un vino depende del clima y de las características del mismo.

En países de climas más cálidos, incluido España, es habitual enfriar los vinos blancos a 5 o 6 grados centígrados y beberlo a esa temperatura y aunque resulte refrescante, seguramente apenas percibiremos ningún aroma ni sabor, ya que nuestras papilas gustativas quedan adormecidas a esa temperatura. Al contrario, si el vino supera los 21 grados centígrados, la sensación alcohólica se intensifica debido a que hay sustancias en el vino que se volatizan a determinadas temperaturas. el vino está compuesto por una serie de sustancias volátiles que precisamente se hacen volátiles, es decir, se ‘expresan’ a distintas temperaturas.

Por ello, el adecuado servicio del vino puede potenciar las cualidades del vino, o, por el contrario, si la temperatura es inadecuada, puede tapar o evidenciar sus defectos.

La temperatura adecuada del vino tinto

Como normal general, los vinos tintos se toman a temperaturas que pueden oscilar de los 12 a los 18 grados centígrados en función del estilo del vino y su tiempo de crianza. Vinos jóvenes sin barrica se pueden tomar a temperaturas más bajas, mientras que, a mayor tiempo de crianza, más se debe acercar la temperatura del vino a los 18 grados centígrados.

La temperatura adecuada del vino blanco

En el caso de los vinos blancos, las temperaturas pueden ir desde los 7 a los 12 o 13 grados centígrados. Como ocurre en los vinos tintos, los vinos blancos jóvenes se deben más frescos, entre 7 y 9 grados. Para vinos blancos con crianza en barrica o con periodos sobre lías más largos, se deben tomar a temperatura algo más elevadas, entre 9 y 13 grados centígrados.

Una alta temperatura, como hemos comentado antes, restaría sensación de acidez, pero aumentaría considerablemente la percepción alcohólica. En el caso de los vinos blancos dulces, cuanto caliente, más se notará la sensación de dulzor y, por el tanto, el vino parecerá más empalagoso. Así que en este caso es importante conocer la cantidad de azúcar y los grados alcohólicos.

La temperatura ideal para un vino blanco puede oscilar entre los 7 y los 13 grados.

La temperatura adecuada del vino rosado

Los vinos rosados pueden seguir lo mencionado para vinos blancos pero también depende mucho del tipo de rosado que sea. Los rosados más pálidos, pueden seguir la norma de los blancos jóvenes, entre 7 y 9 grados centígrados, mientras que los rosados con color más intenso, como los elaborados en la Ribera del Duero o Cigales, deben tomarse a una temperatura algo más elevada, entre 8 y 12 grados centígrados.

En resumen, asegúrense siempre de tomar el vino a su temperatura adecuada, ya que nos permitirá de disfrutar plenamente de las características y matices del vino y así obtener una experiencia más gratificante. Si le sirven un vino a una temperatura que no es la adecuada, no se avergüence de indicarlo y pedir que lo solucionen.

alvaro comenge

Nacido en Madrid, Álvaro Comenge es un destacado profesional del vino con una sólida formación en Economía, obteniendo su licenciatura en la Staffordshire University en el Reino Unido. Con una carrera que abarca diversas facetas, ha dejado su huella tanto en el mundo empresarial como en la apasionante industria vinícola, alternando su faceta en Bodegas Comenge con su extraordinaria habilidad como comunicador y escritor sobre vino.... Ver más sobre el autor