Un dulce humilde, sencillo y barato: dos discos de hojaldre, crema pastelera y un glaseado de azúcar

Tortas locas, el dulce tradicional de Málaga

Las tortas locas nacieron de la necesidad, la pasión y la amistad. Así surgió este dulce que se ha convertido en insignia de Málaga. Aquí tienes su la historia.

1 de abril de 2024Actualizado el 18 de abril de 2024

Seguro que las has visto alguna vez y, si has estado en Málaga, las habrás probado. Y es que las tortas locas se hacen hueco en las vitrinas de todas las confiterías y pastelerías de Málaga con su brillante color naranja. Para los malagueños, las locas son un abocado a la infancia, un bocado a casa y un bocado a la tradición. Y para los turistas, muy presentes siempre en la ciudad, son ya un souvenir típico, un símbolo de las visitas a la Costa del Sol. En definitiva, las tortas locas son deliciosos placeres que no dejan indiferente a nadie, pero, ¿conoces su historia?

Las tortas locas de Málaga no son para nada un dulce de lujo ni una elaboración especialmente refinada. Aún así, su popularización y su curioso origen hacen de estas tortas un bocado exquisito que traspasa fronteras y que ya forma parte de la historia gastronómica de Málaga.

Una posguerra y mucha pobreza, el obrador que sacó adelante a la familia Ruiz 

La posguerra, tiempo de penuria, de hambre y de escasez de alimentos. Ángeles, una de las muchas mujeres trabajadoras que en aquella época luchaba por sacar adelante a su familia, apuesta por la repostería. Su casa se convirtió en un pequeño obrador de pastas, bollos, rosquillas… Nada muy lujoso ni espectacular, simplemente a lo que se podía aspirar en esas circunstancias. José Ruiz, hijo de Ángeles, se convirtió en su acompañante, en su aprendiz de uno de los oficios más tradicionales que existen. De esta relación madre-hijo nació el interés del pequeño José por la pastelería. 

El Obrado Tejeros hace más las mejores tortas locas de Málaga, pero se pueden encontrar en todas las pastelerías de la ciduad

Por el amor de la familia por sus dulces y el empeño por salir adelante, lo que comenzó siendo un salvavidas se convirtió en un obrador reconocido. Victoria y Capuchinos, la pastelería familiar que se abrió por la popularidad de sus dulces, se hizo un hueco en los paladares de los malagueños con sus pestiños, sus torrijas, sus bizcochos, sus bollos… 

‘Hacer de la necesidad virtud’, el refrán que cuenta la historia de las tortas locas

Los años 50 siguieron marcados por la escasez, la pobreza y la necesidad. Si no, que se lo digan a Eduardo Rubio, el futbolista barcelonés que llegó desde Barcelona para fichar por el Club Deportivo Málaga. Los sueldos de muchos futbolistas en nada se parecían a los actuales, los que rebosan fajos, millones y fortunas. Eduardo decidió, para salir adelante, apostar por su otra pasión, la repostería. Conoció a Mari Tejeros y Pepe Ruiz. Sí, ese pequeño José Ruiz, inseparable de los hornos de su madre años antes. De esta unión y de una pasión compartida, la pastelería, surgió la idea de hacer unos dulces de mejor calidad.

Un dulce humilde, sencillo y barato: dos discos de hojaldre, crema pastelera y un glaseado de azúcar

Pero no todo era así de fácil. En tiempos de escasez y necesidad, la falta de materia prima accesible limitaba mucho la posibilidad de crear. Es más, los postres y dulces finos y delicados se consideraban algo casi exclusivo, solo al alcance de las altas clases sociales. Mientras, las clases más pobres se limitaban a las tortas y pastas. El hojaldre y la crema pastelera, dos ingredientes baratos y de fácil acceso, fueron el punto de partida. De la imaginación de Eduardo Rubio y de la ‘mano pastelera’ de Mari y Pepe, nacieron estas benditas tortas locas

Ingredientes humildes pero un resultado de lo más delicioso

Dos discos de hojaldre, un relleno de crema pastelera y un glaseado que, para nada era de huevo, sino de azúcar y naranja que era más barato. Simple, barato y delicioso. Así son las tortas locas de Málaga, un dulce que cambió por completo la repostería de la ciudad. Comenzaron a triunfar y a estar en todas las casas, pero les faltaba un nombre. Y fue entonces cuando se popularizó la canción ‘A lo loco se vive mejor’. Sirvió de inspiración, pues fueron un invento que trajo felicidad y alegría a la vida de los malagueños. Estos dulces ya tenían nombre, ‘locos’. 

Más tarde, la pareja de Mari y José crearon su propio obrador, necesitaba ampliar producción y para ello, urgían instalaciones más amplias. Eso sí, no saldrían de su barrio. Y así, el Obrador Tejeros abrió sus puertas, como obrador y como punto de venta, desde donde hasta hoy en día siguen saliendo y traspasando fronteras las tortas locas. Con la fundación del obrador, los ‘locos’ pasaron a ser ‘las locas’, como ya se conocen y han permanecido en la historia de la ciudad. 

Las tortas locas, toda una institución de Málaga 

Las locas se popularizaron hasta tal punto, que ya se encontraban en cualquier panadería y pastelería de la ciudad. Pero, las míticas no se han perdido. Las visitas de locales y turistas al Obrador de Tejeros, no cesan. ¿Cómo se iban a imaginar la pareja de pasteleros y su inseparable amigo futbolista que un dulce tan humilde y discreto pasaría a representar a la ciudad? Además, acercarse a Tejeros a comprar Locas es un plan imprescindible en tu viaje a Málaga. Allí, no encontrarás una pastelería común con vitrinas, estanterías de exposición y miles de productos llamándote para que los compres. 

El Obrador Tejeros es de lo más tradicional. Llegas a una gran nave, en mitad de una calle que te dará la impresión de que te estás alejando de la ciudad. Recorrerás los pasillos y, en una de las últimas puertas, detrás de las cortinas de plástico ahí está.

Pedir Locas en el Obrador Tejeros es esperar a que, quien te atiende, vuelva del horno con la caja recién horneada

Un humilde y pequeño mostrador y una discreta neverita en la que se expone un paquete de locas. Una lista de precios te dará la información que necesitas y un papel impreso y pegado en el mostrador te presenta qué otros dulces producen, más allá de las locas. Esta es la curiosa forma de comprar uno de los dulces más típicos de Málaga. 

De la necesidad, la escasez y de una pasión compartida surgieron las tortas locas, el dulce más típico de Málaga. Humildes, sencillas pero deliciosas. Así son las locas, el símbolo que traspasa fronteras, un punto de unión para locales y turistas en Málaga. Porque tu viaje a la ciudad de la Costa del Sol merece más que solo tapas y, ¡regalar tortas locas es regalar Málaga!

Isabel Deleuze

Isabel Deleuze, periodista bilingüe por la Universidad Carlos III de Madrid, está especializada en periodismo gastronómico, con artículos de nutrición, restaurantes y recetas de cocina como algunos de sus puntos más... Ver más sobre el autor